No me nosotrees

Una de las armas de destrucción masiva, activa y pasiva más peligrosa en el entorno corporativo es el nosotros y yo tengo un entrenamiento avanzado para eludirla, ya que esta arma no se puede desactivar, se propaga como el truscolanismo y hay que tener una buena defensa porque si no paras el primer golpe, ya es demasiado tarde. En realidad se debería introducir en el diccionario el verbo nosotrear, definido como el acto de incorporar a otros en tus movidas para así o no dar un palo al agua o tener a alguien a quien culpar de tus fracasos.

En la empresa en la que me prostituyo, esto es algo muy corriente, te estás tomando un café con alguien y habla de su trabajo usando la primera persona del plural, el nosotros, te incluye en sus problemas y parece que hay una relación muy íntima entre vosotros y estáis haciendo algo juntos, cuando en realidad no es así y esa persona lo sabe pero lo olvida por interés. Como yo soy el único por aquí arriba que se asegura que los puntos estén sobre las íes, cuando alguien está discutiendo algo y lo usa, yo siempre les digo que no me nosotreen, que usen la primera persona del singular para hablar de sus movidas porque a veces no queda claro quién ha de resolver las cosas y el final de esta película siempre es decepcionante. Ayer mismo uno me decía que tenemos un problema y debemos encontrar una solución al mismo y su jefe escuchando y lo paro y le explico que tiene un problema y debe resolverlo porque es su problema, no el mío, que yo trabajo en otras movidas, lo mío es el departamento de soluciones mágicas y arquitectura de las burbujas y yo hago todo lo mío sin incluir nunca a otros, si la cago, la cago yo, no tú, ni él ni definitivamente nosotros, porque además no hablo de mí y mi micro-pene usando la primera persona del plural, lo considero un apéndice de mí y aunque tenga cabeza, no lo veo como una entidad separada. Al chamo se le fue cambiando el color según se lo decía y más cuando su jefe confirmó que yo no hago su trabajo, yo tengo el mío propio, que es tan importante o quizás más que el suyo y asumo completamente la responsabilidad de mis errores, si los hubiera o hubiese, que la única manera de referirse a mis errores es con tiempos verbales en el subjuntivo porque son situaciones probables pero que no han sucedido y básicamente no sucederán, que yo desde que vi en la tele hace un siglo por lo menos el anuncio aquel de don Limpio con el algodón, yo ya procuro tener siempre un muro de contención de cualquier cosa que hago para evitar desastres.

Como no quiero ser rencoroso ni darle la oportunidad al colega de que lo vuelva a intentar por otro lado, cuando volví a estar en la proximidad de mi ordenador, busqué fallos garrafales del chamo en el pasado más reciente que aún no ha resuelto y básicamente le torpedeé la semana, ahora no solo tiene un problema, ahora tiene una colección de problemas, en plural y tiene que encontrar la solución para todos. Por supuesto, le deseé todo lo mejor, siempre y la siguiente vez que nos cruzamos, su mirada expresaba sin ambages el cariño y el aprecio mutuo que nos tenemos.

Regresando al nosotreo, parece que solo se usa cuando es para cosas malas, a la hora de colgarte medallas y pregonar tus virtudes, ahí parece que tenemos muy claro el concepto de la primera persona del singular y nunca cometemos errores.

2 respuesta a “No me nosotrees”

  1. En cualquier caso, el nosotreo es muy bien utilizado, por ejemplo, si conoces a alguien que como tu tiene un micropene, ya puedes decir, hola colega, nosotros tenemos la suerte de ser micropenistas ya que así queda con holgura en cualquier hueco 🙂

    Salud

  2. Mi departamento en mi trabajo tengo la gran suerte de que está constituído únicamente por mí, con lo cual, si va bien, mérito mío, y si hay una cagada, culpa mía también. Y como mola no tener que buscar consenso con nadie!

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