Mi segunda vez en FlevonIce

Flevonice

Flevonice, originally uploaded by sulaco_rm.

Aún no había tocado el suelo el primer copo de nieve a finales de noviembre y ya estábamos intercambiando correos electrónicos como locos para fijar un día e ir de nuevo a patinar, igual que hice el año pasado en mi primera visita a Flevonice. Después de varios tira y afloja acordamos que el domingo del primer fin de semana después de las vacaciones navideñas sería el día elegido.

Lo único que hice para prepararme para ese día fue comprarme unos gallumbos térmicos fastuosos del Decathlon por cuatro perras gordas por si la temperatura descendía mucho, ya que recuerdo que el año pasado hubo un momento en el que no sentía las piernas.

Resulta difícil de creer pero acabando de volver de mis vacaciones de Navidad y ya estoy con el stress del exceso de actividades sociales. A veces me pregunto si no sería mejor el abrirme una cuenta en el caraculolibro como la mayor parte de los comemierda que ya no trato y pasarme las tardes en casa actualizando mi estado y poniendo vídeos y boberías en el muro que me aísla pero que me convierte en persona social. Como al parecer soy asocial por no tener un perfil en las cagadas esas, tengo un problema terrible con el tiempo que me falta y desde el día 2 de enero hasta hoy, he conseguido cenar en mi casa cuatro veces ya que no he parado la pata. Para que podáis comprender el tremendo drama de mi vida, además de ir a FlevonIce el domingo, el lunes y el martes quedé con amigos para ir al cine y cenar fuera, el jueves me invitó la Chinita a cenar a su casa, hoy voy a casa del Rubio a cenar, mañana salgo a las siete de la mañana para ir a Dusseldorf a pasar el día y el domingo estaré por Amsterdam con el Niño para ver dos películas y almorzar y cenar juntos.

En los pocos ratos de vida asocial que me quedan, he comprado mi billete para la próxima visita a Gran Canaria en marzo, estoy mirando para ir a Málaga en febrero, Lisboa en abril y volar a Bangkok en mayo y desde allí saltar a Birmania volviendo en junio para seguramente regresar a Gran Canaria y después descansar de tanto meneo durante el verano en los Países Bajos.

Regresando al relato que quizás me traía entre manos hasta que comencé a desbarrar, el domingo me levanté temprano, me duché, me vestí, desayuné y empaqueté las magdalenas y las galletas que hice para llevar conmigo. Después me puse los calzoncillos térmicos, me los quité, me los puse de nuevo, me los volví a quitar, me los puse por tercera vez, me los quité nuevamente y finalmente opté por dejarlos en la mesa y tomar la decisión a última hora ya que no hacía tanto frío como un año antes.

Este año opté por no llevar la cámara conmigo ya que hice fotos el año anterior y así cargar menos, así que la foto que ilustra esta anotación es la misma que la que usé el año pasado. Preparé mis patines, elegí un buen par de guantes y un gorrito para protegerme las ideas. Me pinté como un indio que se prepara para la guerra con crema hidratante y cuando pasaron a recogerme, nos tomamos un cafelito ya que íbamos bien de tiempo.

Ya puse el año pasado el mapa del circuito que hice usando una aplicación con mi teléfono que según algunos comemierda no puede hacer multitarea pero que en realidad la hace y va sobradísimo. Los circuitos, tanto el de cuatrocientos metros como el de cinco kilómetros son los siguientes:


Ver Flevonice en un mapa más grande

Nada más llegar y mientras esperábamos por los que faltaban, aproveché para que me afilaran mis patines. Los dejaron con las hojas como cuchillos.

Cuando comenzamos, me puse los patines, entré en la pista y me transformé mágicamente en el mejor patinador de velocidad del continente africano o nacido en los territorios ultraperiféricos de la renqueante Unión Europea. Lo mío con el patinaje de velocidad es una historia asombrosa, parece que nací para ese deporte. Todo el mundo espera que me de la hostia y me empujan y menean y no hay manera, NO ME CAÍ ni una sola vez durante todo el día. Además, gané tres de las carreras y fue el que más kilómetros hizo, con seis circuitos de cinco kilómetros, un circuito de tres kilómetros y un puñado de vueltas en el pequeño de cuatrocientos metros. Si adquiero un poquito de estilo, doblo las cifras sin problemas. Fui el último en retirarse de la pista de nuestro grupo, pasadas las cinco y media de la tarde, con todos los demás ya sentados en el restaurante tomando cerveza y quejándose por todo el ejercicio que decían haber hecho.

Erwtensoep

Erwtensoep, originally uploaded by sulaco_rm.

Para cenar elegí Erwtensoep de primero y una albóndiga holandesa con papas de principal (y por si alguno no lo sabe, las albóndigas holandesas son del tamaño de naranjas grandes). Después de la cena nos sentamos junto al fuego de la chimenea de tertulia y estuvimos allí casi hasta las nueve de la noche, enfrascados en eso tan antiguo y pasado de moda como puede ser un encuentro con los amigos, contando historias, picándonos unos a otros y disfrutando del momento.

Llegué a mi casa cerca de las diez y media de la noche y fui directo a la cama, de la cual me arrancó la alarma del despertador a la mañana siguiente. Ahora estoy tratando de convencer al Rubio para apuntarnos a clases de estilo para patinar como los campeones y cuando vuelva a helar, hacernos sesenta kilómetros por los canales de este país que descansa por debajo del nivel del mar.

12 opiniones en “Mi segunda vez en FlevonIce”

  1. Es curioso, habiendo vivido en Canadá, patinar sobre hielo hubiera sido algo normal, sin embargo las únicas veces que he patinado sobre hielo, ha sido en Caracas, en el Avila, eso si, patinar en pista de cemento lo llevo haciendo desde pequeñito, también en Caracas empecé, bueno, para decir la verdad, ya hace años que no lo hago, aunque cualquier día me decido de nuevo, menudas hostias me esperan…jajaja
    Salud

  2. Vaya resistencia, serás el rey de la pista.
    Me gustaría ver una foto de las cuchillas de los patines, pero por abajo.
    Lo que quiero comprobar es el ancho de la cuchilla.
    A mi me encanta el patinaje y siempre q hay una competicion intento ver la cuchilla, pero no me quedo conforme con lo q veo.

  3. pobrecito mío, qué vida más triste y aburrida. Envidia cochina de todo, me encantaría aprender a patinar, aunque en Sevilla no me queda otra que sea con patines de ruedas; es una de mis tareas para el año, como tocar el piano, aprender de una puta vez inglés, tricotar y doscientas cosas más que como siempre no aprendo. Eso sí, si el dinero me puede, este año Argentina allá vamos. De todas formas no me pongo patines, porque con lo patosa que soy seguro que me rompo algo. Besos, me pongo al día que he estado tres días en Santiago de Compostela y vengo con una caraja impresionante.

  4. Por Dios, que específicos que nos estamos volviendo. Intentaré hacer la foto un día de estos.

    Argentina está en mi radar para el 2012, justo antes del fin del mundo. Quiero ir a la Antártida y por casualidades de la vida, los viajes comienzan desde allí.

  5. Po sí, desde Ushuaia en concreto, lo he estado mirando, pero es carísimo para mi presupuesto.

  6. A mí me gustaría ir a Ushuaia, P. Valdés, Calafate y si puedo Bariloche, Iguazú y B Aires, pero sólo en vuelos es una pasta gansa. Con una hucha he empezado el año, mi sueldo es una mierda.

  7. Esa ruta la hice excluyendo P. Valdes y Bariloche, los dejo para la proxima, y fue una simple pasada. La recomiendo totalmente. Yo compre todos los viajes alli en hoteles de primera (en el Iguazu me quede en el Sheraton que es el unico hotel dentro del parque nacional y con vistas directas a las cataratas) y me salio caro pero creo que me ahorre algo en comparacion con lo que habria pagado planificandolos desde aqui, de todas formas tengo el contacto de la agencia que me asesoro alli en Buenos Aires, si algun dia la necesitas dejale saber a Sulaco y te lo envio con el. Un abrazo.

  8. Yo solo quiero ir a la Antártida y a un psicólogo argentino para que me llame boludo y esas cosas que dicen que suenan tan lindo. Lo mío es más bien el sudeste de Asia que está lleno de países tercermundistas super-interesantes.

  9. Claro que quiero el nombre de la agencia, Waiting; he empezado el año con obsesión por Argentina, yo sí que necesito un psicólogo argentino o a lo mejor con un buen Ribera del Duero se me pasa.

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