La ley del menor – The Children Act

Por aquello de sacarle el mayor partido a mi visita a Amsterdam de hace un par de semanas, fui también a ver la película que voy a comentar hoy porque me cuadraban los horarios, ya que creo que la van a poner dentro de un mes o así al menos un día en Utrecht y podía haberme esperado pero es que no había nada más que no hubiese visto y que pudiese combinar sin pasar horas esperando en la ciudad. Se trata de The Children Act y en España se estrena en noviembre con el título de La ley del menor.

Una julay se mete en un berenjenal por culpa de un puto testigo de Jehová mientras su marido se la empeta a otra

Una tipa que está obsesionada con su trabajo de jueza famosa que sale en la tele y que juzga los casos más chingosos relativos a menores, no se da cuenta que a base de ignorar al macho que en un pasado muy lejano se la empetaba, el colega buscó coño por otro lado que comer pero es como bosmongolo del coño y después de engañarla (y hasta antes) se lo cuenta, con lo que la tía lo juzga y lo castiga a coger puerta mientras resuelve el caso de un joven testigo de Jehová que prefiere morir a recibir una transfusión y que al ella obligarlo, el chaval se encoña de ella y la sigue a todas partes para ver si la pilla desprevenida y la monta, solo que al final las cosas no salen como todos o ninguno quieren.

En principio esto es uno de esos dramas judiciales que tanto molan al populacho, con grandes decisiones morales que tomar y demás, lo que pasa es que de alguna manera, se distraen demasiado y acaban con una especie de telefilm que está bien y entretiene, pero que es pasable sin más. Por más que Emma Thompson sea una buena actriz, ni siquiera ella puede remontar cuando el guión tiene lagunas muy profundas que frenan el ritmo o se desvía por caminos absolutamente no interesantes. De lo peor de la película es la movida con su marido, interpretado por un aburridísimo Stanley Tucci que era como un ñanga y definitivamente, ella se tenía que haber puesto un pepino de los más gordos entre las dos piernas y culear al marido para castigarlo por putón verbenero. El chaval con el drama lo hace muy bien Fionn Whitehead, aunque le sobran también minutos de lloriquear y lamentarse por su desgracia tan grande por ser testigo de Jehová y quiero que tanto él como su familia sepan que si tocan el timbre de mi casa, que yo no les voy a abrir porque me la suda su secta y prefiero ir al infierno con todos mis amigos. La película tiene un giro dramático para acabarla, uno que yo recé y recé para que llegara quince minutos antes pero bueno, nunca es tarde si la dicha de salir por patas del cine es buena.

Esto no es para nada cine para los miembros del Clan de los Orcos y yo diría que tampoco tiene la calidad que buscan los sub-intelectuales con GafaPasta. Se quedó en poco más que un telefilm que igual ponen en Antena Triste un domingo por la tarde y lo podéis ver con un ojo abierto y el otro bien cerrado.

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