Mi encuentro con el pez Luna

El relato comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur

Mi último día buceando en Nusa Lembungan comenzó con el zafarrancho de combate y desayuno a las siete, aunque ya llevaba despierto casi una hora. Después a las ocho menos cuarto nos juntamos y salimos para el barco. Hoy no venían los chinos y había un hindú que se las daba de experto e intelectual de la máxima categoría, aunque si hay algo que uno sabe de los hindúes es que de lo que te digan, créete la mitad de un tercio y el resto es exageración o mentiras. Íbamos a bucear en la costa norte de Nusa Penida, la isla enorme que está junto a esta. El punto de buceo se llama PED y el nombre significa templo en su lengua y es porque allí hubo en su día un templo y ahora hay unos bungalows para turistas, que es como más gratificante económicamente ya que sus dioses jamás vinieron. Hoy teníamos buceo en corriente, con lo que te dejas llevar y el agua te transporte y vas viendo lo que hay en la pared frente a ti, sin detenerte (salvo excepciones). Me dijeron que en ocasiones la corriente es jodida pero hoy hubo suerte. Antes de descender el maestro de buceo nos dijo que allí se pueden ver Peces Luna (Mula Mula) pero que aún es muy pronto porque les gusta el agua más fría. Alguien bromeó conque nos deberían devolver el dinero por no verlos y bajamos. Fue meternos y nos topamos de cabeza con un Pez Luna enorme, como de unos trescientos kilos. Estaba a unos quince metros de profundidad y nosotros histéricos y nadando. El pez se quedó allí, posando y mostrando todos sus ángulos por más de un minuto. En cuatro palabras, A LU CI NANTE, una experiencia única. El bicho se iba sumergiendo poco a poco y nosotros siguiéndolo sin darnos cuenta y así a lo tonto, me vi a casi veintisiete metros bajo el agua. Tengo un vídeo épico y fabuloso que quizás ya habéis visto si recibís los correos o estáis en los círculos de confianza. Después de eso, lo demás como que te la trae al fresco y las cuatro o cinco tortugas que vimos, las morenas, y los corales fabulosos como que nos la sudaban. He buceado junto a un tiburón ballena, mantarrayas y ahora un pez luna. Este viaje es ya un éxito épico y legendario.

Cuando salimos teníamos una pausa de una hora para recuperarnos y saqué el vídeo de la cámara y se lo mandé a todo quisqui por el Güazá. No podíamos dejar de hablar del tema. La segunda inmersión era en la misma pared pero más al este, en un lugar llamado SD y que al parecer recibe el nombre por una escuela que hay por allí. Supuestamente en ese lugar la corriente nos llevaría hacia el oeste pero resultó que hoy estaba del este, en dirección hacia la primera inmersión. Vimos aún más vida que la anterior, la visibilidad era perfecta, la corriente no era molesta y aquello era como tener una película en altísima definición delante de tus ojos. El hindú resultó ser un pésimo buceador y se bebe el aire en treinta minutos con lo que uno de los maestros de buceo se lo lleva a la superficie cuando se la acaba el aire y nosotros nos quedamos abajo con el otro. Este mentía más que hablaba.

Estábamos flotando tan felices, flipando con todo lo que hay, cerca del final de la inmersión cuando estoy mirando en la dirección en la que veníamos porque el otro colega me señaló algo, creo que una tortuga. El maestro de buceo estaba a un metro de mi por detrás, o delante si seguimos la corriente. En esto que noto que me tira fuerte de la mano y pienso que allí hay algo grandioso y cuando miro tengo un pez ballesta o pejepuerco o truscolán atacándome y tratando de morderme porque estábamos pasando por encima de su nido y protegen a su camada a muerte. El maestro de buceo lo espantó echándole aire con la. Máscara de seguridad y salió disparado a atacar al tercer buceador, que se defendió dándole alegatos. El puto bicho tiene unos colores preciosos pero vamos, igual de gentuza que los independentistas truscolanes, sean o no sean entrenadores de fútbol. De las cuatro bocadas que me dio, una me hizo una pequeñísima herida, con lo que en el mismo día vi el pez Luna y me atacó un pez ballesta, es que no se puede pedir más.

Después de salir, todos descojonados por la aventura, regresamos al club de buceo y almorzamos y ya por la tarde me dediqué a tomar el sol a destajo y más tarde fui a cenar y el colega de buceo se me unió. Esta es mi última noche en Indonesia y mañana comienza la operación para llegar a las islas Perhentian.

El relato continúa en Desde Nusa Lembungan a Kuala Lumpur

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