La Nota

En la discoteca casi no se podía respirar por culpa del humo de los fumadores, que eran todos. Se movía a un ritmo frenético que marcaba la música, una interminable y monótona canción que activaba aquellas partes del cerebro que las drogas habían despertado. A su lado tenía una joven sudorosa y sonriente con la que se había enrollado. Sabía que ese día se la follaría, que ella estaba enamorada de él o al menos encoñada con él. Ella le sonreía continuamente y lo miraba arrebolada mientras se apretaba las tetas y juntaba los labios provocadoramente. Sus amigos estaban desperdigados por el local, unos con más suerte que otros y el que menos con un bicho feo y repelente que quizás folle, pero que habrá que hacerlo con la luz apagada para no perder la concentración.

En la pista no se puede hablar, el ruido de la música es muy fuerte así que se fueron hacia la zona de los baños. La invitó a venirse a su apartamento y ella aceptó. Se acabaron sus copas y salieron a la calle, con ese zumbido que te queda en los oídos cuando vas a la disco. El paseo hasta su casa no era muy largo y lo hicieron riéndose y besándose. Ella intentaba impresionarle, se veía que estaba muy interesada. La mezcla del alcohol y las drogas la volvía melosa, quizás empalagosa pero como él tampoco estaba muy limpio no lo notaba. En algún punto del camino le echó mano del paquete y se la restregó hasta que se le puso dura. Aceleró el paso para llegar a su casa.

En la cama era una tigresa sucia e incansable. Le hizo de todo y a nada le dijo que no. Fue una experiencia increíble. Había conseguido impresionarlo. Se quedó dormido con ella abrazándolo.

??

Por la mañana se despertó temprano como siempre. Tenía que irse pronto porque había quedado con su grupo de estudio. Le encantaba este chico, era mono y divertido y parecían hacer buena pareja. Lo miró un rato mientras dormía a su lado, acarició su pelo en el pecho y se tuvo que contener para no volver a hacer el amor con él inmediatamente. Poco a poco fue espabilándose y se levantó. Se metió en el baño y se dio una ducha rápida. Le entraron ganas de orinar y se sentó en el retrete mirando una vieja revista de coches que había sobre la cisterna. Comenzó a mear y aquello que iba a ser aguas menores derivó hacia aguas mayores y ya que estaba aprovechó para obrar. Fue una buena cagada, de esas con un único paquete pero de los buenos. Terminó, se limpió el trasero y bajó la cisterna.

La mierda no bajó, se quedó atascada en el retrete y no había escobilla. Esperó hasta que se llenó el tanque y volvió a bajar la cisterna pero aquello no se movía, era como un gran chorizo encajado en el retrete. Pensó en lo que diría él cuando se levantara y viera ese regalo en el retrete. Le gustaba mucho y no quería dejarle esa impresión, tenía que hacer algo, lo que fuera, no podía dejarlo ahí. Buscó en el baño y encontró una bolsa de plástico. No quería destrozar la revista así que usó papel higiénico para pescar el trusco y sacarlo del retrete. Conteniendo la respiración y controlando su asco lo envolvió en papel higiénico y cuando lo acabó de momificar lo metió en la bolsa y la cerró. Se lavó las manos varias veces aunque el olor seguía en el baño y no pudo hacer otra cosa que abrir la ventana y rezar para que él no se levantara pronto. Se vistió y cuando se disponía a marcharse se le ocurrió dejarle una nota con su número de teléfono y diciéndole lo bien que se lo había pasado aquella noche.

Fue a la cocina, sacó un papel y escribió:

A sido una noche fantástika, me lo pasé muy vien y espero ke podamos repetirlo pronto. Llámame (612 332267). xXx

Salió de la casa, cerró la puerta y bajó por la calle hasta la parada de autobús. Ya iba camino a su casa cuando se acordó. ¡JODER, JODER, JODER! Se había olvidado el paquete con la mierda en la mesa de la cocina, junto a la nota. A saber lo que pensaría él cuando fuera a su cocina y viera el regalo que le había dejado junto a la nota. Esta vez sí que la había cagado de verdad.

3 opiniones en “La Nota”

  1. juaaaaaaa … unos toman zumo de naranja y croissants y otros se encuentran mojones encima de la mesa de la cocina para el desayuno… eso si que es una impresión desde lo más adentro…. 😀

  2. En honor a la verdad, la verdad, hay que decir que la idea vino del relato de una tía en BBC Radio 1, que llamó al programa para contar que le había pasado algo parecido. Me pareció muy buena y como siempre ando pescando este tipo de historias, la adapté a la sobriedad y la seriedad de Distorsiones.

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