La excursion a Kalanggaman e inmersion nocturna en la isla Chocolate

El relato comenzó en El salto a Dubai que comienza las vacaciones

Llegamos al viernes, mi primera semana de vacaciones y el evento me pilla en Malapascua. Para hoy me sali de la rutina del club y  uno de los filipinos que trabajan en el mismo me apalabró el ir con una excursión a la isla de Kalanggaman. Inicialmente el club iba a ir y hacer dos inmersiones pero lo cancelaron por falta de gente y opté por ir simplemente a descansar y ver el sitio. La excursión me costaba ochocientos pesos y en la isla los extranjeros tenemos que pagar quinientos pesos de tasa de entrada al gobierno. Me venían a recoger a las ocho así que me levanté una hora antes, me di un garbeo, desayuné y hasta hablé con una española que debe ser de la quinta de Genín y que ha venido a bucear ella solita. Según me dijo, tiene más de mil seiscientas inmersiones a sus espaldas que es cuando dejó de contarlas. Diez minutos después de la hora indicada apareció el chamo y me fui con él. Por el camino me crucé con la pareja española que cenó conmigo la noche anterior y que son, en dos palabras, encanta dores y que estaban desayunando antes de marcharse de la isla. 

Para esperar al barco me llevaron a una playa escondida y que en realidad es un cementerio. Súper-guay eso de que te entierren y las mareas grandes te den un meneo. Empezó a llegar gente por un tubo y cuando llegó el barco, que era bastante grande, éramos legión, o al menos cuarenta y tres según mis cálculos y sin incluir la tripulación y el vendedor de helados. Yo me senté con dos chicas filipinas que fueron la sensación del día. Estaban hablando entre ellas como una versión desbaratada del español y les pregunté y resulta que son de uno de los dos pueblos de este país que conservan el español como su lengua principal. Los acentos los tienen todos trastocados y eso hace difícil entenderlas, pero ese españo, español, de ese que se habla en todo el país salvo en truscoluña, que no es nación pese a lo que diga el comemielda ese del candidato a presidir el psoe y que ya destrozó el partido en las últimas dos elecciones. A ese desgraciado habría que mandarlo a corea del norte y denunciarlo como espía para que le den candela de la peor. Bueno, las filipinas me dijeron que ellas habían estado en Bantayan, una isla al oeste de Cebu y Allí se habían dedicado a tomar el sol y relajarse durante tres días y apalabraron un barco privado para traerlas a Malapascua. Me enseñaron fotos y me dijeron el precio del barco y con eso cambiaron mis planes de vacaciones. 

El viaje a Kalanggaman es largo, una hora y media y en el camino nos pillaron diez minutos de diluvio, aunque como estás con el bañador te da igual. La isla a la que fuimos es un refugio natural y es famosa porque de la isla, que es pequeñita, sale una banda de arena separando el mar. Al llegar estaba la marea llena y había partes de esa banda de arena en las que andabas con el agua en los tobillos pero más tarde se secó por completo. Es idílica, preciosa, fantástica. Sobre la una nos daban el almuerzo en el barco así que volví para comer y después regresé a la banda de arena para hacer más fotos ahora que la mareas estaba más baja. Estuvimos allí hasta las tres menos cuarto, todo muy relajado, unos tomando el sol, otros bañándose, otros paseando. Al comenzar el viaje de regreso vimos un montón, pero un montón de delfines. Al llegar a Malapascua me pasé por la panadería pero con la fiesta local han hecho unos panes especiales que no me molaban nada.  Regresé al club y el mismo filipino que me ayudó el día anterior me arregló lo del barco a Bantayan. 

A las seis de la tarde nos fuimos a bucear a la isla Chocolate. A la española ancestral la pusieron conmigo. Supuestamente íbamos a ser los que menos tiempo durarían en el agua porque los demás son muy chichones pero resultó que salimos los últimos y estuvimos más tiempo que los demás. Además vimos muchísimo más, como una pelea entre dos pulpos (y que creo que tengo grabada), un tiburón durmiendo escondido en las rocas, unos peces que se camuflan como rocas, maravillas de corales, serpientes marinas y no sé ni qué más. Fue un flipe. Al salir nosotros, el barco arrancó para llevarnos de vuelta a tierra. Después me fui a cenar algo rápido ya que quiero busar hote en mi nuevo destino. 

El relato continúa en El retorcido caminito de Malapascua a Bantayan

11 opiniones en “La excursion a Kalanggaman e inmersion nocturna en la isla Chocolate”

  1. Pues que te conste chaval, que cuando tu todavia no habías nacido, ya buceaba yo en aguas del Caribe, ahora ya no lo hago porque he perdido el gusto por la playa, buceo, y demás cosas que pican como el salitre y la molesta arenita de los cojones… 🙂
    Salud

  2. Genín, no le entres al juego, no sirve de nada, y además es mentira, que este va de jovenzuelo pero ya tiene unos cuantos, que no te engañe….

  3. Virtu, a fin de mes, el 24, para ser mas preciso, cumplo 76, así que creo que antes de nacer el, ya yo buceaba, seguro, empecé de crío en San Sebastian y seguí en el Caribe, ya mas en serio, pero muy jovencito, con tiburones y tal, así que no creo que me equivoque mucho con la edad 🙂
    Besos y salud

  4. Hoy es el cumple de mi padre (¡mañana el del real jefe supremo de esta bitácora!). Ya lo he vacilado con que tengo comprado su regalo de cumpleaños, un bastoncito para andar y un gps, porque como desde que se jubiló se dedica a sacar fotos a pajaritos y bichos varios por los montes y las playas, cualquier día se me desorienta, que ya se sabe que la edad esta es muy mala… 😉

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