Mister Pepito

Mister Pepito

Mister Pepito, originally uploaded by sulaco_rm.

Si la memoria no me falla (lo cual es posible según se ha ido demostrando a través del tiempo), me tropecé con la imagen de hoy en la estación de tren de Córdoba. La imagen me llamó la atención por la forma tan cachonda de promocionar un bocadillo que seguramente es el más típico de los españoles y que está reconocido en el diccionario, ya que un pepito se define como un bocadillo que tiene dentro un filete de carne y eso es exactamente lo que nos ofrecen en la foto.

Después de dejar atrás mis tiempos como estudiante creo que en muy raras ocasiones he regresado a los dominios del Señor Pepito, es uno de los bocadillos que menos me gustan y probablemente sea por lo seca que queda la carne en muchas ocasiones, ya que me da la sensación que me estoy comiendo la suela de un zapato. Tampoco es algo que se me ocurra preparar en casa, soy más de bocadillo de pechuga o de atún. Recuerdo que en la universidad, intentábamos paliar los efectos de las borracheras con pepitos comprados en el Pepe Chiringo, una cadena muy popular en Gran Canaria y en la que por precios ridículos te daban uno de estos bocadillos y de gratis te llevabas el cuarto de litro de aceite que chorreaba del mismo.

13 opiniones en “Mister Pepito”

  1. Yo no se antes, pero ahora ademas te llevas gratis acumulación de radicales libres que favorecen, o eso dicen, la formación de canceres.

    Como no suelen limpiar mucho la placa donde cocinan, siempre te vienen pegado a lo que pidas un montón de partículas requemadas, que son restos de aceite, carne y otras cosas que cocinan en la placa, a lo que se suma que para ahorrar tiempo ponen la placa a toda pastilla, con lo que favorecen el recalentamiento de los productos.

  2. Sois unos cagaos y unos pijoteros. Los radicales libres provocarán cáncer, pero te dejan la piel como la de uno de 5 añitos, solo os cobraban el bocata y os regalaban el aceite, y lo de limpiar la placa, para que os pensabais que tienen el fuego a toda mecha?? el calor desinfecta!!!! y encima os llevais los bocatas de lo que pidais + extra de todo lo que se cocinó encima de la placa antes, de gratis!!!….. desagradecidos………

  3. Durante la época que podía comer Pepito, que así los llaman en Venezuela también, tenía un novio que era modelo (pero de los de verdad de los que aparecen en anuncios y todo y que rechazó ir al Mr. Venezuela porque allí a todos los concursantes de aquella época les pedían algo más que un buen físico los organizadores) y que además de tener un cuerpo perfecto producto de horas y horas de deporte, tenía un pánico horrible a todo lo que se viera grasoso y que engordara, estando con él me la pasaba muy bien porque además de estar muy bueno tenía un gran sentido del humor y un corazón como pocos, pero Dios, no podía comer casi nada de estas cosas, lo hacía a escondidas con uno de mis mejores amigos que me llevaba a los sitios donde los vendían y que nunca entendió como yo que podía empatarme con tantos otros estaba con el único que no me permitía esos placeres al paladar adolescente. Hoy en día lo habría mandado lejos, aunque si puedo ser sincera, ya me lo pienso dos veces antes de meterme algo así a la boca. Quizás lo aprendí de él. Al final va a resultar que le debo eso…
    Un beso.

  4. El día que todas ustedes descubran el método leididí para no engordar y que solo necesita dos deditos, les va a cambiar el universo e incluso el mundo. Por suerte yo soy de tubo digestivo fuerte y cuanto más como, más jiño. Yo no los como porque unos me saben demasiado a aceite y otros son tan duros que te dejas la dentadura postiza en ellos.

    En junio, cuando estuve en GRAN Canaria, cruzando la isla con mi amigo el Niño paramos a desayunar en un bar de carretera cerca del Roque Nublo y cuando le pedimos al tío unos croasanes y tostadas el hombre nos miró con cara de alucinar y nos dijo que solo tenían pepitos. Nos pegamos un par de pepitos y el puto bocadillo me rebotó en la barriga todo el día. Por la noche mi madre que es una bellísima persona me hizo un exorcismo y lo expulsé para siempre de mi cuerpo, eso sí, acompañado por un kilo de carne adicional que comí en el asadero en casa de una amiga. Y pese a los ácaros esos que lleva el aceite y que han nombrado anteriormente, yo sigo estancado en los sesenta y cinco kilos.

  5. Jajaja, yo no los como no por no engordar, la verdad, sino que también le he aprendido a tener respeto a la grasa. Besitos

  6. Genín, ese nunca llegó. No está bloqueado así que algo debió salir mal y se perdió. Igual terminó en el Caraculolibro ??

  7. Con lo que me gustaban a mí los pepitos y ahora no me como esa carne ni muerta, prefiero el solomillo, aunque si me lo ponen en un bocata mejor, qué señorita me he vuelto. Por cierto, de vuelta de Dusseldorff, qué vinos calientes, qué ambiente y qué salchichas más ricas, no he echado de menos, para nada los pepitos. Aunque tal que llegué a Sevilla, me comí pescaíto frito, que se me apetecía, después de tanta carne.

  8. No te pierdas la zona de los rascacielos, tiene un edificio de Gehry, que es una pasada y luego bares por todas partes.

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