Día de lluvia en Nueva York – A Rainy Day in New York

Una de las cosas que más me ha flipado recientemente es la jauría de defensores de cierto famoso cantante de ópera español frente a las acusaciones de más de diez hembras y como esos mismos tiran las piedras y gritan que lo condenen a muerte a Woody Allen solo por una, que incluso la policía dictaminó que era falsa y que fue producto de una movida con la hembra equivocada, la tiparraca esa que cuando él la dejó enamorado de una chica que adoptó y ya siendo ella mayor de edad, la vieja montó un pitote que llega a nuestros días con sus hijos y a nadie le importa que de todos los que adoptó, tres se hayan suicidado y dos no tengan ningún trato con ella, pero vamos, que si os hace felices os podéis revolcar en los lodos de esa madre del milenio. Todo esto porque hemos tenido que esperar un año para poder ver la película de hoy ya que quedó secuestrada tras la última iteración del escándalo y de hecho no parece que se vaya a estrenar en los Estados Unidos. Se trata de A Rainy Day in New York, película que llegará a España a principios de noviembre con el título de Día de lluvia en Nueva York.

Una pareja de julays van a Niu Yolk y no veas la de coñas que les pasan

Una pareja de jóvenes universitarios van a pasar el fin de semana a Nueva York. Él es de allí pero quiere evitar a sus padres porque tienen una gala que no quiere atender y ella tiene una entrevista con un director. Durante la misma, como que se encandilan y ella acaba invitada a un pase de la película y después se pasa las horas buscando al director por Nueva York con otros de sus amigos mientras el novio replanea el fin de semana, habla con su hermano y viejas amistades y en el intervalo de un día, su historia de amor se irá al garete y esa debacle será super-hiper-mega interesante y aún más.

Esto es como las viejas películas de Woody Allen pero sin él en pantalla. La vitalidad y frescura de sus diálogos, la forma en la que conoce y controla la ciudad de Nueva York, la maravillosa frescura de esas escenas rancias en familias adineradas que viven para sus tradiciones y que son tan estrictas en las formas, todo es mil por mil Woody Allen. También se confirma que nadie dirige a las mujeres mejor que él y Elle Fanning está épica y fabulosa, seguramente el mejor papel de su carrera y hasta Selena Gomez que siempre me da la impresión que se ha dejado un tampón endiñado por el culo aquí está fantástica. De entre los hombres, el tramo con Diego Luna es fabuloso y su carisma en pantalla es brutal. Hay un montón de gente más que ni mencionaré pero todos están bienísimo. La música, como siempre, es un elemento muy cuidado por el director y como en todas sus películas, no se va por las ramas, va directo al grano y en noventa minutos hemos vivido no una sino varias vidas y hemos flipado.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos, déjala pasar. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, esto es CINE, es algo obligatorio. Ojalá y la traigan a los cines de Utrecht para poder verla cuatro o cinco veces más.

La chica en la niebla – La ragazza nella nebbia

En mi última visita a Amsterdam para ir a la filmoteca, el objetivo eran dos películas específicas y esta es la primera de ellas, una peli italiana que por supuestísimo no me podía perder. Aproveché un día de mal tiempo y lluvioso para así pasarlo en el cine y ponerme al día, ya que no iba por Amsterdam a la filmoteca desde el inicio de julio, más que nada porque con la cartelera veraniega no hubo estrenos interesantes y aquellos que llegaron, de alguna manera se propagaron hasta la ciudad de Utrecht y no tuve necesidad. La película de hoy se titula La ragazza nella nebbia y en España al parecer se estreno en mayo como La chica en la niebla.

A una julay que desaparece la busca hasta la madre que la parió y en el poblacho se monta un pitote que no veas.

En un pueblo perdido en las montañas ha desaparecido una joven. Al pueblo llega un comisario de esos mediáticos para la investigación y lo primero que hace es montar un circo y después, con la prensa en el lugar, empieza una especie de danza en la que unos y otros parecen más bien interesados en el espectáculo televisivo y periodístico que en encontrar a la chica o averiguar lo que le pasó. Prácticamente todo el que sale en pantalla y el apuntador son en algún momento de la historia sospechosos de haber matado a la chica, incluso si estaban a cienes de millones de kilómetros de distancia.

Lo que más me gustó de la peli es que está en italiano y lo que menos fue el final, ya que lo fueron liando tanto, tanto que aún no tengo claro quién fue el asesino de la chica y la razón por la que lo hizo. La película es un thriller con poli que sin ser corrupto, que lo es, sabe como manejar a la prensa para conseguir más medios y montar más espectáculo con lo que el chamo está todo el día chupando cámara y la prensa siguiéndole el hilo. Esa parte de la historia y la manera en la que vamos conociendo a los padres de la chica y la secta en la que están metidos, todo eso es muy interesante pero según pasan los minutos y nos sorprenden una y otra vez con giros dramáticos espectaculares y que no ves venir, según se incremente la cantidad de los mismos te das cuenta que el director se cree el julay más listo del universo y empiezas a perder interés.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos, esto no se debe haber estrenado en ninguno de los cines que tú frecuentas con lo que no deberías ni saber de su existencia. Quizás atraiga sub-intelectuales con GafaPasta, sobre todo por la novedad de ver cine de otro país, pero vamos, que no se merece ese interés. Está bien, pero podría haber sido mucho mejor.

La clase de piano – Au bout des doigts

Todos los lunes a las ocho de la noche tenemos en uno de los multicines de Utrecht una película de las que solo estrenan en la filmoteca en Amsterdam y que suelen repetir al lunes siguiente, con lo que mensualmente, tenemos acceso a dos de esas pelis y me ahorro el viaje a Amsterdam. Al ser de la filmoteca, es cine extranjero y por aquí ya he comentado algunas. Todos sabemos que yo evito el francés tanto o más que a las enfermedades venéreas y a los truscolanes pero el trailer de esta tocó alguna fibra podrida en mi interior y por eso decidí ir a ver Au bout des doigts, la cual parece que se estrenó en febrero de este año en España como La clase de piano y he mirado en un traductor onDEline y ni de coña es una traducción literal, deberían haberla llamado truscoluña no es nación.

Un julay quinqui y pajillero va a un conservatorio y se encoña de una negra a la que no se cansa de darle plátano, pero no del canario.

Un pavo que vive en una barriada periférica jinameña no le cuenta a sus amiguitos quinquis que en secreto, el lo que quiere es tocar el piano, algo que aprendió de niño con un viejo que por lo mucho que se le arrimaba, es un milagro que no le hiciera otro tipo de tocamientos. El chamo aprovecha el piano en una estación para tocar (este concepto puede ser nuevo para muchos, pero en infinidad de estaciones se ponen pianos en el vestíbulo para que quien quiera toque, S-I-N P-E-D-I-R D-I-N-E-R-O) y allí lo escucha el director de un conservatorio que le ofrece un puesto en el mismo. Cuando al chaval lo detienen en un robo a una casa, le conmutan la pena por trabajar limpiando suelos en el conservatorio y allí empezará a tocar el piano y el chamo es como un prodigio, mismamente como yo pero con crímenes y ficha policial. Se encoñará de una compañera que toca otras cosas, incluyendo su instrumento y el director está tan convencido de que es un genio que lo propondrá para representarlos en un concurso de piano muy pijo y fastuoso y que te da fama a nivel mundial y tal y tal. El chiquillo, que viene de casa pobre, dudará pero vamos, que eso no le afecta a la hora de empalar a la otra. Hay final feliz así que todos sabemos como acaba.

Esto es una historia de esas melozas pero que entretienen y la música es fabulosa, así que no me da vergüenza reconocer que me gustó hasta siendo una película francesa, que mira que es bárbara esa lengua. Curiosamente, la relación intensa y que sobresale más no es la de Jules Benchetrit, que es el chaval, con su novia, con la que hay una química fabulosa es con Kristin Scott Thomas, que es su profesora de piano y con la que cuando tienen escenas juntos, hay un montón de energía en la pantalla, de cariño y respeto entre ambos. También funciona muy bien su relación con Lambert Wilson que hace de director de la academia. La película tiene muchos tramos totalmente predecibles y muchas boberías, sobre todo cuando los amigos criminales entran en escena pero pese a todo, es un buen entretenimiento y una de esas historias que te hacen salir del cine contento y con la sensación de haber presenciado algo interesante.

Esto no es cine para los miembros del Clan de los Orcos, que pueden quedarse ciegos si son expuestos a algo así y hasta me temo que los sub-intelectuales con GafaPasta la verán algo flojilla pero si tienes oportunidad y te sobra algo más de hora y media, tiene un pase.

Bajo abajo y subo arriba y si me sale, me salgo afuera y me entro adentro

Hoy me han dado una de las mayores alegrías de mi corta vida. Desde tiempos inmemoriales, desde prácticamente el segundo o el tercer día que conocí a mi amigo Sergio, el malagueño, me ha reprochado una y otra vez mi uso incorrecto de algunos giros de la lengua, tanto que hace la tira de años le compré y le regalé para su cumpleaños el diccionario de la RAE, sí, el leño ese que es grandísimo y pesa kilos y kilos para que documente sus críticas y me las muestre y justifique y cada vez que paso por su casa, el diccionario sale a colación porque fue un regalo de esos que pican y te acabas rascando. Una de las cosas que más me ha criticado desde siempre, es lo de bajara (para) abajo, subir (para) arriba, salir (para) afuera y entrar (para) adentro, algo que está en el corazón de la lengua en las islas Canarias. Ahora ya le he puesto el puntito en la boca porque la RAE aprueba nuestra REDUNDANCIA y además dice que es un refuerzo expresivo y desde ya mismo creo el jassssssshtag #NOMECENSURES que le pongo cada vez que le mando un güazá, que yo no tengo el Tuiterota ese de los cojones porque no estoy enganchado como una perra como la intimísima de Genín y comentarista esporádica del mejor blog sin premios en castellano.

Por primera vez en la historia del universo y para que quede constancia de las fuentes desde las que emanan estas verdades, empotro el mensaje del tuiterota en el que se confirma lo que yo ya sabía desde muchísimo antes de nacer, porque soy así de fantástico:

Y la RAE dice que esto es una redundancia expresiva, así que yo me confieso culpable y no tengo problema alguno en confesar que yo soy REDUNDANTE EXPRESIVO.