Nieve en los canales de Amsterdam


Los barcos-casa o las casas-barco que la gente los llama de una o de otra forma en español, también han tenido su racioncita de nieve. En la foto podéis ver la parte delantera de uno de ellos, cubierta en parte por el manto blanco.

Siempre me han fascinado esas residencias flotantes. Están por toda la ciudad (Amsterdam) y los hay de diferentes formas y tamaños. La idea es bastante extraña: vivir en el centro de la ciudad pero no en una casa normal, sino en un barco. La mayoría de ellos ni siquiera se pueden mover, así que la principal ventaja del barco se pierde. Son residencias cuasi-normales. Inicialmente supongo que fue por falta de viviendas y conociendo a los holandeses, por algún resquicio que permita pagar menos impuestos. De lo que cuentan en esos paseos turísticos en barco que se pueden tomar por la ciudad, los legales son los que pagan impuestos y esos tienen conexión a la red de alcantarillado y a las de abastecimiento de agua y eléctrica. Los otros, los ilegales, deben ser los que proveen de alimento a los peces de los canales (si es que los hay, que yo nunca los he visto).

Recuerdo que en una de las primeras ocasiones en las que tomé uno de esos paseos turísticos en barco, cerca de la universidad, vimos a una pareja de lesbianas que se estaban poniendo finas a base de morreos. Desde la calle nadie lo podía ver, pero nosotros pasamos al lado de ellas y nos gozamos el espectáculo. Nuestro barco iba lleno de japoneses y otros asiáticos que se hartaron a hacerles fotos, hasta que las chicas se dieron cuenta y ofendidas, corrieron la cortina. Aquello sí que fue una buena sesión golfa.