Oh Lucy!

En mi primera visita a Amsterdam tras regresar de las vacaciones, combiné películas que estaban en cartelera en la filmoteca con otras que ponían en cierto festival de cine español, así que este fin de semana va a ser muy pero que muy temático. Comenzamos en la filmoteca con una película que tenía pinta de aberracion rarita, dirigida por un japonés, con una gran parte del elenco en japonés y con un actor americano. Se trata de Oh Lucy! y parece que jamás de los jamases se estrenará en España, ni siquiera con el título de truscoluña no es nación que habían puesto en los carteles.

Una julay amarilla se encoña de un gringo y quiere que se la empete hasta los pelos de los güevos

Una pava japonesa ya envejecida y que para mí que tiene síndrome de Diógenes, como que acaba de rebote yendo a clases de inglés después de que su sobrina la manipule y allí se encoña hasta las trancas del profesor, un gringo que la verdad, la verdad, como profesor parece que es malísimo. Resulta que la sobrina de la pava está teniendo un rollo con el profesor y se marcha con él a América y la vieja se emputa y como vive amargada, decide irse de vacaciones a gringolandia a buscar a su gringo. En el viaje se lleva a su hermana, la madre de su sobrina, que está emputada porque su hija se fue y no contacta con ella. Al llegar se embarcarán en un viaje por el país porque la sobrina ha dejado al otro y está por su cuenta o algo así y la vieja buscará la manera de ponerle la pierna encima al gringo y follárselo.

Esta es una de esas ideas que en papel suenan bien pero que al realizarlas se les fue el santo al cielo y la cagan. Seguramente es porque el director y una gran parte del equipo es japonés y tratan de solucionar los problemas a la japonesa, lo cual no funciona muy bien para mentes superiores como las de los europeos. La película tiene multitud de momentos en los que la historia se atrabanca y te aburres. En ningún momento cuaja la comedia, que lo intentan y fracasan una y otra vez y Josh Hartnett tiene un papel super-marginal y que más bien es de secundario de tercera fila y además, tampoco es que nunca haya demostrado ser el gran actor que prometía de joven pero esta es otra ocasión que perdió. La película se hunde más y más en el drama de esta tipa que lo que está, sencillamente, es chiflada como una jaira.

Amarras a un miembro del Clan de los Orcos a una butaca y lo obligas a ver esta película y lo matas antes de que acabe. Tampoco creo que tenga el espíritu y el gancho que buscan los sub-intelectuales con GafaPasta.

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