La necrópolis, San Pedro, el Foro Romano y más

El relato comenzó en Algunos caminos sí que conducen a Roma

En el manual del turista auténtico, el primer mandamiento es madrugar y aprovechar el día. Por eso, el sábado por la mañana a las siete y media yo ya estaba rebotando de la cama y saltando a la ducha para salir lo antes posible. En el mes de diciembre y en Roma la cantidad de horas de luz es limitada y si eres de los huevones que piensan que en escapadas turísticas lo apropiado es ir a desayunar a las diez, básicamente verás dos cosas y muy malamente. A las ocho y cuarto ya estaba en el metro en dirección al Vaticano. A esa hora son mayormente italianos yendo a trabajar o de compras y unos pocos turistas con lo que el metro es muy agradable y no tiene los agobios de unas horas más tarde. Me bajé en la estación de Ottaviano y desde allí es un paseo agradable, sobre todo cuando no te detienen los veinte mil vendedores de visitas guiadas, restaurantes y demás.

El siguiente documento es un vídeo espeluznante tomado en la Piazza di San Pietro en el que se puede ver que éramos cuatro gatos a esa hora. Las colas de acceso a la basílica para los controles de seguridad eran terroríficas y podían llegar a durar hasta veinte segundos. En ese momento si quieres subir a la cúpula solo tienes que comprar la entrada y subir. La plaza la estaban preparando para un bolo que iba a dar el argentino.

Mi objetivo era la visita a la Necrópolis debajo de la Basílica y para ello, reservé mi plaza desde cinco meses antes. Esta es la visita más especial de todas las que se pueden hacer en el Vaticano y requiere contactar una oficina especial por correo o teléefono y apalabrar una cita, ya que solo entran pocas personas y solo es posible la visita con cita previa. En temporada baja cinco meses antes es suficiente pero para aquellos que van en temporada alta, lo mejor es reservar desde al menos un año antes. La necrópolis incluye la tumba de San Pedro, la cual puedes ver a nivel BAJO TIERRA, como si fueras un gusano que te arrastras a la misma. Mi cita era a las diez de la mañana y la guía hablaba español, lengua usada habitualmente por más de cuatrocientos millones de julays y usada para oprimir y aplastar el Emporio Truscolán, esa confederación de ladrones que ha sido calificada por la Unión Europea como la región española más corrupta y cuyo presidente ha ganado el premio El Padrino por sus manos largas y sucias. Mientras esperaba entré a la basílica por aquello de visitar la Piedad y dentro de la misma estaban preparando también alguna gala, ponían sillas a destajo y la zona del altar estaba bloqueada. Por suerte yo he estado varias veces allí y he podido moverme con toda libertad por la basílica. Debe ser frustrante visitarla una sola vez en tu vida y que solo puedas ver la obra de Bernini desde lejos.

No sé como se me ha escapado en visitas anteriores pero resulta que a Juan XXIII (equis-equis-palito-palito y palito), al cual mi abuela llamaba Juanito 23 por aquello de acortarle el nombre está incorrupto que no veas, según la versión de la iglesia de los presuntos, aunque que quieres que te diga, yo creo que se han pasado un rato largo con el maquillaje y ni un travelo candidato a reina drag-queen del Carnaval de las Palmas se empolva tanto.

Y dale con los niños

Y dale con los niños, originally uploaded by sulaco_rm.

Como siempre, no dejo de fijarme en la adoración tan grande que tienen por los menores de edad en el Vaticano, algo muy sospechoso y que debería haber activado todas las alarmas desde la antigüedad. Los romanos y los griegos ponían chamos fórnidos y pavas despelotadas y en la iglesia de los presuntos dale que te pego con los menores de edad. Para entrar en la zona de mi visita tuve que ir por la parte exterior del Vaticano y acercarme a los chamos esos que visten como disfrazados de carnaval y que al parecer son suizos y enseñarles la copia impresa de la conversación por correo electrónico que mantuve para hacer la reserva. Después me dejaron pasar mientras una banda de turistas hacia fotos del Elegido junto a la guardia papal y entraba en la parte más secreta del Vaticano. Pagué mi entrada (once leuros) y a las diez apareció una guía con la que fuimos a una entrada secretísima por la que descendimos dos mil años en el tiempo. Resulta que el Vaticano se construyó en la cima de una colina y con el altar sobre la tumba e San Pedro. Bueno, antes de la basílica había otra que mandó construir Constantino y para hacerlo, niveló el terreno y rellenó de tierra una necrópolis o eso que en la Isleta llamábamos un cementerio. Durante y después de la Segunda Guerra Mundial, un papa mandó escarbar en el lugar y se encontraron con ese cementerio, conservado gracias a la tierra en perfecto estado, con tumbas romanas de los primeros siglos, fabulosas e increíbles. La visita te lleva por dos calles del cementerio en las que hay unos panteones flipantes, algunos cristianos, la mayoría dedicados a dioses romanos. También puedes ver la tumba de San Pedro, la cual no está en donde la gente lo adora en la basílica sino unos metros por debajo. En la visita te explican como la encontraron, su historia, las modificaciones que se hicieron a lo largo de los siglos y como el lugar es reconocido por todas las sectas cristianas como la auténtica tumba del Apostol, aunque los restos que hay allí no se sabe si son de él o de un okupa que colocaron en el lugar. Algo que los más incultos de mis lectores no saben es que el obelisco que está en la plaza de San Pedro estaba originalmente en el Circo de Nerón, el cual estaba allí mismo y San Pedro fue crucificado cerca del mismo con lo que cuando andas al lado del obelisco (el cual han cambiado de ubicación), estás junto a un objeto que ha sido testigo de la historia del cristianismo.

No hay adjetivos suficientes para calificar esta visita. Es simplemente alucinante. No se pueden hacer fotos y no lo echas de menos ya que este es uno de esos lugares en los que hay que disfrutar por el privilegio de poder andar en un cementerio de hace dos mil años que está casi como entonces. Al salir de allí la cola Virtuditas, que es como se la conoce porque son los que salen del hotel tarde y cuando llegan a las atracciones turísticas se maman dos horas para entrar y se creen que es así todo el día, era fabulosa, como da fe esta foto, la cual podéis ver en grande haciendo eso que todos sabéis:

La cola de entrada al Vaticano

La cola de entrada al Vaticano, originally uploaded by sulaco_rm.

Después de pasar esa cola, que toma al menos una hora, te mamas otra hora de cola si quieres subir a la cúpula y con eso y un café ya has matado un día en Roma saliendo tarde del hotel. Yo regresé al metro, básicamente yendo en dirección contraria ya que toda la gente iba hacia el Vaticano y fui hasta la parada de Circo Massimo, la cual implica un cambio de línea de metro en la estación de Termini. El Circo Massimo no es nada espectacular pero me servía para acercarme a una de las entradas laterales del Foro Romano y comprar allí la entrada combinada del Foro y el Coliseo.

Ese conjunto de ruinas o de restos de la antigüedad o como queráis llamarlo es uno de los parques temáticos más espectaculares del universo conocido. Hay tanto por ver y todo, todo, todo es interesante. Una potranca gringa se quejaba de que hay que andar mucho y subir cuestas y que mejor asfaltaban el lugar y ponían carros de golf para los turistas. Le deseé todo lo peor, siempre y que acabe descubriendo que es truscolana.

El Foro Romano

El Foro Romano, originally uploaded by sulaco_rm.

El tiempo vuela y creo que estuve como tres horas, viendo la Basílica de Majencio, Arco di Tito, el Palatino, el Arco de Septimio Severo, Santi Luca e Martina, el panorama del Campidoglio, la keli de Augusto, el hipódromo y todo lo que hay que ver en el lugar. Al salir fue al Coliseo y entré partiéndome la polla de risa con todos los subnormales que hacen cola para comprar la entrada y que no saben que yendo al foro primero te ahorras esa estúpida cola de una hora o más. En fin, que a veces es una bendición que en el mundo abunden los lerdos.

Dentro del Coliseo

Dentro del Coliseo, originally uploaded by sulaco_rm.

El Coliseo es una experiencia paranormal, es algo que hay que verlo y vivirlo para creérselo. Sencillamente no me puedo imaginar como podían hace miles de años tener un edificio tan sofisticado. Viendo los estadios actuales, la tecnología no ha avanzado demasiado. Cuando salí de allí pasé junto al Arco de Costantino pero lo están restaurando y el pobre no anda muy fotogénico. Después fui por el Tempio di Venere e Roma, visité por fuera el Foro de Augusto y también el Foro de Trajano y la Columna de Trajano. Estuve en el Mercado de Trajano, el cual es hoy en día un museo que lo mejor que tiene es el edificio y el privilegio de andar por el mismo.

Vista desde el mercado de Trajano

Vista desde el mercado de Trajano, originally uploaded by sulaco_rm.

Entre pitos y flautas ya eran casi las cuatro y media de la tarde y yo había estado una gran parte del día moviéndome por un espacio con dos milenios de antigüedad. Fui a ver la iglesia de Santi Domenico e Sisto y después me acerqué a la Basílica de Santa María en Aracoeli y a la Iglesia de San Lucas y Santa Martina. Desde la Colina Capitolina fui hacia la zona de la Fontana di Trevi parando a ver la iglesia de San Marcello. Trevi estaba petadísimo pese a ya ser de noche. Me tomé un helado por allí y seguí caminando hasta la parada de metro de Barberini, la cual está junto a la Fontana del Tritone, otra obra maestra de Bernini.

Fontana del Tritone

Fontana del Tritone, originally uploaded by sulaco_rm.

Ya era de noche y opté por regresar a mi alojamiento para dejar la cámara. Después cené en un restaurante hindú y volví en metro a la zona de la Piazza di Spagna, la cual y pese a las amenazas del lider supremo truscolano no van a renombrar. Este año el árbol de Navidad no era tan espectacular. Callejeé por el centro de Roma en un sábado por la noche antes de navidades y cuando me cansé regresé en metro al B&B ya que al día siguiente tenía una media-maratón para aprovechar antes de salir por patas para el aeropuerto. Y así fue el día en el que visité a San Pedro en su mismísima tumba.

El relato concluye en Bernini y sus fuentes, mañana de domingo en Roma y regreso a casa

2 respuesta a “La necrópolis, San Pedro, el Foro Romano y más”

  1. Yo de ver fiambres paso, por muy Pedro que se llamen o Juan equis,equis, palito, palito, palito, ahora, el Coliseo, es que me orgasma como si fuera una ametralladora disparando orgasmos hasta casi paralizarme de placer, podría quedarme allí para siempre, enseguida vuela mi imaginación y es la releche en bicicleta , y eso que me parece que en Roma no he estado nunca, aunque mis hijas dicen que si, yo no me acuerdo, francamente, y si hubiera estado es imposible que no lo recuerde, sobre todo el Coliseo, pero tiemblo viendo vídeos, incluso fotos, conque in situ… 🙁
    Salud

  2. Mi marido, cuando entró ahí, llegó casi a las lágrimas. Creo que las sensaciones que produce el Coliseo, deben tocar de algún modo (y especialmente) las emociones masculinas.

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