La puerta y los tulipanes con esto y aquello

Todos sabemos que soy tan mecánico con el tema de las anotaciones que hay varios relojes atómicos que usan mi blog para ponerse en hora porque saben que aquí es poco menos que religión el tener a una hora determinada, una anotación. Esta semana, esa rutina de las once y media de la mañana y las nueve y media de la noche se rompió parcialmente y como siempre, nada es lo que parece sino todo lo contrario. He estado escribiendo tanto para que queden cosillas preparadas cuando me pire de vacaciones que no me ha dado tiempo de poner nada para el momento cotidiano. Ayer mismo me hice veintidós entradas con su fotito de Lucca, su texto, investigué el nombre y traté de encontrar algo que decir y cuando acabé mi cerebro y hasta mi cerebelo estaban obnubilados y no respondían. Hoy, antes de que me vuelva a dar el frenesí y me ponga a escribir críticas de cine voy a lanzar esto para la noche. El fin de semana pasado, el sábado, se materializó una promesa de mi más-mejor amigo, ese que conocemos por el Rubio. En un momento de debilidad provocada por la ingesta masiva de alcohol me prometió que se encargaría del proyecto para cambiar la puerta del jardín de mi casa ya que quería tener una algo más grande, no porque me quiera pasear en pelota picada por el mismo como hacían mis vecinas las lesbos sino porque al ser uno de los grandes productores mundiales de zarzamoras, están muy desprotegidas y el día que alguna terrorista musulmana y emburkada las descubra, invadir una propiedad privada no la detendrá, como vemos todos en la manera en la que se pasan por el forro del trasero las fronteras europeas.

Por supuesto, un proyecto para algo relacionado con la casa y conmigo de por medio es una aventura que no va a seguir caminos tradicionales. El lunes de la semana pasada me recorría las mega-ferreterías que hay cerca de mi casa y no veía ninguna puerta que me apasionara. El Rubio encontró una por Internet y más o menos acordamos que él pararía en la tienda de camino a mi casa y la compraría. El sábado, cuando lo estábamos apalabrando todo y ambos mirábamos en la página de la tienda, descubrimos que han cerrado todas sus franquicias salvo una y la puerta se había desplazado unos ochenta kilómetros al norte. Desistimos de esa y comenzó el plan alternativo. Mi amigo cogió un papel y un bolígrafo y diseñó una y calculó la madera que tenía que comprar. Yo me lancé a las páginas web de las ferreterías previamente mencionadas para elegir el mal menor ya que al fin y al cabo se trata de una puerta que me la suda. Mi vecino, en paralelo a estas dos actividades, andaba pillando trozos de la valla vieja de mi mucama, que al parecer se había comprado una nueva. Mi vecino pilló también la puerta y se la trajo a mi casa. En ese momento, yo estaba en el supermercado comprando cosillas ricas para tener un tapeo mientras trabajábamos, el Rubio estaba conduciendo a una ferretería a comprar madera y mi vecino estaba metiendo en mi jardín una puerta. Los planes volvieron a cambiar y el Rubio ajustó su lista de tareas para venir primero a mi casa, a donde vinimos llegando más o menos al mismo tiempo. Vimos la puerta que me regalaron y aunque es de la época en la que Papá Noel todavía mojaba, decidimos ponerla. Necesitábamos algunas cosillas así que fuimos a la ferretería, las compramos y después mi amigo ejecutó la tarea mientras yo daba apoyo emocional y de estómago.

La puerta

En la foto se puede ver la nueva frontera de mi casa y también se pueden ver las baldosas después de limpiarlas con la máquina mágica que escupe agua a un montón de presión. Por ver, hasta podemos ver mi catalpa podada y aún dormida.

Tulipanes mojados en el jardín

Esta mañana, sobre las siete, justo antes de coger la bici y salir hacia el trabajo, chispeaba ligeramente y todos mis tulipanes amarillos se alineaban y se preparaban para su semana de gloria, momento que no quise perderme. No me pude resistir y les hice una foto. Juraría que planté un montón más pero bueno, me conformo con los que salieron.

9 respuesta a “La puerta y los tulipanes con esto y aquello”

  1. El color es porque llovía y estaba amaneciendo pero son más amarillos. La puerta, como dice el refranero, a caballo regalado, mientras no sea truscolán …

  2. Hola, de vuelta de la Bretaña. Un saludo. Me gustan mucho este tipo de puertas y los tulipanes me encantan, por cierto, en la Bretaña y en el Loira están de adorno en todos los jardines.

  3. Hijo, si es que he estado fuera dos semanas y acabo de aterrizar, no seas así, y anótame como siempre.

  4. Dale con la máquina a presión a las vigas esas de madera y verás que resultados! (experiencia propia)

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