Robin Hood. Forajido, héroe, leyenda – Robin Hood

La verdad que para cuando llegó el estreno de la película que voy a comentar, yo ya estaba hasta los mismísimos mondongos de ver el trailer y sobre todo una escena específica en la que el chamo dice algo y se nota a la legua como que ha sido doblado, que no es la voz grabada con los micrófonos en la escena sino algo de estudio. Aún así y dada mi infinita capacidad de sacrificio, haca dos semanas fui a ver Robin Hood, película que se estrena en España esta semana con el facineroso título de Robin Hood. Forajido, héroe, leyenda que parece más bien como de panfleto truscolán o podemita.

Un julay acarajotao se junta con un negro para tocarle los mondongos al señorito del barrio

Resulta que el Robin Hood este se fue a las cruzadas, en donde se lo pasaba bomba matando a josdeputas-terroristas-islámicos, hasta que un día le dio como sentimiento o quizás le salió el ramalazo marikita y como que defendió a un moro que además era de color, o eso que en la Isleta se define como negro. El chamo tiene un rifirrafe con su jefe y al volver a casa se encuentran que lo han dado por muerto y que su novia ahora chinga con un ñanga, un pollaboba integral. El colega descubre que el negro vino en su barco y lo entrena para ser un delincuente de barriada periférica pero con corazoncito incorrupto, como las reliquias de las iglesias o algo así. En eso que el señorito, el duque, el conde o lo que sea se rebota, le pone precio a su cabeza y así nos va a todos.

Pretendieron hacer como una versión alternativa pero creo que se les fue muy mucho la mano. La estética de la película es demasiado chimpúnica, tienen ballestas que disparan más flechas que las metralletas actuales, allí lo único que no tienen son telefoninos de la manzana mordida y la gente está super-hiper-mega limpia, como si las duchas y los retretes de Roca formaran parte de su vida. Aparte de eso, la dinámica entre los dos protagonistas no acaba de funcionar, Taron Egerton es normalmente muy divertido pero aquí como que está en un entorno que no lo deja florecer. Hay muchos momentos en los que creo que la versión original tiene las voces dobladas y suena chungo, suena a cine americano visto en España, con aberraciones y no hay sincronización entre boca y voz. Jamie Foxx está soso y como que cogió el trabajo por las pelas y no le interesaba para nada. Aunque la película entretiene, termina pesando mucho en su contra la cantidad de volatadas que vemos y el final peripatético con esa ciudad de refinerías petrolíferas o así que montan en el Reino desUnido que no cuela.

Esto podría haber sido algo espectacular pero se quedó en una película de acción sin corazón que no creo que guste demasiado a los miembros del Clan de los Orcos y que va a disgustar con una certeza absoluta a los sub-intelectuales con GafaPasta.

Maquiavelando por el curro

La bruja malvada de la primera planta sigue sin responder a mi correo electrónico quejándome porque no se nos permite poner luces de Navidad en los árboles que han dejado en cada una de las plantas del edificio para que los decoremos. Hay uno que sí tiene, justo el que está en la entrada del edificio y como parte de mi trabajo es comprobar que los productos de nuestra multinacional respeten la normativa europea y las de otros países de oriente Medio, África y Rusia, da la casualidad que en lo relativo a las Directivas de bajo voltaje, equipos de radio y compatibilidad electromagnética, soy eso que se puede considerar un experto, muy a mi pesar, pero soy un experto así que para que se le cambe la peluca y se le chafe la poción que seguro que está cocinando en su marmita, he pedido revisar la declaración de conformidad de las luces usadas en esa excepción porque mucho me temo que son de origen dudoso y no cumplen con la directiva de bajo voltaje, que se centra en la seguridad y al estar el árbol en la puerta principal, si esas luces arden, moriremos todos atrapados como ratas en el edificio, a menos que usemos las otras puertas, que no lo haríamos para darle más disgusto a los amarillos. La bruja malvada de la primera planta está echando bilis por la boca porque además, en diferentes lugares de la empresa, han surgido rumores, medias verdades, noticias o quizás la verdad como la vida misma que dicen que me dio un tremendo ataque de ansiedad al pasar por delante de una floristería en el centro de Hilversum que tenía como veinte árboles de Navidad en sus escaparates con luces, todas encendidas y que me quedé allí, paralizado, aterrorizado, viendo pasar mi vida ante mis ojos ya que en mi empresa, la bruja malvada de la primera planta dice que esas luces no se pueden usar porque provocarían un incendio y sin embargo en aquella tienda, esos lerdos se jugaban su vida así. Allí mismo, en la puerta de la floristería, me acordé de Nerón y como por un porro mal apagado se le quemó la ciudad de Roma enterita.

Como yo no doy puntada sin hilo, en paralelo le he ido poniendo otros obstáculos en el camino, unos que se irá encontrando poco a poco y el primero está en mi planta, en el árbol decapitado y puesto en el lugar y al que nadie le pone decoración alguna. Se lo dejaremos morir desnudo, por segundo año consecutivo. Además y de regalo, tuvimos tanta suerte que esta semana la multinacional comenzó su encuesta a sus esclavos sobre lo chachis y maravillosos que son, cien preguntas, cien y que para dar ejemplo a la muchachada, respondí en un tiempo récord, en menos de ciento veinte segundos y por una casualidad de la vida, en todas mi puntuación fue de uno a cinco, la de UNO, que estoy tremendamente disgustado. Por supuesto, casualmente, esa idea ha podido caer aquí y allá y acullá y no me extrañaría nada si como sucede casi siempre cuando despliego mis fabulosas artes para la manipulación, somos legión y a la hora de hacer sus estadísticas, a los amarillos se les va a subir la tensión cuando vean lo que sucedió en un pequeño país de la vieja Europa.

Otra puntadita está en la cena o el evento de Navidad, el cual este año me perderé, como más de una cuarta parte de la compañía, para demostrarles mi disgusto con ellos y particularmente con la bruja malvada de la primera planta, que seguro que recibe mi (nuestro) mensaje alto y claro, ya que ella organiza y nosotros rechazamos la invitación. A mi nuevo jefe, un totorota integral, ya le ha quedado claro que si se cruza en mi camino, en lugar de ser la locomotora que empuja el tren, me transformo grácilmente en el ancla que lo detiene y soy tan feliz haciendo lo uno como lo otro. Y lo más increíble de todo es que pese a tejes y manejes, siguen sin echarme, aunque igual tiene mucho que ver que en una sola jugada y sin tener buenas cartas en mi mano, les doy por culo a los amarillos y los pongo de rodillas y haciendo lo que nosotros necesitamos y eso es algo que muy pocos en la empresa son capaces de hacer.

Islote de Guyam e isla de Dako desde la barca

La tentación de poner otra semana más con las mismas fotos del islote de Guyam es muy grande porque el lugar me encanta pero como el ancestral está quejándose continuamente, vamos a dejarlo aquí, aunque no me privaré de poner una foto más en la isla de Siargao de una vista de playa con palmeras porque para mi, no hay nada más bello, ni la manteca de cerdo que mira que soy adicto. Esta foto la hice la primera vez que pasé por el islote de Guyam y la perspectiva engaña un montón, ya que la isla de Dako está más alejada de la costa y no paralela al islote.

La migración

No dejamos nunca de ser emigrantes, salimos de la keli de nuestros viejos, dejamos nuestros países o nuestras ciudades y siempre estamos emigrando de algo a algo, no tiene por qué ser un lugar. El martes comencé mi última migración y lo hice como pionero. En la multinacional amarilla para la que trabajo, los del departamento de ITé, esos que arreglan e instalan los ordenadores personales, anunciaron hace dos años que emigraríamos desde el güindous 7 al 10. Lo anunciaron y después no pasó nada en dos años, que con esto del Brexit parece que no hacen nada más y han tardado todo ese tiempo en preparar la imagen que pondrán en todos y cada uno de nuestros portátiles con el nuevo sistema operativo, que no es nuevo porque lleva años en el mercado. Hace ya un año los que trabajan en nuestra oficina me dijeron que yo había recibido el inmenso deshonor y privilegio de ser elegido como el usuarío UNO, el PRIMO UTENTE, el que tendría que probar que tantos meses y meses de preparación llegaban a buen puerto. Yo hasta me olvidé porque mi memoria malamente alcanza para más de veinticuatro horas, que para eso tengo el mejor blog sin premios en castellano, para escribir lo que quiero recordar. Vivía yo tan feliz y contento hasta que el martes, cuando estaba en la tertulia del café de las dos, esa que viene después de la tertulia del café de la una, me llaman y el chamo me dice que saque todo lo que quiera salvar, le baje mi ordenador de la oficina y que encienda cinco velas negras para que haya suerte y me lo devuelvan al día siguiente. Por suerte como aquí echan gente a-la-puta-calle con frecuencia, yo ya estoy tecnológicamente preparado para salir del trabajo en menos de ciento ochenta segundos sin perder información digital, así que les llevé el equipo, hice mi lista de cosillas y como ya no podía trabajar en un dispositivo electrónico, me piré a casa y me fui a correr, que no quiero ser obeso como los comentaristas culocochistas y de hecho, me hice seis kilómetros a una media de algo más de cuatro minutos y medio por kilómetro y con cinco grados, que creo que corro más cuando hace frío por las ganas extras de volver a casa. Al día siguiente, por la mañana, llegué a la oficina y lo hacía como Sinterklaas, que visitaba el país ese día, solo que yo venía en versión culinaria y me traje un saco de Lacitos de hojaldre que preparé la tarde anterior y que hice por aprovechar el calor del horno después de cocinar una deliciosa, épica y fabulosa Tarta de manzana holandesa, que los de la primera planta me regalan kilos de manzana para que se las haga porque he conseguido la perfección absoluta con estas tartas. Entregué la Tarta de manzana holandesa al que me dio las manzanas, por supuesto, sin el trozo de control de calidad que me jinqué para desayunar y después recorrí el edificio regalando a todo el mundo Lacitos de hojaldre, o casi todo el mundo, que cierta bruja no pilló. Los del departamento de ITé aparecieron tan felices a las nueve (yo estaba aquí desde las siete) y no habían acabado, así que me prestaron un portátil temporal. No me dieron el mío hasta casi veinticuatro horas del momento de la separación y desde ese momento de ayer hasta la tarde de hoy, hay un montón de incidencias críticas en el sistema, cosas que ellos nunca pudieron ver porque solo estuvieron haciendo pruebas dos años y con las que yo me he topado en unas horas de trabajo. Ya he reinstalado todas esas pequeñas maravillas que hacen que sea más productivo que tú, que tú y que tú, como el Ditto, el GreenShot, el Launchy, el AutoHotKey y han decidido poner por defecto el Notepad++ en los ordenadores porque al parecer, mi campaña promocionando ese programa tuvo tanto éxito que están hasta los güevos y ahora nos lo instalan por defecto. Ya por la tarde de hoy, las cosas vuelven a estar bajo control y mi épica productividad ha recuperado el ritmo y la calidad habituales. La bruja malvada de la primera planta sigue sin responder a mi último embate, seguro que está planeando algo así que me voy a traer una marmita a la oficina y con un pimentón de chipotle hiper-picante que me he comprado, le voy a hacer una sopita que seguro que la tumba.