Árbol triste de Navidad

Árbol triste de Navidad

En la multinacional en la que trabajo, desde siempre se ponía un árbol de Navidad en la recepción y después la gente hacía lo que le salía de los mondongos en sus despachos y zonas de trabajo. Había zonas en las que no se notaba nada y otras que parecían puestos de feria con mil millones de luces, cintas, bolas y demás. Cuando nos mudamos al nuevo edificio con las maravillosas oficinas abiertas, esas en las que compartes peos (pedos en peninsular) y enfermedades con la tropa y en donde siempre hay alguien mirándote, pues al llegar como que se asumió que era más de lo mismo. Yo estoy en la planta superior del edificio, a tres metros bajo el cielo ese en el que descansa la digitalmente difunta Darliz, antiguamente comentarista por aquí y que ya subió al cielo de las bitácoras que acoje a aquellos que se cansan y se van. Las primeras navidades, una ucraniana en mi planta debía estar con unaa deriva hormonal que no veas y puso cintas de Navidad colgando de los falso techos y que al final tenían una bola. No puso una ni dos sino unas cien por toda la planta, creando un festival barriobajero que no veas pero que era muy navideño. Lo complementó con luces que salían de allí donde pillaba un enchufe y subían por las paredes al falso techo. Ganamos por goleada a las otras tres plantas del edificio, la nuestra era la más navideña. Al parecer a la chama que lleva recursos inhumanos y al presi no les moló nada aquel despliegue navideño que no costó nada a la compañía y añadieron una nueva regla al conjunto de prohibiciones.

Tras una vuelta completa al sol, la ucraniana se enteró que ese año no habría despiporre y yo creo que del empute que se cogió y de tanta mala leche, ese año se le llenaron las ubres de horchata o leche agria. Como hubo quejas de muchísimos por la estupidez humana que tanto abunda en el departamento de recursos inhumanos, pusieron tres árboles de Navidad adicionales, uno por planta (en la baja ya tenían el de la recepción) pero se les debió acabar el presupuesto porque los adornos llegan para dejar en estilo pobre el de la primera planta, en estilo patético el de la segunda y en estilo triste-depresivo el de mi planta, que es el que sale en la foto. No se nos permite ponerle luces porque al parecer el seguro del edificio no cubre incendios provocados por las luces de Navidad del árbol o algo así ya que la de recursos inhumanos nos dijo la excusa y ni ella se lo creía y como el nuestro es el más cercano al cielo, el nuestro con suerte pilla alguna bola pero no consigue ninguna cinta. Si bajas una planta, el siguiente tiene más bolas y hasta alguna de otro color que no sea el gris y el de la primera planta, además de un despliegue excelso de adornos, tiene una cinta, UNA, que mira que tiene que ser agarrado el que fue a comprar las cosas.

Como nuestra misión en la vida es la de quejarnos por todo, ahora le pedimos y le rogamos a la de recursos inhumanos que acabe con el sufrimiento del árbol y lo quiten, que dejen nada más que el de la planta baja ya que cada vez que vamos a la máquina de café, el puto árbol deprime y la primera semana de enero además se le estarán cayendo las agujas y será un monumento al declive y la decadencia.

La isla de Siquijor

La isla de Siquijor

Cuando fui en barco a la isla de APO aproveché para hacer la foto panorámica más grande de todas las que he hecho. En realidad hice trece fotos que después un programa mágico pegó para crear una imagen que es tan grande como la sábana santa y que al reducir para poner por aquí pierde mucho pero que coño, el blog es mío y me doy el gusto. La isla de Siguijor, vista desde el mar, es completamente verde y parece desierta.

Capeando el temporal de nieve con fotos y vídeos

Entre el domingo y hoy hemos vivido en los Países Bajos un temporal con nieve y como de invierno, que es aquello que teníamos en el pasado y ya no tenemos. A mí me pilló de lleno porque afectó a mis planes para regresar desde Lisboa, algo que conseguí tras una odisea que contaré algún día y llegué a mi casa casi a las dos de la mañana. Al día siguiente, me levanté, miré la nieve que había fuera de mi casa, encendí mi portátil y le mandé un mensaje a mi jefa diciéndole que ni de coña iba a la oficina así y que trabajaría desde mi keli. Seguidamente, apagué el portátil y me fui a dormir hasta las ocho de la mañana. Al parecer no fui el único y solo el diez por ciento de la empresa trabajó en la oficina y el otro noventa por ciento optamos por el concepto ese remoto.

Nieve antes de la Navidad

Al mediodía o así, hice una foto de mi jardín tal cual estaba cuando llegué por la noche, con mis pisadas desde la keli de las bicis. Fue un evento premonitorio o de maldición truscolana porque hice la foto y ya comenzó a nevar y no paró como en once horas. No nevaba un montón pero nevaba continuamente, un polvo fino y delicado porque la temperatura estaba un poco sobre cero pero lo suficiente para que una vez neutralizada la temperatura del suelo, la nieve no se fundiera.

Soy consciente que la estupidez es infinita pero bueno, sus jodéis. Lo que viene a continuación es un vídeo cuando comenzó a nevar. Para verlo hay que hacer clic en la imagen o rezar, mucho, mucho, mucho y espero que disfrutes tu disgusto cuando no suceda nada con tanto rezo:

Nieva en Utrecht

La tarde fue transcurriendo y la cosa empeoraba y las alertas meteorológicas subieron del color amarillo al naranja o rojo sucio y le pedían a la gente que permaneciera en su keli y especialmente a los culocoches como cierta comentarista que se prepararan para lo peor, que resultó en más de dos mil cien kilómetros de caravanas en todo el país. Yo que soy más chabacano y ordinario y vulgar, mataba el tiempo en casa e hice la siguiente foto de la nieve sobre el contenedor para el reciclado del papel:

Contenedor de papel cubierto de nieve

Las fotos y los vídeos los usaba para mandarlos por el güazá que lo único que gusta más a la gente que la foto de un chocho peludo es de un lugar nevado, como está científicamente demostrado. Siguiendo con la temática de las fotos sin abandonar mi casa, ya que las hacía desde la puerta de la cocina, lo cual limita mucho las cosas a ver, en la siguiente foto tenemos la mesa del jardín petá de nieve. Como curiosidad histórica y detalle anecdótico, decir que debajo de la mesa hay un cubo que recoge el agua de lluvia y estaba totalmente lleno y sin congelar, ya que en esos momentos la temperatura era de alrededor de un grado centígrado:

Mesa de jardín tuneada con nieve

A continuación tenemos otro vídeo, o sea, una sucesión de imágenes en movimiento que solo se puede ver haciendo clic en la imagen para que la magia te lleve a la página de flickr en donde está el vídeo, ya que esos chamos no permiten la ejecución directa desde aquí. Muchos os perderéis este documento desternillante por vuestras carencias intelectuales y quiero que sepaís y os digo que me suda la polla vuestra ignorancia y me la trae bien al fresco. Este vídeo es lo más de lo más. El aburrimiento y la certezaq que se acercaba el fin del mundo y a mi me pillaba sin la nevera llena limitó mucho mis posibilidades para avituallarme y resultó que tenía ingredientes para hacer mantecados canarios y empanada de atún. De los primeros no hay traza gráfica pero de la segunda sí la hay. El vídeo comienza en el contenedor de papel por la noche, mientras sigue nevando, pasa a la mesa y después cierro la puerta de la cocina, abro el horno que acababa de comenzar a pitar y tenemos de córpore insepulto mi empanada de atún recién hecha, mi cena de hoy ya que esas cosas se preparan para dejarlas macerar. Repito, si no haces clic, jódete y no lo veas:

Jardín nevado y empanada de atún

La empanada la bauticé como Marinero de luces en homenaje de aquella canción tan grande de la folclórica a la que se le mató el torero y acabó primero con un pepino y después con un totorota corrupto que la cubrió de millones ajenos y la terminó enchironando. El detalle está en la decoración de la empanada como si fuera el timón de un barquillo para que los dioses del papeo puedan llegar hasta mi casa en estas condiciones tan malmente meteorológicas. Mi generosidad es eterna y por eso os regalo una foto de la empanada de la que puedo decir y digo que me he comido una cuarta parte y las otras tres partes están ya debidamente congeladas:

Empanada de atún

Por la mañana de hoy, estábamos en alerta amarilla, los trenes circulaban con normalidad y como yo soy un campeón y un profesional como el pino de una copa, salí de mi casa a la hora habitual, llegué al trabajo mucho antes que saliera el sol y cuando por fin lo hizo, lo pillé iluminando la terraza de mi oficina, que estaba cargadita, cargadita de nieve. Las huellas que se ven ahí no son mías. Recalcar que no tuve ningún problema en Utrecht para ir en la bicicleta hasta la estación de tren, todos los carriles bici estaban perfectamente salados y operativos. No puedo decir lo mismo de Hilversum, ciudad en la que los del ayuntamiento se deben gastar el dinero en putas y referéndums ilegales porque no pusieron sal ninguna en aceras y carriles bici y los peatones y ciclistas teníamos que circular por el carril de los coches, con el gran riesgo de que un truscolán de mierda, esas bestias deleznables que declararon su independencia de QuitaYPon, te lleve por delante y te mate.

Amanecer en terraza de oficina nevada

Y para cerrar esta anotación, otro vídeo y paso de repetir así que el que es mongólico, ya lo ha probado dos veces y no se merece más que mi desprecio más absoluto. El vídeo que viene a continuación lo hice un poco antes de las cuatro de la tarde en la estación de Hilversum Sportpark cuando llegaba un tren desde Utrecht y podemos ver como las vías del tren están prácticamente cubiertas de nieve:

Tren y nieve en Hilversum Sportpark

Como estas cosas pueden suceder y suceden, tengo reservada noche en un hotel junto al aeropuerto para la noche antes de volar a Gran Canaria, ya que mi vuelo sale a las siete de la mañana y a poco que suceda algo el disgusto sería épico, con lo que estoy a una distancia que me permite hasta ir al aeropuerto caminando si fuera preciso.

Coco Grove en Siquijor

Coco Grove en Siquijor

Hoy repetimos con el Santuario marino de Tubod y la playa que hay en el lugar, conocida por los chonis y los guiris como Coco Grove, que es además el complejo que protege el acceso (o lo bloquea, según se mire). La foto la hice a primerísima hora de la mañana porque íbamos de excursión a la isla de APO y el sol estaba tan bajo que la playa aún estaba recubierta por la sombra de las palmeras. La entrada gratuita está al fondo de esta imagen, al final de la playa. La playa tiene unos ochocientos metros de largo. Algo que diferencia a Siquijor de otras islas filipinas es que el desarrollo turístico es muy limitado y como está todo tan repartido por la isla, hace falta una motocicleta para moverte (o rezar para que pase un jeepney.