Milk – Mi nombre es Harvey Milk

milkNo deja de sorprenderme lo poco que sabemos de algunos sucesos que han dado forma a nuestra historia reciente. Vivimos en una sociedad en la que damos por supuesto que todo lo que nos rodea está ahí desde tiempos inmemoriales y lo cierto es que no hay que retroceder más allá de un cuarto de siglo para encontrar un mundo totalmente distinto al nuestro. Nuestra libertad, nuestros derechos, nuestras obligaciones, todo viene del esfuerzo de miles de hombres y mujeres que en la segunda mitad del siglo veinte tuvieron que reinventar muchas leyes, derribar falsos mitos y encerrar a las religiones y sus integristas para que nosotros podamos vivir así. Uno de los episodios que desconocía es el que cuentan en la película Milk que en España se ha estrenado como Mi nombre es Harvey Milk.

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Harvey Milk fue el primer homosexual en lograr un puesto en una instancia de gobierno en los Estados Unidos reconociendo su orientación sexual. Sucedió en San Francisco y en esta película veremos como se fraguó todo, las diferentes campañas en las que compitió por conseguir ser elegido, sus amantes, sus amigos y todos aquellos que le rodeaban. Una vez salió elegido como concejal en el ayuntamiento de San Francisco, luchó contra fundamentalistas cristianos y ganó logrando que se rechazara una proposición con la que se permitía echar de sus trabajos a todos aquellos que fueran homosexuales o los toleraran.

No estoy muy seguro sobre cómo explicar algo sobre esta historia y seguro que no tendrá mucho sentido pero básicamente se resume en que la película es fantástica, un pedazo de historia tremenda que te engancha desde el primer instante y en la que pese al amaneramiento de algunos y al exceso de hormonas masculinas no deja de resaltarse el hecho de que estamos viendo como un puñado de gente cambió las reglas del juego. La vibrante interpretación de Sean Penn nos lleva durante las más de dos horas alucinando por la fuerza que tiene su personaje y al mismo tiempo lo cercano que se ve. Realmente borda su papel y hay momentos en los que te arranca lágrimas sin que puedas evitarlo. Resalta también Emile Hirsch con unas gafas horrorosas y un pelo de fregona que asusta hasta los piojos del barrio. Junto a ellos hay un montón de actores que crean personajes creíbles y nos ayudan a comprender lo que sucedió en aquella ciudad en los años setenta y que cambió el mundo.

Con un buen ritmo, un tema interesante tratado con un buen guión que ha sido interpretado de forma fantástica, el resultado es un peliculón que merece la pena ver.

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