La visita anual a los arrabales de Londres

Desde hace unos años en mi empresa me castigan con una reunión en Londres por motivos medioambientales que a mí me la sudan hasta el infinito y más allá, mayormente porque esto es todo un paripé para mantener la certificación y no hay ningún interés en realmente trabajar por el medioambiente. La reunión la preside alguien de la oficina en Londres y cuando lo echaron en diciembre, yo me alegré porque me solucionaban la vida pero reasignaron la tarea a una pava que hacía otra cosa y la muy capulla resucitó la reunión. Siempre la hacen de un día para otro por razones que me son desconocidas con lo que paso una noche en un hotel que está en el CARAJO, lo llaman Londres pero está tan lejos de la ciudad que resulta difícil creérselo.

A la hora de comprar el billete, mi empresa se rige por el barato es el bueno y te obligan a viajar con esa opción, con lo que en los últimos años siempre ha sido con las líneas aéreas del Reino desUnido, esas que forman parte del grupo integrado también por lIberia y Buelin. Mi avión salía después de las diez así que no tuve que darme un madrugón brutal y fui al aeropuerto con todo el tiempo del mundo. Pasé de llevar mi bicicleta a la estación y la empresa me tendrá que pagar el coste de la guagua y del tren. Cuando llegué a Schiphol atravesé el control de inseguridad y pasaporte y después caminé durante una hora por el aeropuerto esperando el momento del embarque y quemando energía ya que sabía que al llegar a la oficina inglesa me iban a tener sentado todo el día. En la sala de embarque busqué a un colega de recursos inhumanos que iba a una reunión en el mismo lugar y hablamos un rato. Yo me colgaba de él para el taxi al llegar. El avión, al menos el del vuelo de las diez de la mañana a Heathrow es un Boeing 767 de antes de que Moisés escribiera los mandamientos. Las azafatas debían ser adolescentes cuando Napoleón conquistó Europa y ahora asustan por lo viejas que son. El avión es enorme y lo petaron y la salida se retrasó en veinte minutos que recuperaron luego. Desde el año pasado a este, British Airways ha cambiado su política y han adoptado la rastrera y miserable y ya no dan nada gratis en este tipo de vuelos así que vimos como las chamas seniles pasaban con los carros para intentar vendernos café a precio de whisky y las ninguneamos. Llegando a Londres se abrió un poco el cielo nublado e hice algunos vídeos que espero que sean muy chulos.

El día de la requete-roamin-dencia

Al aterrizar se produjo un evento histórico y del que queda constancia en el pantallazo anterior. Mi operador telefónico ha introducido el Roaming europeo que oficialmente comienza hoy desde el uno de junio y por primera vez en mi vida me podía mover por Europa sin que te la metan hasta los pelos de los güevos. En el mensaje me informaban que tanto los minutos de llamada como los eSeMeSes y los datos de Internet salían todos toditos de mi contrato con ello, que por si alguno está interesado cubre cien minutos o eSeMeSes al mes o una combinación de los mismos y un giga de datos, todo por la friolera de nueve leuros mensuales y solo con el 2G y el 3G. Ese contrato de dos años está cercano a su conclusión y ya he solicitado uno nuevo y como siguen siendo los más interesantes para mi, he cambiado a otro con los mismos minutos y mensajes y un giga y setecientos cincuenta megas de datos mensuales con el 4G, todo por doce leuros al mes. Esto también quiere decir que por primera vez en la historia del universo, no cambiaré mi número de teléfono durante al menos cuatro años. No quiero que nadie se preocupe, que ahora en el androitotorota puedo bloquear y bloqueo a quien me sale de los mondongos, y si no que se lo digan a la borde de una de mis compañeras de universidad que vive frustrada porque no puede mandarme todos los días mil mensajes de estupideces que no quiero leer. Regresando al tema del roaming, cuando uno lee sobre el mismo y lo de la abolición europeda se debe creer que es automático y más de dos y de tres se llevarán un disgusto porque te tienes que meter en los oscuros menús de configuración de tu teléfono y decirle que siga usando los datos cuando estás en roaming. Además, recuerda que eso no se desactiva solo y si viajas fuera de Europa, lo tendrás que cancelar o prepárate para cuando te llegue la factura y descubras que estás jodido y bien jodido.

De la reunión de la empresa mejor no hablar. Creo que batí todos mis récords anteriores de consumo de café expreso para no dormirme. Al día siguiente, el jueves de la semana pasada, acabamos a las tres y a esa hora salimos cuatro para el aeropuerto. Yo me quedé con el chamo alemán hablando y tomando una cerveza porque los vuelos de los otros dos eran más pronto. El embarque de mi avión fue en hora y hubiésemos podido llegar a tiempo pero al elegir la pista polderbaan para aterrizar, tardamos veinte minutos en llegar a la terminal y ahí perdieron la puntualidad. Salí del avión, en el que iba sentado en la parte delantera para no perder mucho tiempo, fui al control de pasaportes y después busqué el primer tren que me llevaría hasta Utrecht en donde terminaría el recorrido hasta mi casa en guagua. En la carpeta de borradores del programa de correo corporativo estaba el que mandé al día siguiente informando que ni de coña pienso volver a esta reunión, que es una pérdida de mi precioso tiempo sin ningún valor añadido. Aún no me han respondido pero creo que les ha jodido bastante.

Por casualidad, el día que regresé a los Países Bajos era el de las elecciones inglesas y todos sabemos lo mal que acabó eso para la vieja menopaúsica esa que parece tener el clítoris hiper-desarrollado y totalmente funcional para jincárselo a posibles tortilleras. En círculos de mi empresa se dice que mi presencia en aquel país tuvo una relación directa con las elecciones, que gafé a la pelleja aquella. Yo ni niego ni confirmo ese rumor.

3 respuesta a “La visita anual a los arrabales de Londres”

  1. sulaco, ayer volvió mi hermano del interraíl, 15 días por cuatro países (entre ellos el tuyo tres días) y su compañía de teléfono ya tenía desactivado el roaming, estuvo apedreándonos a fotos de comidas típicas y millones de cervezas diferentes, así que creo que tu compañía de telefonía incluso fué un poco tarde…
    Genín, pues si fuera poca animalada lo del edificio, con lo de Portugal de este sábado yo acabé de romper… que-ho-rror.

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