Mil trescientos días de constancia en el duolingo

Parece que fue antesdeayer cuando Genín se emocionaba hasta las lágrimas secas de cocodrilo con mis Mil doscientos días de constancia en el duolingo y espero que su amiga la del culocochismo no apostara en mi contra porque perdió el dinero. En los siguientes cien días tuvimos la primera y gran crisis de esta carrera de larga distancia y hubo un día, allá por la primera semana de mayo en el que creí que perdería la serie porque no tenía acceso a las Internetes y uno necesita estar conectado y enganchado como una perra en celo para poder hacer sus ejercicios. Superé esa crisis y hasta superé el desánimo que me entró cuando cambiaron el sistema y crearon ese nuevo con niveles que te obligan a hacerte todo el ciclo una y otra vez hasta llegar al quinto nivel, el más sagrado de todos.

Así que sin más, he pasado el hito de los MIL TRESCIENTOS DÍAS de constancia, haciendo ejercicios día sí y día también y ya van más de tres años y medio en los que no he perdido comba y el paso por ese hito, que quedó reflejado en el pantallazo anterior, me pilló haciendo ejercicios de italiano para ingleses, curso en el que ya estoy en nivel 2 y me estoy currando mi camino hacia el nivel 3.

Y combino este anuncio con otro hito del Duolingo que sucedió durante mis vacaciones en Asia. Allí, en Malasia o quizás en Indonesia pero ciertamente no en Tailandia completé el nivel 3 del curso de inglés para italianos con lo que ya casi puedo decir que hablo inglés. En ese pantallazo se puede ver además la cantidad brutal de inútiles lingos que tengo, esas joyas rojas de las que ya he acaparado once mil y pico y que no sirven para nada.

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