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En los próximos días habrá una saturación de cine y literatura por estas páginas. De alguna forma he conseguido acumular siete películas y dos libros, así que en lugar de desvariar, nos centraremos en el tema para reducir la lista. Quizás aproveche para completar un par de historias que se están macerando, como la continuación de la saga der Dani. En las anotaciones mañaneras comenzaré una nueva serie de fotos, en esta ocasión serán las que tomé en el Sail 2005.

Ya he retornado a Holanda y a partir de mañana a piñón fijo. La mudanza se nos está echando encima y tengo que empezar a preparar las cosas, tirarlo casi todo y ordenar lo que me llevo.

Del viaje de vuelta comentar que pasó sin pena ni gloria. Llegué de madrugada y volví a casa en un taxi compartido (Shared Taxi), una modalidad económica de viajar que aparte de en la India y en los países musulmanes, existe también en los Países Bajos. Para aquellos que vengan a Holanda y necesiten coger un taxi para ir desde el aeropuerto de Schiphol a algún lugar del país (básicamente porque llegan de madrugada, porque si no el tren es mucho mejor alternativa), que sepan que en la página web del aeropuerto los pueden reservar. Elijan el idioma inglés salvo que tengan un dominio soberbio de la lengua de Rembrandt. Para que se hagan una idea del precio, un viaje a Hilversum o a Utrecht sale por 25 euros (por persona). Estos taxis son muy baratos cuando viajas sólo, no cuando son grupos. Para poder calcular la tarifa, necesitaréis el código postal del lugar de destino y el número de la casa. Los códigos postales holandeses costan de cuatro números y dos letras, así que buscad algo como 1243 KZ y lo habréis encontrado.

El lapazo

El otro día estaba en el cine con bleuge viendo El señor y la Señora Smith, película de la que hablaré proximamente. Ya sé que siempre ha habido rumores de que somos el mismo ente con dos personalidades distintas, pero son infundados. Lo único verdadero es que siempre que vengo de visita a las Canarias, vamos al cine y nos vemos a menudo. Bueno, a lo que iba. Desde que llegué a las Canarias me resfrié y he ido pasando por las distintas fases de tan molesta enfermedad. En medio de la película, en uno de los frecuentes momentos tediosos que la componen, mi cuerpo decidió cruzar una nueva barrera y pasar a una nueva fase, cual crisálida convirtiéndose en mariposa. Entré en la franja más satisfactoria de todo resfriado, el laperío. Este catarrillo de verano se ha caracterizado por los pareados, ya que siempre he estornudado a pares. En uno de esos pareados en el cine, en medio de la película, noté que un lapo salía disparado hacia delante, cruzó las butacas y calló en la fila anterior. Por suerte no había nadie sentado en ese lugar, o por desgracia porque hubiera sido mucho más divertido. Ni siquiera mi amigo se dio cuenta del evento. Fue algo casual, pero os aseguro que aquel pedazo de esputo radiactivo era tóxico y con una carga nuclear bastante letal, con esos colores fosforescentes que siempre he pensado que soy el único que es capaz de generarlos.

Los culos del Peregrina

Desde que comencé a salir y adquirí cierta movilidad por la ciudad, el Patio Peregrina siempre fue una opción de las preferidas para ir a comer bocadillos, perritos calientes o hamburguesas. Está cerca de la plaza de las ranas, junto a una de las tiendas favoritas de bleuge. En todos estos años siempre se han mantenido fieles a su filosofía: bocadillos baratos y con sustancia abundante, algo que hasta los estudiantes puedan permitirse y con cierto estilo desenfadado.

No estamos aquí para hablar de ese patio, ni de los perritos calientes. Estamos aquí para hablar de una anomalía espacio-temporal que sucede entre sus paredes. El individuo observador y asiduo no tarda en darse cuenta. El conocimiento te llega poco a poco, sutilmente y una mañana al levantarte, mientras te frotas la empalmada mañanera te das cuenta: Todas las tías que trabajan en el Peregrina tienen unos culos de escándalo y casi no tienen tetas. Es una revelación de esas que pueden marcar una vida. No importa cuantas chicas estén trabajando en ese local, todas están cortadas con el mismo patrón, que no es otro que la escasez de volumen en las glándulas mamarias y el derroche de protuberancias en las nalgas, con esos culotes a lo brasileño que permiten al macho sujetar y mover en aquellos momentos en los que es necesario realizar dichas maniobras.

Las chicas del Peregrina deben tener unos sueldos de puta pena porque rotan demasiado. Con que vayas una vez cada tres meses notarás que siempre hay varias nuevas y otras que han desaparecido. Lo bueno es que las que reemplazan a las ausentes tienen el mismo tipo, sus tetillas pequeñas y sus culotes grandes. Las ves paseándose con gracia entre las mesas, subiendo las escaleras de ese patio canario mientras sus traseros se bambolean y compensan el peso de las bandejas en las que llevan la pitanza de los clientes.

Llevamos años teorizando sobre esos sucios momentos en los que el responsable de recursos inhumanos de la empresa o lo que es lo mismo, el dueño y controlador de la caja del bar, se sienta frente a las candidatas sin escucharlas y les escruta el tetamen buscando esos volúmenes medios que tanto le gusta y después les pide que se levanten y se den una vueltilla por la habitación para catarles el culillo y ver si es grande y hermoso, como a él le gustan.

Uno de los efectos colaterales de la selección de personal sorprende por lo inesperado. Jamás lo imaginaríais pero aquel es uno de los antros favoritos de las lesbianas de la isla. Supongo que comparten con el dueño el gustillo por ese tipo de hembra. Se las identifica fácilmente, mirando embobadas a las camareras, hipnotizadas por esos oscilantes traseros que vienen y van desde la cocina, que suben y bajan las escaleras. Las bolleras, como nosotros, saben que el mejor lugar del local es el patio principal, en donde se puede disfrutar con todos los movimientos que estas chicas han de realizar al ejecutar su trabajo.

Ahora que somos maduros y podemos pagarnos restaurantes estilosos, seguimos yendo al Peregrina porque nos da algo que el dinero no puede comprar, ese chiquillerio lozano y esbelto y esa alegría que nos pone en el cuerpo. ¿Nos vemos en el Patio Peregrina?

Breaking News: El chino compra casa

Alucina, vecina. Mi amigo el chino se ha comprado casa esta semana, siguiendo mi exitosa estela. ¿Y dónde se la ha comprado? ¿en China? Poz No, ¿en Hilversum? Poz No, ¿en Utrecht? Po Zi y más concretamente en mi puta calle. Ya sé que parece increíble pero es real como la vida misma. Vamos a ser super-vecinos, casi puerta con puerta. Yo que pensaba que iba a dejar atrás toda mi vida y a mis conocidos y estos se aprestan a seguirme. Ya he pasado la noticia al turco a ver si se apunta, aunque este me ha dicho que esto huele a mariconeo del fino y que por ahora se queda en su apartamento junto al hotel Amstel, el mismo en el que se rodaron un montón de escenas de la peli esa en la que el Brad, el George y una banda de metrosexuales de mierda planeaban y ejecutaban un atraco en la capital neerlandesa.