Nederlands niveau vier

Hace un tiempo que no hablo de mis clases de holandés. La última vez fue cuando hablé del Vredenburg, el día que como colofón a nuestras clases fuimos al concierto de música clásica.

En enero, tras las vacaciones navideñas, debía comenzar con el segundo curso. Sin embargo lo cancelaron por no existir alumnos suficientes. Nos lo comunicaron dos días antes de que comenzaran las clases, así que no hubo tiempo de mucho. Nos ofrecieron unos cursos alternativos. Cinco de mis compañeras optaron por dar clases particulares con nuestra profesora y continuar haciendo los tres módulos restantes, a dos clases de tres horas por semana y quince horas de trabajo en casa. Para mí eso era demasiado. Llegué a diciembre literalmente agotado. Fue un palizón. Así que la perspectiva de tener que esforzarme aún más no me seducía.

Lo hablé con mi jefe y decidimos continuar con el holandés a un ritmo más sosegado y así poder dedicarme a otras cosas, como la certificación de Microsoft que quiero hacer este año. Respecto a la lengua del van Gogh, me apunté en un curso que llegará sólo hasta el nivel cuatro y que acaba en Abril. Ahora sólo tengo una clase a la semana, lo cual es infinitamente más relajado. Tengo tiempo de preparar la clase y soy capaz de asimilar la información recibida. He de reconocer que con el curso intensivo aprendí un montón. Aún no hablo con soltura la lengua, pero me defiendo.

Llevo dos semanas yendo a clase, o he ido dos veces, que suena más justo. No he escrito sobre el nuevo curso porque en tan poco tiempo no se pueden sacar conclusiones y ni siquiera conozco a la gente, pero ya os puedo decir que esto es otro mundo. Donde teníamos rusas, polacas, checas, americanas, tenemos ahora turcas, marroquíes y alguna inglesa. Las musulmanas, todas, hablan holandés perfectamente y están en clase sólo para mejorar. Lo de hablar perfectamente es un decir, porque yo no les entiendo nada. Hablan con un acento horroroso que no soy capaz de descifrar. Los que hayan tratado con hindúes pueden equiparar su habla al inglés de los hindúes, idioma que es un misterio en sí mismo. Aún recuerdo las conversaciones de sordos que tenía con un hindú muy simpático en Lucent. El me soltaba unas retahílas de la muerte y yo asentía y asentía y sonreía cuando el lo hacía y el hombre estaba encantado y me invitaba a sopas hindúes. De vez en cuando me decía algo sonriendo y yo asentía y el se escandalizaba y me decía que como podía estar de acuerdo con aquello y yo me disculpaba y negaba vehementemente. El año que pasé en esa compañía no fue suficiente y aún sigo sin entender el inglés hindú. Al menos me queda la satisfacción de saber que la directora de nuestro departamento, una americana, tampoco los entendía. Eso me daba ánimos.

Volviendo a mis compañeras de clase, hoy tuve a mi lado a una marroquí. Hablaba y hablaba en holandés pero yo era incapaz de pillar la portadora y sin portadora no hay información. No puedo descifrar los sonidos que emite. Me sentía impotente. De lo poco que le entendí, cuando le dije que era de Gran Canaria, es que tiene dos hermanos viviendo en nuestra isla, además de otros viviendo por toda Europa. Con las turcas no tuve problemas porque están aisladas y no interaccionan. Se sientan en un rincón y no hacen ningún esfuerzo por tratar con los demás y ellos tampoco se les ve muy decididos a hablar con ellas.

Del resto de mis compañeros, brilla con luz propia una hippie o quizás modernista post decimonónica que me ha echado el ojo. Me fascinan sus botas con cremallera super-retro y que no se priva en abrir completamente para sacar las pezuñas y ambientar la clase. Me encandiló también su pantalón de campana y su poncho de punto. Yo he visto ponchos como ese en las casas de gente del campo, los hacen las mujeres en las tardes del frío invierno y los usan como manteles con los que adornar las mesas. Son muy folclóricos y siempre me han parecido algo exótico. Todos los recuerdos que tengo de la casa de mi bisabuela son con ponchos como ese por todos lados, sólo que allí eran manteles, cubre sillones y cualquier otra superficie que se prestara. Lo que nunca pensé es que se pudieran usar para cubrir hembras y siendo moderadamente objetivo, pienso que las hembras que los usan deberían saber que están enviando señales de apártate de mi y soy un agujero negro a todos los varones que hay en un radio visual de veinticinco metros. No creo que de este curso saquemos una nueva estrella mediática que pueda hacer sombra a LaMasmo

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