La ciudad que quería tocar el cielo

Mi primera mañana en Nueva York fui a presentar mis respetos a la Estatua de la Libertad. Cuando el barco dejó el embarcadero miré hacia atrás y pude ver una vista preciosa de la ciudad, con un montón de rascacielos que parecen pelear entre ellos por subir más alto. Al frente el viejo embarcadero que parece fuera de contexto y más bien de otra época. Esta foto ha recibido múltiples empujones para llevar los colores hacia el punto en el que los podéis ver. El azul del cielo es más intenso, más irreal. Los colores de algunos edificios han cambiado para hacerlos más vivos y para que el contraste sea mayor, el agua es más neutra y el embarcadero huele a viejo. Esta es la ciudad con la que sueño de cuando en cuando, esa ciudad en la que hasta los edificios quieren tocar el cielo.

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