Mi primera y segunda visita a la Alhambra

El relato comenzó en Un viaje a Granada via Málaga

La Alhambra es un conjunto de edificios y jardines y en la visita pasas por varios de ellos. Nosotros comenzamos en el Generalife, con sus preciosos jardines y el palacio. Después pasamos junto al teatro y bajamos pasando junto al Parador de San Francisco y nos tomamos un refresco a precio abusivo en su cafetería. En el momento en que pasamos la iglesia de Santa María de la Alhambra estaba cerrada pero imagino que es más de lo mismo, un altar, cuatro figuras y un presunto tocador de menores que miente y habla en nombre de un Dios que nunca ha existido. Antes de entrar en los Palacios nazaríes visitamos el palacio de Carlos V, con un espectacular patio circular y una arquitectura que no tiene nada que ver con el resto aunque queda resultón.

Dentro de los palacios nazaríes nos perdimos los leones, que están en una sala hasta que acabe la restauración de las tuberías y todo lo demás y no volverán a su posición original hasta octubre y por culpa de esto tuvimos que deshacer casi todo el camino para verlos. Al acabar la visita bajamos de nuevo andando a la Plaza Nueva y nos acercamos al apartamento en donde er Pisha de Caí y el Niño estaban recuperándose del tremendo esfuerzo deportivo que hicieron. El Niño eligió quedarse descansando y los demás nos fuimos a la Plaza Nueva en donde habíamos quedado para conocer a Landahlauts y paseamos con él un poco acabando en una dulcería para merendar. Aunque se dice y se cuenta que las bitácoras son entidades místicas escritas por seres legendarios que casi que no caminan por nuestro mundo, yo salí rana y soy más bien del montón y a lo largo de los años he conocido a muchos de los lectores y comentaristas de esta la mejor bitácora sin premios en castellano.

Después de merendar el tiempo presionaba mucho ya que yo tenía la hora para entrar en la Alhambra para la visita nocturna a las 20.00. Comenzamos a pasear de vuelta al piso y al llegar allí me acerqué a avisar al Niño y después de despedirnos de la tropa, cogimos un taxi. Como algunos me acusan de poco preciso, repito que el Niño existe y ahora, además de la palabra de un servidor y de la de Waiting, tenemos la de Landahlauts para confirmarlo. El taxista intentó seguir nuestra conversación pero no pudo, le confundían los saltos de idioma. A medio camino pillamos un poco de tráfico y vinimos llegando a la puerta de la Alhambra exáctamente a las 20.00

Por la noche parece que la cosa funciona de manera distinta. No hay múltiples horas sino una sola. La cola era más nutrida que la de la tarde y nos tomó un rato pasar. Fue un poco decepcionante, se ve la grandeza del lugar pero la iluminación es una puta mierda del copón y el soplapollas que vigila te amarga la visita. El comemierda no dejaba hacer fotos en el jardín. Cualquiera que lo oye diría que los flashes dañan la capa de pintura barata de los edificios. Como solo había uno vigilando, la gente se repartió en dos grupos y cuando él iba a un lado, los del otro se hartaban a hacer fotos y de repente lo oíamos gritando, parábamos y comenzaban los de la otra zona. El recorrido nocturno es infinitamente más corto y aunque se ven algunas cosas, es un ROBO ya que pagas lo mismo que por ver el lugar durante el día. El Niño se enamoró de la guardiana de los leones, una chama que se gana el sueldo leyendo un libro mientras hace como que vigila y quería preguntarle algo pero no se atrevía así que me acerqué yo mientras él ponía la mejor de sus miradas de intelectual y la interrogué sobre el momento en el que los leones volverán a su emplazamiento original. Nos dijo que será en octubre. Después el Niño trató de preguntarle algo pero ella se hizo la Lolailo con lo que podemos afirmar y afirmamos que esta no habla inglés. Algunos de los supuestos intelectuales que estaban visitando el lugar no captan el sentido del humor tan modesto y sencillo que tenemos nosotros y nos miraban horrorizados mientras creábamos escenarios en los que les metías el rabo por la boca a los leones para hacerte fotos, los montabas por detrás y demás. Al parecer uno debe anular cualquier indicio de imaginación y convertirse en un ser gris y apocado.

Al salir de los palacios nazaríes entramos en el palacio de Carlos V y éramos las únicas personas allí dentro. Además de hacer fotos recorrimos la planta alta con fantasías pérfidas de alguna reina borbónica que nunca existió y que reuniría en ese patio circular a cien jóvenes súbditos y se montaría un gang-bang que no veas y todo el mundo se correría al unísono sobre su alteza real regándola de la lefa de la vida y dándole alguna utilidad a una institución tan estúpida, absurda y redundante como es esa de los de sangre azul oscuro casi mierda.

Bajamos andando de nuevo (y ya era mi tercera vez en ese día) a la Plaza Nueva y nos acercamos a reencontrarnos con er Pisha de Caí y Waiting. Fuimos a la zona que nos recomendó Landahlauts para cenar pero ya era muy tarde y estaba todo petado así que elegimos un restaurante de uno de los bares de tapas de cuyo nombre no puedo acordarme y cenamos en plan normal.

Al acabar la cena, tanto Waiting como el Niño y un servidor queríamos tomarnos unas copas pero er Pisha estaba cansado así que lo programamos para que volviera al piso por su cuenta y nosotros salimos decididos a volver a la casa con la camisa del revés y con al menos un mojito entre pecho y espalda pero ese será otro episodio de estas infames memorias de Granada.

El relato no continúa pero sigue en Como surgió Yendo a la Alhambra

7 respuesta a “Mi primera y segunda visita a la Alhambra”

  1. No me extraña que er Pisha estuviera cansado, pero es en esos momentos que unas copas sientan como dioses, se supera todo cansancio y al final, se duerme como un tronco uno, claro que también es cierto que al otro dia se nota, pero solo al principio…
    Yo me negué rotundamente a ir de noche.
    Salud

  2. Doy fe, el Niño existe. Pasamos un buen rato, aunque demasiado corto. Esperemos que se repita.

    “Piononos” son los dulce típicos de la tierra que comimos, hay que hacer algo de publicidad por los productos de la tierra.

    Y, lo de las fotos, es de vergüenza: un jarrón nazarí del Siglo XIV y te prohíben fotografiarlo ¿por qué? ¿tiene derechos de imagen o de propiedad intelectual? Y quién los va a cobrar ¿los descendientes del alfarero andaluz que lo hizo? Y lo de las fotos en el jardín ya es verdaderamente ridículo. Y más teniendo en cuenta que luego en el Louvre ves cincuenta mil japos haciéndole fotos a la Monna Lisa…. y no pasa nada.

    Saludos.

  3. Y yo doy fe que los PIONONOS estan buenisimos. Gracias por la invitacion Landahaluts , me encanto conocerte y a los seres maravillosos que te rodean que son hermosos 🙂

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