Ouija

El cine español, en lo que se refiere a películas de terror, siempre ha sido muy malo. Mira que yo lo intento y las veo todas, a pesar de las advertencias de los colegas, pero casi siempre me pego unos palos de cuidado. La ouija es uno de esos ejemplos. A partir de una idea super trillada por el cine americano y que debería ser muy fácil de desarrollar, se empeñan en estropearla a conciencia. Si se hubieran dejado llevar por la historia y no se hubieran complicado tanto, posiblemente habría resultado una película mucho mejor.

El director de este estropicio no es otro que el archifamoso en su portal Juan Pedro Ortega, a quien únicamente podemos juzgar por lo que ha hecho con esta película, que es bien poco. Lo primero que se nota es que la cinta está como muy granulada. Supongo que no había mucho presupuesto y compraron el material en una tienda de chinos o en un todo a un euro, porque no recuerdo haber visto una cinta de tan baja calidad en los últimos cinco años. El guión os lo podréis imaginar. Grupo de ignorantones y descerebrados se ponen a jugar a la ouija y conjuran a un espíritu malo malísimo que se inflará a hacerles pupa uno a uno hasta la confrontación final. El detalle super-intelectual es que el tío de una de las protagonistas es cura y ciego. ¿a que se os ha quedado el cuerpo frío de la impresión? Pues eso, a mí también. Los protagonistas son un grupo para mí absolutamente desconocidos, a los que nombraré nada más que para que quede constancia: Montse Mostaza (por Dios vaya nombre artístico, más propio del cine porno) que hace de la chica nueva que viene y cambia los equilibrios de poder, Carlos Olivella, uno de los machos cabríos de este grupo esperpéntico, Jaume García, otro de los machillos, Ricard Sales, el tercer miembro viril masculino y Núria Font que es la hembra desplazada dentro del grupo y a la que ya nadie quiere poner la pierna encima.

Hay muy poco más que decir. No hay sustos, la cinta tiene muy mala calidad, la historia apesta y no creo que ninguno de ellos esté muy orgulloso de su trabajo. Por no haber no hay ni escenas de puterío, que podrían haber al menos alegrado un poco la historia. Así que si formas parte de ese selecto club que es el de mis enemigos, que sepas que ésta DEBERÍAS verla. Los demás, ni caso.