Mar Adentro reloaded

Ya hablé de Ese pedazo de peliculón llamado Mar AdentroMar adentro en octubre del año pasado cuando la vi por primera vez, pero aprovechando que he reincidido escribo de nuevo. Cuando me enteré que la daban en la filmoteca de mi villorrio no pude resistirme. Siempre que uno ve un clásico le apetece repetir y mejor si es acompañado, que no hay nada que incremente más el placer que conseguir un converso. Lo traté con los colegas más próximos pero una película en español con subtítulos en holandés los tira para atrás. Al final conseguí a uno que está haciendo méritos para ser amigo mío y como la amistad cuesta esfuerzo y dinero, pues se tiene que prestar a estas cosas. El hombre no estaba muy convencido. La combinación Filmoteca + español + tetraplégico + drama asusta al más pintado, así que eché mano del chantaje emocional, algo que nunca falla.

Así que el pasado lunes, mientras vosotros entrenabais vuestras ladillas, estoy haciendo cola para comprar la entrada rodeado de ancianos e intelectuales de mi ciudad. El colega trató de convencerme de las ventajas inherentes a la ingestión de alcohol en bares y similares, pero no cedí. La sala se llenó. Doscientos adultos, con una media de edad en torno a los cincuenta años. Las chochas iban enjoyadas hasta el coño. Todo perlas y diamantes. El olor a laca era tan intenso que salí de allí sin olfato y así sigo dos días más tarde. Alguien enciende un mechero en aquella sala y morimos todos abrasados por las llamas. Habían por lo menos cinco pieles de visón y la que menos llevaba bragas de ochenta euros y dispositivos sujetadores de los cuajos delanteros que cumplían con su función eficientemente. Uno que es materialista ve aquel ganado como una oportunidad interesante para labrarnos un futuro, que yo siempre he creído que lo mío es una anciana rica que me mantenga y a la que yo entretenga [si alguna cumple los requisitos svp contacte conmigo]. Al posible candidato a entrar en mi círculo de amistades le puse la pierna encima para que no se me escapara, que lo vi dubitativo.

ATENCI?N: A partir de este momento quien no haya visto la película y no quiera saber nada que le pueda fastidiar la historia debería dejar de leer.

Y entonces se produjo el milagro. Se apagaron las luces, se encendió la lámpara del proyector y se escuchó la voz de Javier Bardem y quedamos todos hipnotizados. El baile de sentimientos fue espectacular. La gente se rió en los momentos adecuados, contuvo el aliento, gimió cuando debían, fue sencillamente un milagro. Durante dos horas todos formamos una unidad. No hubo un comentario, no hubo un susurro al acompañante, no hubo disidencias ni decepciones. ?nicamente un grupo de gente que cayó en manos de un virtuoso y no pudo resistirse a su encanto.

Esta vez disfruté muchísimo más que cuando la vi por primera vez en Santiago de Compostela. Conocer la historia no le resta un ápice de tensión, no la hace más fácil de llevar. Lloré y reí, sufrí y amé, me enfadé y me indigné en los momentos adecuados. Gocé con los diálogos, que sonaban como música celestial en mis oídos. Las frases me calaban y reventaban en mi corazón como dinamita pura.

Cuando Ramón llama a Clara y le dice que esa es la despedida se te parte el alma y te sientes totalmente identificado con la alegría y el sufrimiento de ella. A partir de ese momento los redaños con los que uno guarda la compostura se van a hacer puñetas y ya sólo puedes asistir al espectáculo de lágrimas que caen por tu cara. Cuando se despide de su familia, se despide también de nosotros, que hemos pasado a formar parte de su familia y que lo amamos con tanta fuerza. Es en ese momento cuando quiero que viva para siempre pero también quiero que sea feliz y sé que su felicidad pasa por poner fin a su vida, la cual yo, Rosa, su hermano, su padre, su cuñada, su sobrino y toda la gente que asiste al espectáculo queremos preservar. Cuando todo ha terminado y tratas de recomponerte llega el epílogo y te vuelves a romper con los restos de una Julia magistral y de una Clara que lo refleja todo en su cara.

La intensidad emocional de este segundo pase ha sido aún mayor de lo que me esperaba. Creo que cuando vi la película por primera vez no lloré ni la mitad de lo que lo he hecho en esta ocasión. Salí del cine con un nudo en el estómago y casi sin palabras y eso es harto difícil para una máquina habladora como yo. Terminamos en un bar, bebiendo y recordando frases y escenas. La barrera idiomática no consigue frenar el transvase de emociones y llegan por igual a la gente de este lado del mundo. Salimos cabizbajos de la sala. Hay frases como ?Lo único peor que que se te muera un hijo es tener un hijo que se quiera morir?? o ?La vida sin libertad no es vida?? que te dejan sudando. Hay miradas en algunas escenas que hacen daño de tanto como duelen. Hay caricias a una mano tan eróticas que te paralizan con un escalofrío de tórrido placer.

En definitiva. Si no la has visto cuando se estrenó en los cines o cuando se reestrenó tras los premios Goya y el Oscar, has cometido un craso error y únicamente lo puedes reparar parcialmente viendo el DVD, sólo o en compañía de unos pocos, sin la magia, la grandeza y la empatía que produce una sala de cine. Pero incluso en esas condiciones tan desfavorables, deberías verla.
gallifantegallifantegallifantegallifantegallifante

2 opiniones en “Mar Adentro reloaded”

  1. sinceramente no me parecio tan buena
    hay que reconocerle muchas cosas, el sutil sentido del humor, la interpretacion, el tempo perfecto, etc

    pero desde mi POV le falta recovecos, hendiduras y laberintos a esta historia… se ve todo venir a kilometros y quizás algun misterio extra le hubiera venido bien

  2. Como se nota que ya no vivo en España. ¿que es un POV? Suena a 4×4 de toyota o similares. En cualquier caso, esto es un peliculón de cojones y la historia es perfecta, salvo por el detalle que el puto cura debería haber muerto pisoteado por una vaca y después de que la cuñaá se le meara en la cara y le hiciera tragarse dos compresas bien empapadas.

Comentarios cerrados.