Los abrazos rotos

Los abrazos rotosNo hay mucho cine español que cruce los Pirineos. No lo hay porque el que se hace no lo vale, es un cine pagado con subvenciones y que no interesa a nadie. Así de claro. De los pocos directores españoles que son capaces de saltar al panorama internacional, Pedro Almodóvar es el mas conocido ya que se ha hecho un nombre. Su última película ha comenzado a saltar por los diferente países europeos durante el mes de agosto y ha llegado a los Países Bajos hace un par de semanas. Supongo que ya sabéis que voy a hablar de Los abrazos rotos.

Un julay calenturiento pierde de vista todo aquello que quería

Tenemos dos tramas en distintos espacios temporales que se complementan. En una, un director se encapricha de una actriz que es la querida de un millonario muy poderoso y mientras rueda una película con ella sucede lo inevitable y la cosa se les escapa a todos de las manos. En la otra trama, en el presente, el mismo director, ahora un escritor ciego vive medio amargado y parece esperar que llegue algún evento que cambie su vida de alguna manera.

Las películas de Almodóvar siempre tienen unos diálogos muy cuidados y esta no es la excepción. A lo largo de las más de dos horas que dura aprenderemos un montón sobre los protagonistas, sobre el amor y el desamor, la ira, el deseo, los celos y todos esos instintos muy básicos que nos mueven y por los que cometemos todo tipo de estupideces. Las mujeres siguen siendo el motor de su cine aunque en esta los hombres están bien representados. Curiosamente, la parte que menos me gustó fue la que rodaron en Lanzarote, una isla a la que le tengo una inquina particular después de haber vivido allí durante cuatro meses en el verano del año 1992. Juré que nunca volvería y aún mantengo mi promesa. La película me hizo recordar aquel verano ya que por casualidades de la vida, la han rodado por la zona en la que yo me movía. Si descartamos este segmento, que aunque fundamental me trae malos recuerdos, el resto es una bonita historia de amores imposibles y las consecuencias de los mismos, con afiladas puntas que se lanzan unos a otros y que aunque no siempre funcionan, mantienen el interés de los espectadores y consiguen que de cuando en cuando se nos escape una sonrisa. Esto último es algo que le falta a la película, algo más de humor, que los personajes se rían de si mismos ya que en los pocos momentos en los que el director se lo permite es cuando todos brillan y resplandecen.

De todas las mujeres me quedo con Blanca Portillo, que como siempre esta que se sale y con las tetas de la Penelope, que parece haberle cogido afición a enseñarlas. De los chicos, no conocía a Tamar Novas y me ha encantado, lo tendré en cuenta en futuras películas o series españolas.

No creo que sea lo mejor de este director pero tampoco es una mala película. Le faltó quizás algo de valor para recortar metraje y tirar un poco más de la comedia pero por lo demás, es una historia entretenida y con el sello inconfundible de su director. Supongo que en España ya ha salido en DVD o debe estar a punto de hacerlo por el tiempo que ha pasado desde su estreno.

07/10

3 opiniones en “Los abrazos rotos”

  1. Ahora están promocionando una que se titula “Gordos” y lo mejor es que lo hacen diciendo “del director de Azul oscuro casi negro”… ehem… ehemmm

  2. Esa es otro gran éxito del cine español. 7 millones de presupuesto pagados por todos vosotros con vuestro impuestos y en su primer fin de semana ha sido un éxito apoteósico con 61000 espectadores y 398000 euros. Lo único que se puede hacer con el cine español es cortar totalmente el dinero público y dejar que el mercado elija a los directores que realmente son capaces de hacer productos comerciales. Mirando el lado positivo, no estoy en España, no la veré, no la pondré a caldo de pota y me ahorraré los comentarios como los de aquella zorra de mierda que se afectó tanto porque no me gustó marrón oscuro casi mierda y lo puse en mi bitácora. Recuerdo que la muy come-mierda hasta escribió en la bitácora del director quejándose por mi insensibilidad y mi obvia falta de gusto.

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