Memorial de los héroes Filipinos

Memorial de los héroes Filipinos

En la foto de ayer no se veía con tanto verde pero en la cola del espermatozoide que es la isla de Corregidor está el memorial de héroes Filipinos, un lugar en el que hay varias estatuas como la de la foto de hoy un catorce murales con las batallas significativas de los filipinos desde el siglo XVI (equis-uve-palito) hasta hoy en día. El chamo de la foto es supuestamente un guerrillero filipino, los que lucharon contra los españoles y los gringo. En el memorial hay también un pequeño museo. A la isla de Corregidor solo se puede llegar en un barco que sale por la mañana de Manila y regresa por la tarde. En la isla hay un pequeño hotel y algunas personas se quedan allí uno o varios días y en caso de que las condiciones meteorológicas no lo permitan, puede suceder y sucede que la gente que va a visitar la isla se ven allí atrapados hasta el día siguiente.

8 opiniones en “Memorial de los héroes Filipinos”

  1. Genín, el barco está en la isla esperando, lo que no se sabe es si podrá salir. Cuando compras la entrada tienes que firmar confirmar que has leído lo de In the event unforeseen circumstances cause the delayed return of the vessel to Manila, Sun Cruises, Inc. shall not be held responsible for the disruption of the scheduled airline flights or vessel voyages by the passengers

  2. ¿Y porqué no va a salir?
    ¿Por miedo de tropezar con cadáveres de truscolanes flotando y que perezcan de mal olor todos los pasajeros? 🙂

  3. Yo creo que tienen un morro que se lo pisan, seguro que es porque no salen hasta que esté el barco hasta los topes… 🙂
    Salud

  4. Genín, cuando vivas una tormenta de esas que aparecen de la nada por allí lo sabrás. Tampoco es una chalana de pescador, es un barco de alta velocidad y con mala mar, ahí la mitad o más vomitan hasta los pulmones. Estuve en uno de esos entre Penang y Langkawi en Malasia con una mar que para mí era normalita y más del treinta por ciento del pasaje comenzó a vomitar en los primeros quince minutos. Todavía me acuerdo de un asiático tomando leche cerca de mi mientras salíamos del puerto y vomitándola en un cubo un kilómetro más allá.

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