Más peces loro cototo verde, tiburones, rayas y tres pecios

El relato comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur

Otro día de buceo y relajo en las islas Perhentian que comenzó levantándome algo después de las seis y dándome un homenaje de desayuno antes de la primera salida a bucear, que era a las ocho. Como a estas alturas soy uno de los grandes expertos del universo conocido en lo relativo a zonas de buceo en las Perhentian, se lo tienen que currar para llevarme a sitios nuevos y para el primero eligieron la Playa Romántica, en la que ya habíamos estado, pero el arrecife exterior. Al bajar, la visibilidad era increíble y la luz del sol iluminaba los corales creando un jardín submarino de fábula y ademas estábamos sólo Kib y el Elegido, con lo que mejor que mejor. La inmersión iba como la seda, todo era más de lo mismo cuando nos cruzamos, pero de lejos, con cuatro peces loro cototo verde, otra vez. Después de eso se desmelenó el tema y lo siguiente que vimos fue un tiburón que tiene una marca negra en su aleta superior, esa de las películas de miedo. Dio un par de vueltas por nuestra zona con lo que lo pudimos ver y disfrutar muy bien, debía tener un metro de largo. Es el mismo tipo que vi el día anterior, aunque no lo he contado, desde el embarcadero, ya que las anotaciones las escribo antes de cenar y como la señal telefónica desaparece por las tardes, voy al embarcadero con el teléfono y el iPad, creo una red para ambos y uso mi tarjeta prepago para mandar los correos y anotaciones, así que nunca jamás dije que mientras hacía la operación ayer, sobre las siete de la tarde hora local, vi un tiburón pasando junto a la orilla, en la misma zona en la que el día anterior había una francesa con gafas y tubo, aunque supongo que al tiburón no le gustará la carne francesa que todos sabemos que es muy mala, aunque más sabrosa que la truscolana. Recuperándonos de la emoción del tiburón vimos una raya enorme escondida debajo de una roca gigantesca que estaba basculando en su posición. La raya debía tener más de un metro de diámetro sin contar la cola. Al final resultó una inmersión de rescándalo.

Volvimos a tierra y para la segunda y la tercera del día las iban a combinar en un solo viaje y venían una china, pero no la china Kudeiro sino otra y un inglés con uno de esos acentos que no se le entiende nada. Fuimos a la zona que está entre las dos islas, la pequeña y la grande. La China se vistió como para ir de fiesta, se puso capas y capas de ropa para un agua que está a treinta y un grados, casi al punto ese súper-agradable del meado en la playa cerca de la orilla que tanto nos gusta a todos. La primera de esas dos inmersiones, la segunda en mi caso, era en Batu Layar. Bajamos con una boya y la profundidad máxima fue de menos de diecisiete metros. Por allí vimos cinco chocos en formación en línea, súper-chulos, los habituales bancos de barracudas, en este caso pequeñitos y después vimos un tiburón bambú durmiendo bajo una roca. En un punto determinado, estamos haciendo la gira cuando noto algo por detrás de mi, le grito al maestro de buceo y hasta él flipó con otra manada de peces loro cototo verde enorme, como de unos quince, comiendo junto a nosotros, muchísimo más cerca que la del día anterior. Fue increíble. Después de eso vimos muchos peces de este o aquel tipo pero vamos, que a nadie le importan, que está claro que el tamaño cuenta mucho. Subimos usando la misma boya que al bajar y por el camino nos encontramos con otro grupo que descendía.

La parada de recuperación la hicimos en una playa cercana y después nos acercamos al Pecio de la policía, que en realidad son tres patrulleras hundidas en el lugar para que se convierten en el hogar de muchos peces y otra fauna marina. Las hundieron hace siete año, con lo que fue después de que yo pasé por aquí y los barcos aún están en muy buen estado. Bajamos usando una boya y fuimos directamente al pecio más alejado de la misma, aunque por el camino vimos varios peces escorpión y alguna raya. En el pecio más lejano entramos en el puente de mando, descendimos a un cuartucho que tenía por debajo y salimos por la parte delantera, todo muy chulo y aventurero. La China respiraba como si se fuera a acabar el universo conocido Después, en nuestra ruta de regreso, vimos más peces escorpión, camuflados en los pecios con lo que antes de agarrarte a uno de ellos lo mejor es asegurarte que no es un pez escorpión camuflado porque su picada es de esas que recuerdas. También vimos un pez cocodrilo todo cubierto de arena, y bancos gigantescos de bebés de barracudas que entraban y salían de los pecios. En el segundo hicimos la misma entrada y salida para verlo por dentro y de nuevo fue divertido y por el tercero no entramos porque la cubierta del barco está dañada pero igual lo vimos de pé a pá, antes de subir porque se nos acababa el tiempo que podíamos estar a esa profundidad según nuestros computadores de buceo.

Al regresar pasé el resto de la tarde en la playa, fui a cenar al Café Amelia, como la noche anterior, que hacen una barbacoa de marisco riquísima y muy barata y sobre las nueve quedé con el equipo del centro de buceo para ir a tomar una cerveza juntos y echarnos unas risas, que llevamos casi una semana y a estas alturas, somos casi como familia de la mala o de la peor.

El relato continúa en El fin del buceo en las Perhentian con la visita al templo del mar

3 opiniones en “Más peces loro cototo verde, tiburones, rayas y tres pecios”

  1. igual que sobre el agua, la boca tiene aire dentro y tienes una máscara. Mientras no la escupas, puedes producir sonidos guturales o si eres Mari Carmen con sus muñecos, hablar con la voz de Doña Rogelia

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