Oficina de correos central de Saigón de noche

Oficina de correos central de Saigón de noche

Otra foto de un edificio que ya habíamos visto en su día en la anotación Oficina de correos central de Saigón. Por la noche tiene una pinta de internado de esos en los que las guarrillas están doctoradas en el arte de ir a fumar al baño sin que se enteren los profesores/guardianes y cuando no tienen pitillo que echarse en boca, se van a la zona de los machos y chupan otras cosas que ciertamente no son vegetales. En esta foto el reloj que está en la fachada y que es enorme se ve con más detalle. Comparad el tamaño del reloj con las ventanas.

8 opiniones en “Oficina de correos central de Saigón de noche”

  1. Seguro que tú no eras fans de la serie del Internado con el galleguiño aquel y el otro que se turnaban con la chama aquella que siempre estaba pitando como olla express.

  2. ¿Martiño Rivas? Creo que en el Internado era Martín Rivas y no tengo ni idea de quién es el papuchi. Yo me tronchaba con la chulería del Yon González que era un crack.

  3. Martín Rivas = Martiño Rivas. Y el padre es un escritor, Manuel Rivas, muy galleguista él, que yo tenía en muy alta estima desde que ví la primera obra de teatro basada en una novela suya, y aluciné. Un día en una feria de libros oí por megafonía que iba a ir a firmar, así que me compré el único libro que todavía quedaba de él, y que estaba en castellano.
    Se retrasó casi UNA HORA, y cuando apareció, y llegué a la puta firma (ahora me paro a pensar y no sé por qué no me largué), encima me tuve que comer una mala cara y un desprecio en perfecto gallego en plan “y tú siendo de aquí hace falta que compres el ejemplar en este idioma?” RETARDADO! Le cogí tal asco que por supuesto a mi casa no entra ningún libro suyo, en ningún idioma. Y Martiño está casi vetado por eso, no puedo con su padre.

  4. Igual el hijo tampoco traga al padre. En cualquier caso, en el Internado, él y el Yon estaban siempre con los güevos azules por culpa de la otra que los calentaba todo el tiempo. El internado aquel era épico, todas las semanas morían o desaparecían varios julays y allí nadie se agobiaba. Muchísimo mejor que el BARCO aquel de Antena Triste que estuvo como tres temporadas en alta mar y en cada episodio tenían verdura fresca en la mesa y Koka kola fresquita.

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