La finestra di fronte – La ventana de enfrente

En una cartelera plagada de películas americanas para descerebrados, es un alivio y una satisfacción saber que en la ciudad de las Palmas de Gran Canaria, el multicines Monopol pertenece a la red Europa Cinemas, una iniciativa de la Unión Europea para promocionar el cine europeo y de otras culturas, cine que de no ser por esto, no aparecería en las carteleras. En Hilversum suelo ir al Film Theater, que pertenece a la misma red. Mi problema allí es que las películas son siempre en versión original con subtítulos en holandés y hasta que no hable el idioma perfectamente, se me hace muy difícil el ver películas en idiomas que desconozco. En España, gracias al gandulismo patrio, la mayor parte de las películas están dobladas al español.
La película de la que quiero hablar es La ventana de enfrenteLa ventana de enfrente, una coproducción entre italianos, portugueses, turcos e ingleses. De este batiburrillo sale un drama excelente. La historia es sencilla, una mujer que comienza a estar aburrida de su vida y su matrimonio conoce a dos hombres, uno mayor y otro joven. El joven la ama y trata de que deje su vida y se vaya con él y el mayor la enseña a hacer pasteles y le da lecciones de vida. Al final la decisión será de ella.

Aunque la trama pueda sonar a típico telefilm para las tardes de domingo en televisión, es una historia fascinante. Ferzan Ozpetek dirige el cotarro con mano firme y nos lleva de la mano a lo largo de toda la película. Los actores son fantásticos, especialmente Giovanna Mezzogiorno, que está que se sale. De una forma natural, ha realizado una de las mejores interpretaciones del año. Los dos hombres que entran en su vida son Massimo Girotti, que interpreta a Simone, el señor mayor y del que he leído que falleció después de acabado el rodaje y Raoul Bova, el joven que la corteja. Hay todo un elenco de actores secundarios que bordan sus actuaciones, empezando por Sara, vecina y amiga de la protagonista, que brilla con luz propia siempre que sale en pantalla.

Así que si la encontráis en la cartelera de vuestra ciudad y habéis desarrollado vuestro cerebro lo suficiente para comprender historias en las que no os dan todo masticado o en las que los protagonistas no son carne de cirujano plástico, entonces esta es una opción excelente.
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