Limpiando la casa o algo parecido

Me pregunto hasta qué punto hemos substituido a la manada con eso que llamamos amigos. Vivimos en un mundo demasiado grande y en el que nos comunicamos con demasiada gente y pese a que esto expande nuestras opciones, puede terminar por aislarnos. En el pasado uno nacía y moría en el mismo lugar y muy probablemente no se alejaría de ese sitio más de unos pocos kilómetros y siempre por razones excepcionales, como una gran celebración o una boda.

Hoy en día ese anclaje geográfico ya no es tan fuerte y no es extraño toparte con gente que deja su país y se mueve a otras tierras. Sueles llegar a tu nuevo hogar ya crecidito, después de pasar el periodo educativo, lo cual también es importante puesto que muchos de los vínculos más fuertes los creamos en esa fase de nuestra vida. Por eso, cuando comienzas a moverte en tu nuevo entorno, lo primero es afianzarte y encajar en esa sociedad, descubrir lo que hacen e imitarlos. Si no lo consigues, si no logras tener buenos amigos y sentirte a gusto, terminarás por volver a tu país y aunque consideres que la experiencia fue satisfactoria, muy dentro de ti sabes que fue tu propia imposibilidad la que determinó el fracaso. La lista de gente que se ha regresado y que conozco es enorme.

Nuestra alta movilidad geográfica nos ayuda a tender puentes entre el mundo que dejamos atrás y el que comenzamos a construir y si todo va bien, terminas integrando los dos lados de ese camino y fusionándolos en algo nuevo y distinto. Las fases para conseguir esto aún no las tengo muy claras, pero tras ocho años trabajando en el tema, siento que he conseguido avanzar bastante.

Mi primer problema al llegar a Holanda fue la dificultad del carácter, esta gente es muy distinta a nosotros y otorgan sus lealtades de una forma más seria que un español. Nosotros tendemos a ser más desprendidos a la hora de señalar amigos y en el momento de la verdad, una gran parte de los que supuestamente tenemos en nuestra lista simplemente no dan la talla. Mi facilidad para evolucionar vino en mi rescate y seis meses después de llegar ya había roto las defensas de alguien. Me sorprendió el esfuerzo que tuve que dedicarle pero aún más me sorprende hoy en día la fortaleza de la amistad, a miles de siglos de distancia de otras que yo siempre supuse inquebrantables. Después de este primer éxito me enquisté en mi propia complacencia y pensé que los demás harían cola pero no fue así. El segundo fue más duro de conseguir que el primero y en el camino aprendí un montón de cosas sobre la cultura holandesa.

Ahora no noto diferencia entre gente de aquí (holandeses) y los de allá (españoles). Tengo un balance bastante equilibrado de amigos en ambos extremos del puente y además de los unos y otros, están los descastados que como yo viven en Holanda. Con ellos siempre es más fácil porque compartimos la experiencia. Lo que no me gusta de estos últimos es que muchos se volverán a sus tierras, regresarán a casa y tú quedas atrás. Después de un par de conexiones se pierde el vínculo y tras unos años no queda nada. Es ley de vida.

Me gusta pararme a revisar lo que he hecho en los últimos seis meses y ver lo que puedo mejorar. Llevo años haciéndolo con la llegada de la primavera y el otoño. Siempre se puede ir a más y si no lo intentamos será únicamente culpa nuestra. Estos días en los que pienso en los amigos, en esa hoja secreta en la que escribimos el balance de nuestro trato y que si llega a un punto de deudas inaceptable acaba con la relación. También hablo con ellos, me intereso por la logística que hay detrás de cada amistad, esas frases que no se dicen, esas preguntas que no se hacen y que conviene tener en cuenta. Lo sé, soy un bicho raro.

9 opiniones en “Limpiando la casa o algo parecido”

  1. Lograr buenos amigos pienso que viene a ser igual de difícil en todos lados. La diferencia es que en España se tiende a acumular muchos “pseudo-amigos”. Esa gente que está al lado cuando todo va bien, pero cuando vienen mal dadas huyen de tí. Ojo, que eso es una vía de doble sentido, también hay que estar al lado de un verdadero amigo cuando notas que lo está pasando mal. 🙂

  2. Verdaderos amigos, aquí, en Holanda o en China, te sobran dedos de una mano para contarlos.

  3. virtuditas, a mí me faltan dedos de una mano, pero me lo curro bastante y al final encuentras buena gente.

    corsaria, de los pseudo-amigos tengo pocos porque directamente los llamo “conocidos” y ellos lo saben. La amistad se define claramente y a la cara para que no existan malentendidos.

    waiting, te iba a decir de quedar este finde pero me he acordado que te piras a las fronteras del sur de la Gran Europa.

  4. Tendrá que ser el domingo porque ese sábado tengo apalabrada una gran gala en mi casa desde hace un par de meses. Es increíble como se van acumulando las citas en la agenda.

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