Los archivos del Pentágono – The Post

The PostEstamos en pretemporada de Oscars y el cine es que si no fuera por la película esa para desquiciadas e hipócritas o eso que conocemos como chochipollas, parece más bien una filmoteca porque todo son peliculones e historias épicas y asombrosas. Entre la cartelera y las películas viejas que están reestrenando por ser el mes de los Oscars y de las que tarde o temprano hablaré, es como mi casa y creo que acabaré febrero con veintipico películas en la cesta, ya que sin mucho esfuerzo me hago seis por semana. Hace casi dos semanas que fui a ver The Post, que en España también lleva un tiempo en cartelera con el exótico título de Los archivos del Pentágono que se refiere a lo que provoca la historia, en lugar de al nombre del principal periódico de la capital de los Estardesunídos.

A una julay se le chafa la menopausia a base de disgustos

Cuando el periódico New York Times ve como le prohíben publicar nada referente a los archivos robados del Pentágono, en el Washington Post consiguen tras mucha coña marinera una copia y tendrán una batalla moral, ética y de intereses por decidir si los publican y se arriesgan a que la ira y la rabia del presidente, que era tan chusma y gentuza como el actual putero que está en la casa blanca y que te lo digo una vez, cada vez que la eslovena no le da la mano, que sepas que la pobre no mira a la cámara del peso de la cornamenta, que si se entrena un poco el año que viene podría aparecer en el cartel de las Ventas. Volviendo a la peli, que es el relato de lo que sucedió en el periódico en los días que consiguieron los papeles, los analizaron y se lanzaron a publicar, con una batalla campal entre accionistas y con el presidente disparando con todo su arsenal no nuclear.

Que Steven Spielberg es un genio lo sabemos yo y unos cuantos más y nos la suda lo que piense el resto. Toda mi vida está llena de películas que amo y que son suyas. Solo a él se le puede ocurrir acabar la película de hoy exáctamente en el mismo plano y rodado de manera idéntica a como empieza Todos los hombres del presidente, enlazando ambas películas y convirtiéndolas en una SAGA cuasi-galáctica. En este caso nos centramos en el periódico, conocido entre amigos por el Post, que lleva una chama después que su marido se suicidara y cuyo director de redacción poco menos que destruye con los papeles esos del Pentágono. Estamos en el medio de un montón de intrigas, con un presidente rastrero dispuesto a todo por mantenerse en el poder, una guerra brutal en Vietnam que están perdiendo y una sociedad decepcionada y desmoralizada. Meryl Streep vuelve a demostrar que es la mejor actriz de la historia del universo tras la creación y nos regala una mujer atormentada y decidida, sometida a una presión imposible de comprender pero que cuando llega el momento, sabe dar la talla. Su papel es la película, todo lo que nos cuentan, todo lo que sucede a su alrededor no importa tanto. La historia es la suya, la de esta mujer que con sus decisiones escribió un poquito de la historia de su país. A su lado Tom Hanks aburre, no resalta y está siempre totalmente anulado por ella, aunque al menos a él se le ve porque los otros directamente no existen. La historia es de mucho diálogo pero va ganando intensidad y en un punto determinado cerca del final te tiene histérico en tu asiento, algo que seguramente solo pueden conseguir directores como Steven Spielberg ya que ni tiene que reventar coches, ni pegar tiros ni usar efectos especiales. En los primeros cuarenta y cinco minutos la película tuvo un par de baches pero los compensó con la traca final.

Esto no es cine para los miembros del Clan de los Orcos y dudo que puedan aguantar tremendo chaparrón de diálogos equipados con una única neurona que al mismo tiempo se tiene que encargar de la respiración, de la vista y de los eructos y los toqueteos bajeros a sus hembras. Esto sí que es obligatorio sin que se acepten excusas para los sub-intelectuales con GafaPasta. Épica.

09/10

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