Marcha atrás

Voy conduciendo por la noche de vuelta a casa. Bien entrada la madrugada la avenida marítima está desierta. Paso junto al desvío provisional que han hecho para tirar el escalectrix, esa aberración que durante más de dos décadas ha afeado el entorno del teatro Pérez Galdós y la parte de Vegueta que da hacia el mar. Parece que por fin se han decidido a extirparlo de una ciudad que no se merece ese tipo de regalos. Justo frente al edificio de los juzgados hay otra ronda de cámaras de velocidad y un panel luminoso en el que ponen mensajes para los conductores. El aburrimiento y la costumbre de fijarme en cualquier agrupación de letras me fuerza a leerlo. El mensaje me golpea y me deja anonadado: En autopista restará seis puntos realizar la maniobra de marcha atrás.

Ya sé que estamos en un país laico y que el gobierno está en permanente guerra contra la iglesia y la derechona pero lo de quitar puntos por como folla uno ya me parece excesivo. Digo yo que si a uno le gusta echar un kiki en las áreas de descanso de las autopistas que no es justo que haya un comité controlándote en esos sitios y quitándote puntos solo por lo que haces.

Además, la marcha atrás es la maniobra más tradicional a la hora de meterla en caliente. Existe desde el principio de los tiempos y es aceptada incluso por la iglesia que no la ve con buenos ojos pero entiende que es un mal menor. Para aquellos que se criaron en la cultura del reggaeton y jamás han leído un libro o disertado sobre la influencia de los grandes filósofos del siglo XIX (equis-palito-equis equivale a diecinueve) tendré que descender a esos lodos en los que se revuelcan y explicarles lo de la marcha atrás. Por suerte lo comprenderéis rápidamente. Eso que para unas es hacer el amor y para otros es follar consta de varias fases. Primero hay que enderezar la varita mágica, después lubricar la entrada de la cueva (opcional), seguidamente realizar ejercicios gimnásticos de mete-saca que también son vistos como esfuerzos para ensanchar las paredes de la cueva y después de un tiempo la varita mágica vomitará por culpa de la alergia que tiene a las oscuridades y a los humedales. El ciclo completo puede durar un par de minutos o de horas dependiendo de muchos factores entre los que destaca la programación de fútbol en la tele.

La marcha atrás es la forma civilizada de mostrar algo de respeto por la varita mágica y permitirle vomitar en el exterior. Es un arte que conlleva la extracción de la varita mágica unos segundos antes para que pueda largar su contenido al aire libre. Tradicionalmente la barriga de la mujer que presta su cuevita aunque también mola hacerlo sobre los depósitos lácteos e incluso aún más en la cara. Todo el mundo practica la marcha atrás porque es terapéutico y altamente gratificante para todas las partes. Cualquiera que haya visto en una de esas teles locales que emiten películas porno en la madrugada un coito habrá observado que se respeta escrupulosamente la regla de la marcha atrás. Siempre acaban extrayendo y bombardeando fuera. Es algo normal y propio del ser humano. Incluso cuando la amenaza de enfermedades mortales se cernió sobre el universo se siguió ejecutando el ritual de la misma manera añadiendo dos nuevas fases: introducir la varita en la bolsa de plástico y sacar la varita de dicha bolsa en el último momento . Se podrían haber cambiado las reglas y hacer vomitar la varita en el interior de dicho receptáculo pero la tradición manda y se optó por minimizar los cambios en el procedimiento habitual.

Podría hablar durante páginas y más páginas sobre las ventajas de este sistema y las alegrías que ha dado a millones de personas pero no lo haré por gandulismo y desidia. Nombrar de pasada que es una leyenda urbana eso de que sirve como método anticonceptivo. Ni os lo planteéis porque acabaréis bien jodidos y en el caso de ella seguramente preñada. La marcha atrás es una forma de respeto y de mostrar a la pareja el fruto del buen trabajo realizado en común.

Y ahora que estamos todos en la misma onda decir que es ultrajante y un escándalo que nos quiten seis puntos del carnet de conducir solo por practicar algo que está inventado desde mucho antes que la tele o los periódicos. Si el gobierno se quiere meter con la iglesia o la derechona que quite puntos por usar sotana o por dar de comer a las palomas y a las gaviotas pero que no nos castigue a los inocentes que desde siempre hemos practicado este noble arte. Quiero elevar la más enérgica de mis protestas y decir a este gobierno talantoso que daré mi voto a la competencia si no rectifica y deja de meterse con las formas de coitar de sus ciudadanos.

6 opiniones en “Marcha atrás”

  1. lo de un par de horas, ni con un hada madrina, ni contando la conversación post-coital, ni los besitos en el cuello de cuando aún no pensabas ni en echar el polvete, ni que baje el santísimo a jugar al fútbol en la tele.
    y ahora aparecerán 28 que dirán que ellos bla bla bla y mucho más.
    pues no cuela.
    PD- el área de descanso de una autopista no había sido contemplado en mis posibles ubicaciones relacionales, y sinceramente, tampoco me resulta atractivo. Por mi como si restan los 12 puntos.

  2. virtuditas: estoy dispuesto a sacrificarme y perder parte de mi tiempo libre en desmostrarte in real time que todo eso es posible

    de manera totalmente gratuita por supuesto

    recupera la fe!
    ;D

  3. Virtuditas, las áreas de descanso de las autopistas en Holanda son lo más para las citas y el aquí te pillo aquí te mato. Las hay hasta especializadas en perversiones y desvíos varios. Como dice bleuge, lo de las dos horas no es un mito, es la pura realidad. Igual que los cinco kikis seguidos.

  4. JA JA, bleuge, si no tuviese pareja formal, te aseguro que ya tenía excusa para ir a conocer vuestra isla, porque eso no hay fémina que se lo crea.
    sulaco, guapetón, corazón, majete, amoriño, el tío que eche 5 kikis seguidos (eso es con un intervalo de menos de una hora entre kiki y kiki, ya no digo más) está siendo objeto de estudio por los de la nasa, y fuera de ese ser supremo, dirás misa, pero eso NO ES REAL.

  5. Virtuditas, seis si me apuras un poco y me quitas una hora de sueño. Cinco sin ningún esfuerzo que para algo me llaman el potro neerlandés. Entre kiki y kiki, veinte minutos para comprobar el correo y leer bitácoras.

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