Olores sucios

Una de las cosas que mis amigos más me reprochan es que por alguna razón, siempre estoy en el medio de todo. Si ha de pasar algo, será cerca de donde yo me encuentro. Esto, que a priori puede parecer una ventaja, a veces se convierte en una maldición. Ayer estábamos en el cine, esperando que comenzara la película cuando los vimos venir. Por la puerta de la sala entraron lo que al principio parecían un par de miembros del clan de los Simpsons pero que resultó ser una pareja de indios sij, esos con turbantes como el que salía en la película El paciente inglés. Yo nada más verlos supe que se sentarían delante de nosotros, pero me callé para que no digan que soy gafe.

Efectivamente, se sentaron delante de nosotros. Según avanzaban por la sala, podíamos ver como la gente viraba la cabeza y trataba de contener las arcadas. No daba la impresión que fuese nada bueno. Cruzaban la sala como una plaga, arrojando a la gente hacia los lados tratando de escapar de algo que aún no podíamos ver. Cuando estaban a tres butacas de su objetivo nos alcanzó el aroma inicial. Era algún tipo de colonia, sólo que su olor era como sucio y macilento, similar al del pescado podrido. Debía ser algún tipo de incienso o aroma cuyo objetivo era el camuflaje de otros aromas. Bajo esa fragancia espantosa se agazapaba un terrorífico olor a sobaco, a falta de limpieza. Ni siquiera Fefa la hedionda podría competir con esta gente. Era mucho más de lo que uno es capaz de aguantar. Se sentaron y comenzaron a emitir para todo el mundo desde aquel lugar. Yo miraba los trapos esos que se ponen alrededor del cabezón y me imaginaba lo terrible que tuvo que ser la muerte para los piojos que fallecieron allí. Con ese olor, ni las bacterias más fuertes pueden sobrevivir. Yo no dije nada sino que prediqué con el ejemplo y me marché unas filas más atrás. En la fila donde se puso aquella gente se formó una zona cero, un área impenetrable en la que nadie era capaz de permanecer. Ellos, la parejita de la que emanaban los efluvios, permanecían inmunes a los mismos, hablando alegremente entre ellos como si nada sucediera mientras el resto nos manteníamos arrinconados en la parte de atrás de la sala. Por suerte no se movieron en toda la película y pudimos disfrutar del espectáculo sin otros problemas.

Digo yo que por muy sij que se sea, se puede ser un poco más limpio y ducharse con más frecuencia. Eso por no decir que a estas alturas de la evolución, el desodorante debería ser de uso obligatorio y todas las religiones deberían incorporar sacramentos al respecto. No es de ley que haya gente andando por el mundo que puedan ser confundidos con armas biológicas. Estos dos se juntan con un par de parejas más de su misma calaña y seguramente hay que evacuar un área de al menos un kilómetro alrededor de ellos. Y que conste que yo conozco gente que no usa ningún tipo de productos de cosmética y además de feos, horrorosos y poco estilosos, no despiden olor porque pasan por debajo de la ducha de sus casas dos o tres veces por día.

A mí no me gusta tampoco la gente que usa desodorantes de estos que anuncian su aroma tres horas antes de que llegue el susodicho. Personalmente siempre he preferido los que son sin olor, algo discreto y que no se note. En mi trabajo, sin ir más lejos, nuestro compañero travestido cree que el perfume lo hace más mujer y suele venir con un aura de perfume que mata hasta las caries. Es como llevar un par de querubines anunciándote. Lo olemos antes de que entre en nuestra oficina y así nos da tiempo a abrir la ventana de par en par para que corra el aire. El siempre se ha quejado de las corrientes de aire, pero nos la trae al fresco. Han de pasar al menos dos horas desde que deja nuestro cubículo para que podamos respirar aire limpio nuevamente. Ya le hemos comentado que huele demasiado a perfume, pero el maricón se lo toma como un cumplido y sigue de la misma guisa y manera. En este caso, sin embargo, supongo que hay que camuflar el olor de esos huevillos aprisionados bajo esas bragas prietas.

7 opiniones en “Olores sucios”

  1. sigue juntando posts de estos y en breve podrás juntarlos y buscar editor
    borra este post si quieres 😉

  2. ¿Y no podría ser una broma? ¿No se daban cuenta de su pestilencia? En fin.

    Buen post.

    Por cierto, hace mucho que no sigues con tus “clases” de Mozilla Firefox. ¿TE animas a hablar de los temas (aspecto)? Bueno, la verdad es que si hablaras del thunderbird, sería genial, porque lo utilizo y me gustaría sacarle más partido…

    Un saludo.

  3. No era una broma. Era el resultado de años invertidos en no ducharse ni lavar la ropa.
    Miraré lo del Thunderbird, pero hay poco qeu decir. Es perfecto sin plugins, salvo los diccionarios de Español y holandés para corregir.

  4. ¿Y sobre los temas? ¿Tienes alguno favorito? ¿Por algo en particular?

    POr cierto, no lo dije, estoy de estreno. Hace poco que tengo blog (colectivo). Estás más que invitado a pasarte a echarle un vistazo (y los demás también, por supuesto).

  5. Miraré lo del Thunderbird, aunque yo lo tengo pelado, tal cual sale del útero materno. No creo que sea antes del jueves, porque entre compromisos sociales y trabajo, tengo los próximos dos días bien llenos.
    Por Dios, que tienes un blog con [email protected], que es lo más grande, sobre todo ahora que Priscila se ha retirado. Te envidio casi tanto como a las bragas de Uma Thurman.

  6. 😉 JAJAJAJAJA. Sí, Gorka, es un crack. Espero no bajar demasiado el nivel…

    Espero verte por el blog…que siempre hace ilusión un comentario de alguien al que sigues…

  7. Me pasaré, ciertamente. Ya lo he añadido en mi lista de Bloglines y lo he enlazado en la parte de enlaces, que para un lector que comenta y tiene bitácora, no voy a dejar de enlazarte.

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