La enfermedad del domingo

La enfermedad del domingoMi primera película, de las cuatro que vi, en el Festival de cine español de Amsterdam fue un drama-dramote del que no tenía ni puta idea que lo habían hecho. Mi criterio para ver las películas es sencillo, hay varias por las que hay que pagar más de doce leuros por entrar y cuatro se pueden ver con el abono ilimitado de cine, que son las que veo. Por supuesto, al ser gratis, la probabilidad de que te lleves un palo épico y legendario aumenta considerablemente pero por suerte, yo ya estoy curtido en el tema. La película de la que voy a hablar se llama La enfermedad del domingo.

Dos julays te provocan un coma cerebral en un pis-pás

Una pava ricachona y vieja se topa con una pava más joven que resulta que es su hija abandonada cuando se le antojó hacerse ricachona y que vuelve y le propone pasar con ella diez días o algo así. Tras muchas negociaciones acepta, se van juntas al quinto coño y después se dedican a ningunearse mientras el cámara de la película se lo pasaba bomba moviendo la cámara de lado a lado.

Te juro por Pumuki que yo pensé que el mal estaba muy enraizado dentro de mi hasta que leí la crítica de un chamo que estuvo en el festival de Sundance y la puso a caldo de pota. Más o menos lo que me pasó a mi, solo que yo he desarrollado mecanismos de protección de mis entrañas y mis chacras se cerraron y me pegué una sobada épica que hizo que me durmiera cuando las pavas se estaban encontrando o algo así para comenzar su viaje y para cuando me desperté, estaban en una casa en el quinto pino que resultó ser Francia. A partir de ahí luché y luché para no volver a dormirme porque aquello era lo que en la Isleta denominan un masque del copón, con silencios y más silencios entre las dos tías, que no sabes a cual odiar más. Esta película tiene todas las cosas por las que jamás me darán el carné de sub-intelectual con GafaPasta. Ni entendí la historia, ni entendí el final, ni aprecié en ningún momento el trabajo de las actrices. Lo único que tengo claro es que perdí dos horas de mi vida y que me será muy difícil recuperarlas. Creo que el director estaba en Amsterdam y hasta amenazó con responder preguntas tras la película con lo que salí por patas detrás del primero que escapó y tuve que lavarme la cara con agua helada varias veces para recuperar la consciencia. Dos pavas del festival que estaban a mi lado fliparon viéndome dormir como un bellaco, pero es que aquello era un tedio. Lo mejor de la película fue la escena en la fiesta del pueblo con los frikis bailando y uno que se quería follar a una de las pavas pero tuvo mala suerte y la vieja bruja lo espantó cuando yo ya iba a empezar a comer cotufas.

Hay leyes que prohiben su visionado a los miembros del Clan de los Orcos. Si estás en tratamiento por insomnio, esto te lo cura pero seguro, es mano de santo. Quizás los sub-intelectuales con GafaPasta tengan estómago para este muermo.

03/10

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