Los Razzies

Todo el mundo habla de las nominaciones a los Oscars de este año y de cómo Mar Adentro ha conseguido dos. Todo eso está muy bien, aunque yo desde lo que pasó el año pasadon con el señor de los Zarcillos perdí la fe totalmente y salvo que Finding Neverland ? Encontrando Nuncajamás haga un pleno absoluto, no creo que la vuelva a recuperar.

Buscando unos premios alternativos que me devuelvan la fe en el cine he encontrado los Razzies, los anti-Oscars. Y este año vienen bien cargaditos. He de decir que nominar a todo un presidente de los Estados Unidos en dos categorías es echarle huevos, sobre todo cuando este presidente es de los de gatillo fácil, que el hombre les llena el bar donde celebran los premios de tanques y los envía de vacaciones al Resort de Guantánamo, donde las malas lenguas afirman que se pueden disfrutar de actividades tan sanas como la electrificación de pezones, el baño eléctrico, la postura del murciélago o el Sorpresa Sorpresa (que es super-divertido, con capucha y lluvia de patadas a cargo de los monitores de actividades de esparcimiento que allí se encuentran).

Así que rindo honor a los organizadores de los Razzies y os anuncio las nominaciones más interesantes:

Y decir que las películas más nominadas son Catwoman con siete nominaciones, Alexander con seis y Fahrenheit 9/11 con las cinco que he mencionado. Esta película ha salido muy perjudicada este año por los actores que contrataron para rodarla, que mira que los eligieron a conciencia. Y como se dice en estos casos, ¡que gane el peor!

The Grudge ? El grito

En el cine actual, las películas de terror más espectaculares nos llegan de Japón. Los americanos ya se han dado cuenta y han comenzado a fagocitar los títulos más famosos que triunfan en Oriente y adaptarlos al subnivel intelectual de su cine. Ya hemos visto varios ejemplos, como The Ring. Lo que diferencia a The GrudgeThe Grudge o El grito de otras películas es que han mantenido casi completo el equipo de gente que participaba en Ju-On: The Grudge, la película original. Resulta aún más curioso que llegue ahora la versión americana de la primera parte, cuando en septiembre pasado se estrenó en España la segunda parte japonesa, como podéis recordar leyendo la reseña que hice entonces: La Maldición 2 ? Ju-On: The Grudge 2.

Pero bueno centrémonos en esta nueva revisitación de la leyenda de la casa maldita que ha vuelto a dirigir Takashi Shimizu, que debe estar un poco aburrido de hacer la misma película. El hombre vuelve a repetir punto por punto el guión de la original, aunque en esta ocasión con los personajes principales ?buenos?? interpretados por Norteamericanos y manteniendo los personajes ?malos?? japoneses. Entre las nuevas incorporaciones destaca Sarah Michelle Geller, a la que recordaréis por ser Buffy la cazavampiros, que encarna la joven asistenta social que visita la casa y se topa de frente con la maldición. La chica lo hace bastante bien y se pasa un rato horroroso viendo como el Toshío (interpretado de nuevo por Yuya Ozeki) y la cabrona de su madre, la malísima Kayako (Takako Fuji, que también repite) le hacen la vida imposible.

Por descontado, las mejores escenas son las interpretadas por el dúo de madre e hijo, con los movimientos anómalos de la cabeza de Kayako y los ojitos del Toshio mirando a los que van a morir. Es terror en altas dosis. No puedo decir más porque os fastidiaría la película. Fans del cine de terror deben ver esta cinta porque es asignatura obligada. Pusilánimes, acojonados y aquellos que carecen de lo que hay que tener, mejor se quedan en casa y se ahorran un mal trago.
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Camisetas internacionales

La semana pasada me sucedió algo curioso. Creo que ya he comentado por aquí que tengo una colección monstruosamente grande de camisetas, con más de cincuenta. Es uno de mis OCD. Desde que me independicé siempre he sentido la necesidad de tener decenas de camisetas, sobre todo por lo gandul que soy para hacer la colada y el hecho de que no me gusta ponerme ropa sucia.

Bueno, por azares de mi sistema de ordenado de ropa, el pasado lunes le tocó el turno a una camiseta de Ámsterdam. Yo ni me había dado cuenta, pero parece que la gente se fija mucho en estas cosas y en el trabajo empezaron a picarme porque llevaba una camiseta ?de turista?? y para más INRI, de la más infame de las ciudades holandesas, aquella que muchos han repudiado por considerarla un lugar para extranjeros y en el que la carne nacional no tiene cabida. Me estuvieron tocando las arriolas todo el día, así que decidí intervenir divinamente en mi sistema de ordenado de ropa y el martes me presenté con una de Washington DC. Para que fue aquello. Si el día anterior se me reprobaba mi vena turística, el martes se ensañaban por mi afinidad al imperio. Lo dejé ir y el miércoles aparecí con una camiseta de Irlanda. A estas alturas ya parece ser que la noticia de la semana es que tengo un montón de las susodichas y que me las pongo solo una vez antes de ponerlas en la cola de lavado. Aparece mi jefe con la más tonta de sus sonrisas para decirme que yo debo lavar un montón, visto que me cambio de camiseta cada día. Realmente me dejó preocupado. Ahora estoy un poco aprensivo en la oficina y me da miedo estar al lado de esta gente tan limpia. No dejo de pensar en la de días que debe haber pasado desde que se pusieron la camiseta … y me pregunto si los criterios son los mismos con calcetines y ropa interior.

El jueves, con una audiencia en aumento, opté por Nueva Orleáns, con una camiseta super chachi que me compré allí del mismo color de las latas de cerveza Heineken y que parodia el logo de dicha cerveza. Es una pena que sólo me compré una, porque me encanta. En inglés dice: New Orleáns – A drinking town with a party problem.

Acabé la semana laboral con una camiseta del camino de Santiago. En un fondo azul tiene una flecha enorme en color amarillo que apunta hacia la izquierda y debajo de la misma se lee ?camino de Santiago??. Como la llevaba con una rebequilla, creaba diversos motivos. El primero que la vio se partió el culo de risa y me dijo que parecía que estaba haciendo la señal del pajarito (enseñando el dedo Corazón). Otro me dijo que parecía un tremendo pollón con dos pedazo de huevos como gruños. Terminé por quitarme la rebeca porque las sombras que producía sobre la flecha inducían a este tipo de comentarios.

Esta semana he decidido volver al sistema aleatorio y que les den a todos.