Pralines

Ya comenzamos a obtener beneficios de la visita a los Estar-dos-Unidos. Aprovechando mi diploma como cocinero de comida Cajún/Criolla obtenido en la New Orleans School of Cooking me he puesto manos a la obra y he cocinado pralines al estilo Criollo.
pralines
En la foto podéis ver el resultado. Absolutamente exquisito.
Antes de poner la receta comentar que la cocina Criolla es de la más elaborada que se puede encontrar en los Estar-dos_Unidos y que lo más popular de esta cocina son los pralines. El nombre viene del duque Marshal Duplessis-Praslin (1598-1695), cuyo cocinero inventó la receta para recubrir las almendras con azúcar. Cuentan las malas lenguas que el cocinero dejó al duque y montó su negocio. Posteriormente los criollos mejoraron la receta hasta hacerla perfecta. Cada familia tiene su propia receta secreta, que se transmite de generación en generación. Por eso, comer pralines en Nueva Orleans es toda una experiencia culinaria. En cada lugar los hacen de una forma diferente. La receta que yo cocino es la que se aprende en la New Orleans School of Cooking.
Los ingredientes necesarios para realizar entre 1 y 40 pralines (depende del tamaño que les deis, a mí me salieron 24) son los siguientes:
1 taza y media de azúcar blanca, tres cuartos de taza de azúcar morena, media taza de leche entera, 120 gramos de mantequilla (totalmente prohibida la margarina), 1 cucharita de café de extracto de vainilla y 1 taza y media de pacanas o en su defecto de almendras peladas (y si se quiere tostadas). Decir que la medida de la taza equivale a 250 ml. También necesitaréis papel para cocinar o en el peor de los casos papel de aluminio.
La implementación es sencilla. Poner la mantequilla a derretir en un caldero de metal a fuego bajo (115ºC) moviéndola constantemente con una cuchara de palo. Cuando se haya derretido añadir el resto de los ingredientes y continuar removiendo continuamente. La mezcla se irá cocinando. Llegará un momento en que si echáis un poquito en un vaso de agua se pegará a las paredes del vaso. En ese momento, apagad el fuego y seguid removiendo y removiendo hasta que la mezcla se espese y se quede como una crema pesada en la que las pacanas permanecen suspendidas.
Cuando la masa haya espesado, id poniendo cucharadas sobre el papel de cocinar (o el de aluminio).
Tened cuidado con la superficie sobre la que ponéis el papel porque los pralines transmitirán el calor y están muy calientes. Mirando la foto os hacéis una idea de como son las cucharadas que ponéis.
Dejarlas que se enfríen un rato. Están deliciosas. El tiempo total de preparación es de alrededor de 40 minutos.
Huelga comentar que esto es una bomba de calorías. Yo, que soy fantástico, me los llevé al trabajo e invité a todo el mundo. Por los comentarios y los infructuosos intentos de repetir sé que han quedado deliciosos y que es algo que tendré que cocinar con cierta frecuencia.

Si quieres ver otras recetas que he cocinado puedes ir al índice de Mi pequeño libro de recetas de cocina y allí tienes la lista completa

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Hombres Negros

Hoy mi compañero de despacho me ha dado un susto terrible. Lo veo venir corriendo con el café en la mano, entra en el despacho y cierra la puerta. Cuando recupera el aliento le pregunto que por qué ha entrado corriendo y cerrado la puerta y me responde:
– Es que el pasillo está lleno de hombres negros (Black Men).
Me quedo de piedra. Que alguien reconozca así tan tranquilo su racismo me hace alucinar en colores. Como esto del inglés a veces se presta a equívocos, especialmente cuando el que te habla tiene por lengua materna el holandés y el que escucha la española (la misma que Jesucristo que lo sepáis todos) le di una segunda oportunidad y le pregunté:
– Do you mean ?negros??? O sea, en castizo ¿quieres decir ?negros???
El pobre totorota me mira y dice:
– No hombre, no. Gente vestida de negro, todos iguales, con sus trajes negros cortados por el mismo sastre. Son como los de la película.
– O sea, ?Men in Black?? le digo yo.
– Sí, eso mismo quería decir.

El equívoco me ha dejado pensativo. En realidad todos somos racistas, muchas veces incluso con los del barrio de al lado. Por supuesto lo negamos, lo ocultamos y se nos queda la boca pequeña diciendo lo poco que nos importaría que la niña se casara con un ?moro??, o que la prima salga con un ?negro??. Por favor, no seamos hipócritas. Nuestra sociedad nos prepara desde muy pequeños para discriminar. Se nos bombardea durante todo el día con mensajes racistas. Incluso el idioma está lleno de frases que potencian estos sentimientos. Está en nuestra cultura, al igual que está en todas.
Por eso hace años que decidí tratar igualitariamente a todas las razas, sexos, gustos y colores y les añadí a todos el calificativo ?de mierda??. Para mí, empezando por uno mismo, que es español de mierda, sólo hay blancos de mierda, negros de mierda, chinos de mierda, gallegos de mierda, vascos de mierda, argentinos de mierda, colombianos de mierda, holandeses de mierda, franceses de mierda, americanos de mierda, rusos de mierda, afganos de mierda … … en fin, para no alargar la historia y batir un record en el número de veces que empleo la palabra mierda en un mensaje, que quiero que hagáis un pequeño ejercicio para empezar a tratar vuestro racismo latente. Id a un espejo, miraros y decid en voz alta: Soy un xxx de mierda. Sustituid las tres equis (xxx) por vuestra raza/nacionalidad o lo que os plazca.
Y como siempre hay algún subnormal que lee con el ojo del culo y me deja mensajes diciendo que soy un racista de mierda, que lo soy, os desgloso las nacionalidades de mis amigos: España, Países Bajos, Argentina, Alemania, Turquía, Indonesia, Malasia, China, Suecia, Estados Unidos, Perú, Venezuela, Rumanía, Rusia, Méjico e Italia (si me he olvidado de alguno, que Dios y el susodicho me perdonen).
Así que a buscar un espejito, espejito y a comenzar a practicar la desracistación.

Secret Window – La Ventana Secreta

Cuando me enteré que se estrenaba una película basada en una historia de Stephen King, me puse mis mejores joyas, convencí al chino de mierda para que me acompañara y nos fuimos al cine. Nos aprovisionamos con las cervezas de rigor con las que llegar al intermedio y a ver la película. Secret window, o La Ventana Secreta no pasará a los anales de la historia del cine como un clásico. Partían de una de las historias más flojas del libro Las Cuatro pasadas de la Media noche y el guionista y director David Koepp no consiguió sacar mucho de la misma. Ni siquiera el siempre convincente Johnny Depp, sufrido escritor dispuesto a pasar de todo por defender su obra, en una actuación memorable frente a un desaprensivo John Turturro, que borda el papel de mala persona, consiguen levantar el tono general de la historia. Tras 95 minutos y dos cervezas, uno sale del cine con una pobre impresión. En fin, se puede caer más bajo, pero sólo consigue aprobar. Este es uno de esos casos en los que uno tiene todos los ingredientes para cocinar un manjar y durante la cocción se jode la receta y nos sale una comidilla mediocre. Para más información en Español, haced clic aquí.
gallifantegallifantemedio gallifante

Dirty Dancing: Havana Nights – Dirty Dancing 2

Antes de relatar mi viaje voy a quitarme este espinazo de encima. Justo antes de las vacaciones fui al cine creído que iba a ver Starsky & Hutch, que era la película que había anunciada en todos los foros como sneak preview de la semana. Cual fue mi sorpresa y la del resto del cine cuando la película que comenzó fue Dirty Dancing 2dirty dancing 2, también conocida como Dirty Dancing: Havana Nights, la continuación de la archifamosa Dirty Dancing.
Os juro por lo que más queráis que más de cincuenta espectadores se marcharon sobre la marcha. La película ya comienza con música y baile. Y de ahí no sale. Ambientada en la Habana, justo cuando Batista está a punto de marcharse.
Bueno, es una sucesión de números de baile. Baila Diego Luna, que hace de cubanito pobre, baila la Romola Garai, absolutamente desconocida y por bailar, baila hasta Patrick Swayze. Se me cambó la peluca cuando apareció este. Y yo que lo hacía muerto y enterrado. No hace el mismo papel que en la primera. Aquí es profesor amariconado de baile para mujeres americanas ricas. Se le ha puesto un hocico de Boris Izaguirre que no veas.
Cada nuevo número de baile se acompañaba de nuevas deserciones en la sala. De cuatrocientos que comenzamos la película, no pasábamos de cincuenta los que llegamos al intermedio. Nunca antes he visto tanta gente dejar una sala, ni siquiera con la patética y soporífera Lord of the Cock Rings I. Me quedé hasta el final por orgullo, porque la película no vale nada de nada. Lo único bueno es la banda sonora, pero seguro que la encontráis en internet sin tener que pasar por lo que yo he pasado.
Como me pilla de generoso, le daré medio gallifante. No he encontrado información en español, lo siento.