Only God Forgives

Only God ForgivesPara homenajear a sus clientes y celebrar que amamos el cine, la cadena de multicines Pathé en los Países Bajos hizo un preestreno especial de una película por todo el país en una sesión a la que solo podía acudir la gente que está abonada y paga una cantidad fija mensual para ver cine ilimitado y además de ver una película que no llegaba a las carteleras hasta una semana más tarde, nos daban bebida y comida gratis y en cada cine sorteaban camisas, cheques regalo y un iPad mágico y maravilloso. La película que merecía ese honor es Only God Forgives, la cual no tiene fecha de estreno en España y que está dirigida e interpretada por los mismos que hicieron el clásico Drive.

Un julay zandunguero nos jode la vida a todos

Un chamo que vive en Bangkok medio en el mundillo del hampa, tiene que vengar el asesinato de su hermano obligado por su madre y en el camino despierta una espiral alocada de violencia.

Puta mierda del copón. Esto es apología de la violencia sin guión. La película reinventa el concepto de aburrimiento y lo lleva hasta niveles estratosféricos. Tiene tantos planos en los que el director se regodea en alguna estupidez que no merece la pena ni enumerarlos. Tiene una historia linealmente no lineal en la que los saltos a un puto bar de karaoke en el que un puto tailandés canta una canción de amor en su puto idioma mientras tú te cagas en la puta que lo parió y en la falta de una cisterna en la letrina que jiñó a ese cabrón para bajarla y que el agua lo ahogara y se lo llevara hasta el fin del mundo y más allá. Todos y cada uno de los planos en los que el policía tailandés sale son tan pretenciosos, violentos y estúpidos que acaban por dañar las neuronas. Al pobre de Ryan Gosling parece Wally buscando su sitio en uno de esos puzzles imposibles de entender y avanza renqueando y sin ganas por la película con escena tras escena en las que no se sabe si actúa o era un turista accidental. De los demás, no se puede decir nada mejor. Con un guión que bordea el absurdo, con unos niveles de violencia raramente vistos en el cine, con unos niveles de surrealismo que hacen que van Gogh parezca un pintor clásico y con una de las peores bandas sonoras que puedo haber sufrido a lo largo de las miles de películas que he visto en cines, no resultó nada extraño que para cuando la película cruzaba el ecuador el sesenta por ciento de la gente hubiese dejado el cine y aprovechar la noche para tomarse unas cervecitas en una terraza o hacer algo mejor.

El director al parecer pensó que metiéndose un tampón en su chocho de hombre se convertía en un artista pero no, no es tan sencillo. Rodar una película con gente hablando otros idiomas no te hace más interesante y si eres tan retardado y subnormal que te fascina escuchar a gente sin entenderla, pues chico, pégate dos tiros de gofio y no pretendas joder la vida al prójimo. No recuerdo una película más lenta. Hay momentos en los que habría preferido meterme en una misa en latín a tener que estar allí. No puedo recordar la cantidad de veces que me cagué en la zorra que parió al director porque fueron tantísimas que en mi cabeza es como una hora y media de sufrimiento, porque todo esta bazofia solo dura una noventa minutos que se te hacen como novecientos.

El título de la película se puede traducir por Solo Dios perdona pero es una falacia, si existiese un Dios en el universo, habría dinamitado y rematado con bombas nucleares el lugar en el que se rodaba esta mierda para asegurarse de que no llegaban a terminarla.

A desechar y olvidar por todos y cada uno de los seres del mundo y del universo. No se la deseo ni a mi peor enemigo. Simplemente, reza para que jamás llegue a España.

01/10

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