Lo raro

A mí no me queda ninguna duda que nos hemos cargado el equilibrio del planeta y que de aquí hasta el final, vamos a ir cuesta abajo y sin frenos. Estamos en febrero y este fin de semana hemos batido día a día los récords de los días más calurosos del año, lustro, década, siglo y el siglo anterior hasta donde hay medidas registradas. Pasamos en el mismo día de un fresco despertar a cero grados con el que salgo de mi casa, con mis guantes finos de correr, mis orejeras y mi polo de manga corta cubierto con una chaqueta para cortar el viento que en realidad no abriga ya que usa el calor corporal y a mediodía estamos ya en quince grados, sudando como cochinos si en lugar de ir como yo, ligerito, has optado por el equipo de invierno al completo. Al volver a casa, por la tarde, ya tenemos dieciséis grados, que en Holanda es prácticamente temperatura de verano y sin viento, la caló se nota un montón, con lo que la chaqueta la meto en la mochila y voy de lolailo en bici. Si no hay cambio climático, que alguien nos explique como en lugar del hielo y el frío que deberíamos tener estamos con los bulbos de tulipanes desquiciados, creciendo varios centímetros cada día porque creen que están ya de lleno en la primavera. A esta velocidad, es posible que para cuando abran el Keukenhof, el gran parque de los tulipanes, ya sea tarde y lo que es seguro es que quien haya planeado la visita en la primera quincena de mayo, antes de que cierren, se va a jartá a ver césped porque los tulipanes ya habrán desaparecido.

Hasta las bestias que hibernan han salido, sorprendidas un poco porque los días son mucho más cortos de lo que solía ser habitual y preguntándose qué puede haber pasado para explicarlo. Los patos, en los canales y en los estanques, se dedican al acoso de las patas, cuando ven una van a por ella para empetársela hasta las plumas de sus güevillos y ellas huyen graznando, lo cual hace que otros machos detecten su presencia y esto es como presenciar a una de esas manadas que violan pavas en España pero en versión documental de LaDos. En las lagunas, los martines pescadores, los machos que se quedaron en los Países Bajos protegiendo su zona de otros machos ya miran hacia el cielo esperando que lleguen las hembras que se fueron al sur para ofrecerles pescados y engañarlas y darles una buena ración de chimpún.

Aquí arriba ya no nos hace falta ni que cierta cadena comercial anuncie el principio de la primavera. Aún no han llegado los carnavales y ya estamos en primavera y mira que los carnavales se han retrasado este año hasta marzo. Me veo preparando los semilleros de pimientos de Padrón, de calabazas y de girasoles, que se supone que tenemos que esperar a que acaben las heladas y a menos que se produzca un milagro, esa suposición ya pasó, ya llegó la primavera y la pregunta que nos tenemos que hacer es si será de baldes de agua o de sequía. Espero que sea del primer tipo.

2 respuesta a “Lo raro”

  1. Ay si, agüita que no falte. Este domingo de pleno febrero, aquí se alcanzaron los 24 gradetes. Detrás de mi casa están los pájaros todos locos por criar, y los campos cuajados de flores. El mundo se acaba.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.