Milla 22 – Mile 22

Los dos chulangas estos que no puedo distinguir parece que tienen una competición por ver quien hace más películas de acción con el mismo guión y sigo yendo al cine una y otra vez a verlos en los mismos papeles, que a estos dos parece que cuando les dieron la charla para ser actores alguien les comentó que siempre han de hacer lo mismo y se lo han tomado muy pero que muy en serio. Uno de los chamos sale en la película Mile 22 que parece que al igual que aquí, sufrísteis en España a finales de septiembre con el título de Milla 22.

Un julay picoleto tiene que trasladar a un joputa-terrorista-islámico por medio de un país de chusma y gentuza de la peor

Una especie de espía gringo que parece ser está traumatizado por alguna coña tiene que transportar a un terrorista o algo así en un trayecto de veintidós millas con su equipo de julays culturistas y las pasan putas y canutas mientras los ataca todo quisqui, que aquello era como Indonesia y estaba petado pero que petado de la chusma y gentuza más dañina que uno se pueda imaginar. El chamo al que llevan resulta que es también un bicho malísimo y que te puede hacer pupa con esa maldad tran intrínseca que llevaba dentro.

Tardan como noventa y cuatro minutos en llevar al chamo este del centro de la ciudad a una barriada periférica y en el camino yo creo que destruyeron cienes y cienes de coches, algunas kelis y murió más gente que ciudadanos tiene Andorra y pese a todo, me aburrí. El director eligió a un cojo como cámara y que conste que yo si que estoy en contra de que por coñas de estas de igualdad le tengan que dar el trabajo de cámara a un cojo, que la cámara provoca mareos y arcadas y esos planos de milisegundos hacen que hasta se te desenfoquen las retinas y se te cambien de sitio, con daños seguramente permanentes. La historia es la de siempre pero con la cagada esta del plano cortísimo, la cámara bamboleante y el sobre-exceso de muertes sin que a la policía local le importe un carajo, la película se salió de madre. El final fue de lo peorcito, con el malo-malísimo que parecía inmortal como la hierba mala que muere poco menos que porque se le atravesó un peo en el culo. En este caso, el protagonista es uno de los dos gemelos que son como cromos, Mark Wahlberg y lo felicito porque consiguió volver a demostrar que no tiene un solo músculo en la cara que pueda demostrar algún tipo de expresividad. Si ponen un cacho de cartón con su foto en la pantalla, veríamos lo mismo.

Esto debería ser la experiencia perfecta para los miembros del Clan de los Orcos porque no requiere la presencia activa de un cerebro en el cabezón del espectador pero me temo que hasta ellos potarán en el cine con el bamboleo de la cámara. Definitivamente, prohibida para los sub-intelectuales con GafaPasta.

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