Otro maravilloso regreso en pasillo

Parece que los dioses o al menos varios de ellos con contactos están de mi lado y mi regreso de Gran Canaria el pasado domingo fue suave en la parte del avión aunque algo agridulce en el resto. De entrada, en España parece que aman las huelgas en días claves y un par de días antes me llegó un correo de Ryanair avisando que era probable e incluso posible de una huelga del personal de tierra de otras compañías para el domingo Santo y me recomendaban que llegara antes de tiempo al aeropuerto para pasar los controles de seguridad. En la noche previa, el sábado, mirando en GooglEvil, vi que habían cancelado al menos la de los de handling aeroportuario, pero como uno nunca sabe si hay otros que la hacen, decidí ir al aeropuerto para llegar allí tres horas antes de la salida del vuelo, que también es más o menos el tiempo que me gusta tener para tener tiempo por si algo se tuerce. Siguiendo este plan, me levanté como siempre y me fui a caminar un rato por la playa de las Canteras y a hacer las últimas fotos antes de salir. Después fui a la estación de Guaguas del parque Santa Catalina para pillar allí la directa al aeropuerto y a las diez y cuarto estaba en ruta. Entre pitos y flautas y una parada previa en el parque San Telmo, llega al aeropuerto a las once menos diez.

Después vino la rutina habitual, pasar el control de inseguridad, en el que esperé hasta que pasó un julay que pitó y yo fui detrás y paso limpiamente y ni siquiera vieron las tiras de 3 envases de anchoas con aceite por los rayos equis mágicos esos. No se como me las apañé pero pensaba no llevar mucho y al final peté la mochila y usé la segunda bolsa para meter los pimientos de Padrón, que me traje una jartá. En el aeropuerto, flipé con los cambios que han hecho desde navidades y después de caminar un rato por el mismo, encontré un rinconcito para ver vídeos que coincidió con la puerta de embarque. Cuando saqué la tarjeta de embarque me asignaron asiento de pasillo, una bendición porque me ahorran el vídeo del Ancestral y yo me niego a pagar SIETE LEUROS para cambiarme a ventana, que eso es un atraco a mano armada ya que con ese dineral me puedo comprar diez litros de leche fresca de vacas que comen pasto libremente durante más de seis meses al año. Mi asiento además era en la parte delantera. Entramos al avión en hora y en realidad partió sin retraso alguno pero tenían viento en contra y la duración del vuelo era de cuatro horas y veinte minutos, con lo que aterrizamos con un poco de retraso. En el vuelo aproveché para darme un empacho de series.

Al salir de Gran Canaria la temperatura era de veinticuatro grados y al llegar a Eindhoven la temperatura era de veinticuatro grados con lo que no hubo trauma de aclimatación. Salí del avion de los primeros y gracias al modo turbo, llegué en poco tiempo a la guagua que me llevaba a la estación central de Eindhoven. Mientras iba en la guagua abrí el programa para mirar los horarios de los trenes y me llevé el chasco, ya que ese fin de semana había trabajos en una parte del trayecto, con lo que debía ir hasta la mitad del recorrido en tren y los últimos cincuenta kilómetros en unas guaguas organizadas al efecto por la empresa ferroviaria pero que añadían retraso. Tuve que esperar diez minutos para pillar el tren y veinte minutos más tarde estábamos todos caminando a paso ligero por el andén para llegar al punto en el que nos esperaban un montón de guaguas. Desde allí nos llevaron por autopista hasta Utrecht y al dejarnos en la estación central, bajé a las plataformas de las guaguas locales y pillé la que me llevaba a mi casa. Vine entrando en mi casa sobre las nueve y media de la noche con lo que la duración total de puerta a puerta del regreso fue de diez horas y media, de las que solo cuatro horas y veinte minutos son volando y el resto es esperando o en otros transportes.

Mi próximo viaje será el de Asia, después vendrá Málaga para la segunda visita anual y después regresaré a Gran Canaria usando la misma combinación de vuelos.

Una respuesta a “Otro maravilloso regreso en pasillo”

  1. A ver si la próxima vez que te toque ventanilla, se la vendes tu a ellos por 7€ ¡Que cara mas dura tiene el irlandés ese… 🙂

    Salud

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