Los cacharrillos que me llevé a Indonesia

Uno de los puntos para mí más importantes a la hora de ir de vacaciones es llevarte el equipaje correcto. Durante años he ido refinando la lista de las cosas que necesito y quitando de la misma aquello que no era útil. Cargar por cargar no es lo mío y procuro salir de mi casa en Holanda con poco peso y regresar con algún kilillo más, pero de recuerdos del lugar. Disfruto de la tecnología, pero solo cuando ésta está para mi uso y disfrute y no cuando yo soy el que tengo que trabajar para ella. Por eso me gusta tanto el bluetooth, magia inalámbrica que hace posible que todos mis cacharrillos se comuniquen entre ellos. No hay día que no me maraville al ir por la calle o en el tren con toda esa gente que usa auriculares con cable, como en los OCHENTA. Claro, como muchos llevan esos teléfonos horrendos y enormes que corren el androitotorota y que parecen zapatófonos, supongo que al ser la cosa tan grande, le meten tantos discos blandos y duros que no les queda espacio para el bluetooth, lo único que hace aún más mágico a nuestros acompañantes maravillosos de la manzana mordida.

El iPad y su teclado bluetooth

El iPad y su teclado bluetooth, originally uploaded by sulaco_rm.

Cuando en enero me compré mi teclado de diez leuros en aliexpress ya sabía que le iba a sacar un partido de que te cagas y así ha sido. Soy capaz hasta de renunciar a mi nacionalidad española (que coño, si eso ya lo hice ;-)) pero me tienen que atropellar con un camión de dieciocho ruedas y rematarme por lo menos tres veces para que renuncie a ese teclado. En las tres semanas que estuve de vacaciones en Indonesia o en mi visita a Gran Canaria en marzo, me demostró una y otra vez por qué lo nuestro es amor verdadero. Por supuesto, si alguien me pregunta, les digo que es una mierda porque como se corra la voz, suben los precios en China y vamos de puto culo y estas cosas no se hacen para la chusma y la gentuza del populacho. Esos que sigan poniendo boberías en su CaraCuloLibro y que se olviden del resto.

El otro objeto bluetooth que me llevé conmigo son mis auriculares deportivos, los cuales compré en la misma tienda asiática por la friolera cantidad de once leuros. Pensé que no sobrevivirían a las vacaciones y se romperían en algún momento de las mismas pero se han empeñado en matarme del disgusto y regresaron perfectamente, con lo que ahora tengo no uno, ni dos, sino tres auriculares bluetooth, uno emparejado con el iPad, otro con el mac mini y el tercero con mi iPhone. Elegí este modelo porque es pequeño y tenía buenos comentarios y además, porque valía la mitad de los modelos Noquia que me compraba antes y que se me rompían siempre a los doce meses, algo que me jode bastante. En la segunda foto también podemos ver mi mochila Lowepro Slingshot 102 AW, un invento fabuloso para cargar la cámara, los objetivos y los filtros y poder cambiar objetivos sin quitarme la mochila. No la he usado durante las vacaciones, he abusado de ella, día tras día. Para ser perfecta le faltaba solo una cosa, algo que descubrí durante las vacaciones en Venecia, Roma o Lisboa. Me faltaba el poder llevar conmigo algo de líquido y por eso me compré el Lowepro S&F Bottle Pouch Black, esa bolsita de neopreno que está en el lateral de la mochila y en la que hay una botella de agua con algo más de medio litro de capacidad. La mochila, con su botella adjunta, la cámara, los auriculares, el iPHone y un servidor hemos formado un equipo eficiente durante tres semanas, haciendo kilómetros por montaña, playa, ciudad, jungla o donde quiera que estuviésemos. Como curiosidad, el peso total de los cacharros tecnológicos que llevé conmigo era superior al de la ropa y el resto y aunque la gente siempre se lanzaba a coger la mochila grande, la pesada era la pequeña, una de cuarenta litros en la que se escondía la bolsa de la cámara, el iPad, el iPhone y los cargadores.

La cámara en el trípode

La cámara en el trípode, originally uploaded by sulaco_rm.

Finalmente, esta vez me llevé mi Benro Transfunctional Travel Angel ? CF Twist Lock y le he sacado un montón de partido en fotos de puestas de sol y nocturnas, casi siempre con la cámara equipando el filtro B+W 106 ND grijs 77 E, el cual reduce la cantidad de luz que recibe la cámara en seis pasos y la hace aumentar la exposición, lo cual consigue unos colores a la hora de la puesta de sol fabulosos y que te ahorran el perder tiempo al procesar las fotos. Una de las ventajas de este trípode es el tamaño bastante pequeño y que solo pesa mil doscientos gramos, incluyendo la cabeza, con lo que cuando me lo llevaba conmigo no suponía una gran carga. En la foto la cámara está en la playa, justo enfrente de The Exile, el lugar en el que me quedé y con un puñado de julays en modo chill out por detrás dispuestos a ver una puesta de sol épica. Por desgracia para ellos, cuando comparábamos fotos, las suyas eran blandas y patéticas.

Lo dicho, que a la hora de hacer la mochila, hay que pensarse muy bien lo que queremos llevar y lo que haremos con ello. Meter cosas en el equipaje sin tener una buena justificación solo sirve para cargar veinte kilos a la espalda de un lado a otro, aunque ahora que lo pienso, casi todas las chamas que salen en la última foto tenían mochilas petadas y pesadísimas y aún no sé qué carajo llevaban en las mismas.

9 respuesta a “Los cacharrillos que me llevé a Indonesia”

  1. Me he ido corriendo a ver la página porque me interesan los auriculares, hay unos por 10.19 y otros por 12.75 dólares, cuáles son los tuyos, es que estoy buscando unos que sean compactos y que no cojan mucho sitio.

  2. Es que yo me compré uno parecido y no he conseguido hacerlo funcionar, porque me da problemas y el otro nokia que tengo, que es de cascos grandes, es muy bueno, pero demasiado aparatoso para el día a día, ese lo tengo en mi casa, con mi ipad (mi tesoro). Averiguaré que no sea el mismo que tengo o a ver si consigo que ese funcione.

  3. El S9 a mí me funciona de fábula y es pequeño. Dura menos que un Nokia pero le saco fácilmente cinco horas de uso, que me da para lo que yo necesito. Al principio los auriculares que tiene me parecían raros pero me terminé acostumbrando. Cuando estoy en Holanda uso uno Philips, bueno pero caro y tengo otro enorme, seguramente como el que te compraate tú, que lo uso de cuando en cuando pero es muy grande.

  4. Yo tengo ese mismo teclado (bueno, igual igual no, me venía con el imac) y el ratón super-fashion de la manzanita. Tengo que reconocer que cuando los vi pensé que eran una pijada inservible, pero ahora no podría estar sin ellos, lo de siempre, vaya…

  5. Virtuditas, no es el mismo. El tuyo es la versión pija que vale una pasta y es de aluminio y metales maravillosos y ese que tengo yo es el de diez leuros en plástico barachuzo pintado para que parezca aluminio pero que cumple con su trabajo perfectamente e incluso tiene unos cuantos botones para algunas funciones del iPad, como el HOME.

  6. Me haces sentir pijotera, y ¡ venía con el equipo! 🙁
    El mouse si que se sale, me costó un imperio cogerle el truco, porque no tiene botones, ni ruedecitas ni nada, bonito bonito!
    Y aunque te parezca mentira, nunca he probado a usarlo en el ipad, pero probaré.

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