La conjunción

En la década que cumpliré este año viviendo en los Países Bajos, solo en una ocasión había celebrado mi cumpleaños por estas tierras y la de ayer fue la segunda. De aquella vez anterior, recuerdo que salí con mi amigo el Rubio, su mujer y varios de sus amigos y nos corrimos una juerga por la ciudad de Utrecht y en todos los sitios a los que entrábamos me cantaban el cumpleaños feliz holandés, una canción que merece su propia anotación.

En estos diez años por aquí he hecho un montón de amigos, gente a la que quiero un montón y que también me quiere y por la forma tan peculiar que tengo para seleccionar y tratar a mis amistades, todos son de grupos distintos y aunque han oído hablar unos de otros, muy pocos se conocen entre ellos. Lo debo haber dicho mil veces pero lo vuelvo a repetir. No me gustan los grupos porque en realidad a mí me interesa una sola persona de los mismos y no me apetece perder ni un solo segundo de mi tiempo con el resto. Son ceros a la izquierda, no tienen ningún valor añadido, no aportan nada a la ecuación y puesto que no valen, no me molesto en tratarlos. Mi amigo el Rubio procuró durante un tiempo encajarme en su grupo de amistades y terminó desistiendo por mi desinterés y lo mismo les ha pasado a los otros. Por eso, cuando unos días antes de ir de vacaciones a Gran Canaria mandé la invitación al Rubio, al Moreno y al Niño, los tres alucinaron en colores y enseguida comenzaron a tantearme y preguntarme si iba en serio. Durante las Navidades no dejaron de hacer comentarios jocosos y de mostrar curiosidad por algo que sabían extraordinario, una conjunción astral, tres de los objetos más importantes que orbitan en mi universo coincidirían en el mismo lugar. Por supuesto me habría gustado que algún otro estuviera allí, pero hay que ser realistas. Posteriormente invité a otro amigo que me hizo el desaire y no quiso venir y como sé que traduce esta página al inglés y la lee, espero que cuando note los pinchazos recuerde que tengo un muñeco de vudú que me compré en Nueva Orleans y le pienso dar unas cuantas puntadas en su honor.

Durante el día de ayer no dejé de recibir mensajes telefónicos, llamadas, correos electrónicos e incluso tarjetas de felicitación a través del correo tradicional de toda la gente que forma mi firmamento social en los Países Bajos y en otros lugares de Europa, América y Asia. La operación logística para que los tres llegaran al Oudaen era compleja. Estamos hablando de los padres de cinco niños y de otro que tiene a su cargo a un montón de gente en el aeropuerto de Schiphol. El Moreno se vino a trabajar en bicicleta y a la hora de salir de la oficina nos fuimos juntos a la estación para coger el tren. Dejó su bici aparcada en la misma para poder volver a casa. En la calle la temperatura era de varios grados bajo cero y la nieve campaba a sus anchas por todos lados. El colega estaba excitado, sentía una gran curiosidad por lo que iba a suceder. Mientras llegábamos el Rubio me informaba que su mujer traía retraso y que llegaría un rato después de lo previsto y el Niño decidía dejar el coche en la oficina y venirse con transporte público para poder llegar antes.

En el Oudaen, el Moreno y Yo nos tomamos las dos primeras Ouwe Daen y pedimos un plato de Bittergarnituur, una selección de fritanga típica holandesa. Más o menos a la hora a la que me habían dicho y con un intervalo de dos minutos llegaron el Niño y el Rubio y en realidad no hizo falta que los presentara a todos, se sentaron en la mesa y fue como si se conocieran de toda la vida. Ellos quizás no se dieron cuenta pero yo los observaba con gran satisfacción. Sabía que eso sucedería así. Mis amigos no parecen comprender que me gusta un tipo muy determinado de gente y que si los pones a todos en una habitación, se caerán bien unos a otros inmediatamente porque coinciden en gustos, en aficiones y en muchas cosas más. No hubo ningún momento frío o situaciones incómodas. Cualquiera que nos mirara desde fuera de nuestra mesa creería que eran amigos de siempre y aunque todos son mis amigos, ellos no se conocían físicamente entre ellos. Cuatro horas más tarde y con más de tres litros de cerveza en cada estómago decidimos volver a casa. A esas alturas el Niño ya había alterado sus planes y había optado por quedarse a dormir en mi casa e ir por la mañana directamente al aeropuerto desde Utrecht y el Rubio y el Moreno cogieron los trenes que los llevaban a Woerden y Hilversum respectivamente. No hay ninguna foto del encuentro, no hay constancia de que haya sucedido salvo por esta anotación, pero creo que todos se apuntarán a más celebraciones como esta y no me extrañaría que comiencen a cruzarse invitaciones para hacer más cosas juntos. Para mí fue una de las mejores celebraciones de cumpleaños de mi vida y una que recordaré siempre.

Hoy hemos estado los cuatro con unas resacas horrorosas, cansados y con esa sensación en el cuerpo que te queda después de excesos semejantes. Se han pasado el día preguntándome unos por otros, llamándome para interrogarme y curioseando. Al final terminaré haciendo una barbacoa en verano en mi casa para que traigan a mujeres e hijos y seguro que se monta una gorda.

Durante el día, en mi cabeza, se repetía la letra de una canción de Bebe

Hoy vas a ser feliz
aunque el invierno sea frío y sea largo, y sea largo??

Hoy vas a conseguir
reír tanto de ti y ver que lo has logrado??

Hoy vas a descubrir que el mundo es solo para ti
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño

Hoy vas a comprender
que el miedo se puede romper con un solo portazo.

Hoy vas a hacer reír
porque tus ojos se han cansado de ser llanto, de ser llanto??

Hoy vas a conseguir
reírte hasta de ti y ver que lo has logrado ??

8 opiniones en “La conjunción”

  1. Hala, otro año por delante para disfrutar y conseguir que un par de sueños se hagan realidad. Me alegra la conjunción, no siempre es fácil. Tres litros de cerveza???
    Y cómo se lleva eso de niño, el que el cumple coincida con Reyes?
    Un abrazo.

  2. Mi mama cumple el mismo dia, ayer celebramos con ella todos juntos y no paramos en casa, por eso NO LLAME 🙁
    Soy Mala, eso me deshonra a veces.
    La gente que te rodea sabe lo especial que eres y estoy segura que estan muy contentos con que les quieras.

    Felicidades. TQM

  3. ale, si no llega a ser entre semana nos ponemos en los cinco litros y salimos de allí en camillas de ambulancia.
    Waiting, eres MALA, que Bebe también tiene una canción sobre ese tema: Mala, mala, mala eres porque quieres …

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