La escapada a las islas del tercer día en Coron

El relato comenzó en Cruzando China camino de Manila

Mi tercer día la chama de la recepción tocaba en mi puerta a las siete menos diez y yo con el antifaz puesto y pensando que lo que quería era despertar al vecino. Resultó que se le trastocó la hora del reloj del teléfono y pensaba que era una hora más tarde. Como ya estaba despierto, me levanté para desayunar. Me vinieron a recoger y de nuevo, de vuelta al lugar desde el que salen los barcos. Del equipo original que comenzamos la primera excursión, quedábamos cuatro, aunque como siempre, apareció gente nueva y lo llenaron. La tercera excursión comenzaba y acababa con un viaje en barco de hora y media ya que las tres islas que íbamos a visitar están algo alejadas. En ese tiempo nos vamos conociendo todos gracias a la curiosidad infinita de los filipinos y a que no les da corte alguno y preguntan a todo el mundo. Nuestro destino inicial fue la isla de Malcapuya y el barco nos dejó en un lugar que no parecía para nada bonito. Caminamos dos minutos por un sendero y ¡Pam! Una playa de arena blanca espectacular, fantástica, fabulosa, increíble. Una franja enorme, vacía, sin gente y un agua cristalina. Un sitio flipante e inesperado. Estuvimos allí algo más de dos horas, tiempo que aproveché para nadar, mirar con las gafas el fondo marino del agua del mar, subir una colina y hacer fotos por todos lados, vídeos y lo que se terciaba. El sitio es de ensueño. 

Después y tras un viaje de un cuarto de hora llegamos a la isla Banana, llena de cocoteros pero que al parecer tiene la forma de un plátano. Tiene una playa que está muy bien pero es que después de haber visto la otra el listón estaba muy alto. También tenía unos corales y arrecifes muy bonitos. Pasamos allí una hora y cuarto y para entonces ya éramos todos familia. Después dimos un tercer salto de diez minutos hasta la isla de Bulong Dos, pequeña y con una playa minúscula. Creo que en el pasado allí había una especie de bar espectacular prácticamente en el agua pero parece que una tormenta lo barrió. Esta isla está entre otras dos. Una es pequeñita y privada y la otra tiene un completo de puro lujo María en el que la noche vale entre quinientos y mil quinientos leuros y solo incluye el desayuno. Cuando pasamos aquello tenía pinta de que no había clientes. El guía nos dijo que ricachones de todo el mundo pasan por allí. En la isla de Bulong Dos o junto a la misma había más arrecifes y allí nos topamos con Nemo el pescado y n primo hermano. Seguramente estaba pasando las vacaciones en el lugar. Después tuvimos la hora y media de vuelta a Corón y vinimos llegando sobre las cinco. Me compré mi pan, me duché y me fui a cenar al Lolo Nonoy Food Station, el cual está mal ubicado en los mapas de tripadvisor, here y Citimaps2go. Por suerte la gente cuando les preguntas te indican y lo encontré. En este, había un montón de filipinos comiendo. Después de cenar me volví a la penssión para revisar fotos, cargar pilas y escribir tanto esta anotación como la del día anterior y entre pitos y flautas, para cuando estoy por acabar ya son casi las diez y media y como aquí a las cinco te ponen en planta, estoy a punto de dejarlo y acostarme a dormir. 

Mañana, última excursión en Coron, en este caso, temática de arrecifes y naufragios. 

El relato continúa en El día de los arrecifes de coral y los barcos hundidos

2 opiniones en “La escapada a las islas del tercer día en Coron”

  1. Los vi e hice vídeos en uno de ellos, veremos que tal salen aunque después de tantas décadas, se ve poco que sea un barco

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