Los más populares de Julio

Al adoptar WordPress como solución para publicar la bitácora hace cosa de un mes y renunciar definitivamente al Xoops, gané algunas cosas y perdí otras. En el lado positivo está el poder usar Permalinks, o dicho en cristiano, los enlaces a mis páginas ya no son algo críptico como ?522 sino que incluyen el nombre de la historia (en cierta forma). Eso me permite, por ejemplo, revisar las estadísticas del mes de Julio en el servidor y encontrarme que el Top 3 está formado por:

1. Las minifaldas no son para las bicicletas, todo un clásico. Ha vuelto a la página y lo ha hecho fortísimo. Está claro que el tiempo no pasa para este desvarío. Incluso entre mis colegas se comenta que jamás he podido superar ese momento, lo cual no es que dañe mi ego, que lo tengo bien hermoso, pero me toca un poco las arriolas. Espero que todos tengan hechos sus deberes y lo hayan leído.

2. Keane: Hopes and Fears. Bueno, He hablado cuatro veces de música y resulta que esto es lo segundo más popular. Y vistos los comentarios y pese a los que siguen tachándonos de insubstanciales y vulgares, somos legión los adoradores de ese grupo genial.

3. La música de las navidades, más música. Este fue mi primer contacto con esa infección que es el Reggaeton y ocho meses más tarde sigue trayendo agitadores a estas plácidas aguas, gente cuyos comentarios quedan atrapados en los sistemas de moderación y nunca ven la luz. Me debería plantear el dejar de escribir sobre música, porque parece que toco las teclas incorrectas.

Y esto me lleva a preguntaros: ¿Cúal de las historias que hay aquí dentro es vuestra favorita?

Harry Potter and the Half Blood Prince

Ser fans es muy sacrificado. Implica años de espera y resignación mientras se cuecen las obras que corremos a devorar y que una vez terminadas te vuelven a dejar en un estado de desasosiego que durará Dios sabe cuanto. Dicho esto, todos sabemos que sigo la serie de Harry Potter desde hace tiempo y que soy un fan auténtico. Gracias a que la tecnología avanza una barbaridad, los lanzamientos de los libros vienen acompañados por los audiolibros (audiobooks) y para alguien como Yo que ha superado la fase de lectura y ha vuelto a los orígenes, a escuchar cuentos narrados, puedo disfrutar de la historia al mismo tiempo que el resto.

Todos los libros de Harry Potter han sido leídos por Jim Dale, un hombre al que yo idolatro y al que espero que Dios le conceda una larga vida que le permita leer el séptimo libro. Su voz está totalmente asociada en mi cerebro con Harry Potter. Este sexto audiolibro tiene una duración de dieciocho horas y media y como los anteriores, es altamente adictivo.

Harry Potter and the Half-Blood Prince En este nuevo libro, Harry Potter and the Half-Blood Prince, se acabaron los tiempos de felicidad en la escuela, de inocentes aventuras, de dicha sin fin. Quedó claro al final del quinto libro que Lord Voldemort volvía a ser fuerte y que habría que luchar contra él. En este tomo, se prepara esa batalla final y todos comienzan a tomar posiciones. Resulta agobiante el saber que el final está tan cerca. Durante años hemos aprendido a amar a todos estos personajes, hemos ido creciendo con ellos, descubriendo el mundo en el que viven y en el que nosotros quisiéramos vivir y ahora ya sabemos que todo acabará en la siguiente entrega. No habrán más duelos de magos, no habrán más momentos de tensión sexual con Hermione, a la que tengo super-idealizada y que a este paso se nos va virgen de la escuela.

Harry Potter and the Half-Blood Prince es bastante más oscuro que los anteriores. Ya no hay divertidas aventuras que contar. Todo lo que sucede tiene un motivo y hay un precio que se debe pagar. La dinámica de la historia es más terrible, más propia de adultos que de los niños a los que se supone que va dirigido. Hemos alcanzado un punto en el que la muerte, la violencia, la agresión, la venganza pasan a ser conceptos aceptados por todos los personajes de la obra y en donde el encanto de unos niños descubriendo la magia da lugar a unos adultos luchando por lo que creen justo. Son los preámbulos de la batalla final. Entre todo esto hay un poco de espacio para el flirteo, que no amor, que aquí no moja nadie, hay espacio para los partidos de Quidditch, hay espacio para unas pocas subtramas que tratan de quitar hierro al asunto pero al final, cuando estamos en los capítulos finales, todo se condensa en la eterna lucha del bien contra el mal, lucha injusta porque el mal siempre lo hace de una forma sucia y rastrera y los buenos han de pagar un alto precio.

No os voy a revelar nada de la historia porque creo que es mejor leer y enterarse de todo por uno mismo. Si os recomiendo encarecidamente que continúeis la lectura de la serie. Cada vez veo más claro que la distancia entre el lenguaje literario y el visual de las películas es infinita. Estas últimas han de mutilar la historia de una forma terrible para condensar en dos horas parte de la historia y en ese proceso se pierde mucho. Quien juzga los libros en base a las historias que ha visto en el cine es sencillamente ignorante, igual que no podemos condenar la adaptación cinematográfica por ser inferior a la literaria. Son medios distintos. Sobre el libro solo os diré que lo acabé llorando a moco tendido y que lo he disfrutado intensamente. Han sido unas horas maravillosas y que seguramente repetiré pronto. Absolutamente recomendado para todos los que han seguido la serie hasta aquí.
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Bazilika sv Ji?í – Basílica de San Jorge

Uno de los edificios más vistosos del complejo formado por el Castillo de Praga es la Basílica de San Jorge o Bazilika sv Ji?í. La iglesia destaca por sus vivos colores aunque en su interior es bastante más austera. Fue construida en el siglo décimo y es de estilo romanesco, con algunos toques barrocos en su interior.

A la izquierda de la Basílica está el Convento de San Jorge (Klášter sv Ji?í), el cual fue el primer convento de la región de Bohemia, fundado en el 973. Ya lleva más de doscientos años cerrado y reconvertido, primero en barracones para el ejercito y ahora en uno de los edificios de la Galería Nacional de Arte. Yo soy un poco inculto y no aprecio el arte este que encierran en museos, pero parece que hay una gran colección de arte del Renacimiento y Barroco.

Puedes ver más fotos de Praga en el Álbum de fotos de Praga y comenzar a leer el relato del viaje en Día 1. Nos vemos en Praga

Encuentros paranormales

Y seguimos vaciando el baúl de los recuerdos y encontrando cosillas que merece la pena recordar. La historia que leeréis a continuación sucedió hace unos años y está protagonizada por mis vecinos chinos. La china y su hija llegaron al edificio en Septiembre del 2003. Han aparecido regularmente por estas páginas desde entonces y como doctorado en ellas, podría escribir un diario solo contando cosas de esas dos. Una de las teorías que explica su presencia en este país es que la china es puta y traficante de emigrantes y su hija de once años es la que se encarga de cobrar a los clientes.

Salí de mi casa para ir al supermercado a comprar leche con la que producir esas gloriosas magdalenas que me están volviendo mundialmente famoso. Recién llegado de España, tengo la nevera llena de viandas nacionales pero me falta el vital elemento que ayuda a producir esa catarsis mágica que culmina en mis “magdalenas del carajo“. En la puerta de mi casa tengo una plantación de envases vacíos de Coca-Cola de litro y medio. La razón es sencilla: en estos países hay que pagar una fianza de 25 céntimos por el envase, y los acumulo y los devuelvo en grupo por comodidad. Cojo 4 de los envases y comienzo a bajar la escalera. En eso que escucho un golpe fuerte en la puerta de mi vecina (la cual supuestamente está en China de vacaciones) y noto que alguien trata de abrir la puerta. Sigo avanzando como si conmigo no fuera la cosa, y cuando he pasado ese tramo de las escaleras se abre finalmente la puerta y aparece el chino kudeiro más feo que he visto en mi vida. No pude fijarme mucho porque lo miré de refilón, pero lo que vi no me gustó nada. Me lanzo escaleras abajo y noto los pasos del hombre siguiéndome. Me apresuro para evitar coincidir en la puerta, coloco las botellas de plástico en las cartucheras de mi bicicleta, abro la puerta, y cuando estoy saliendo alguien me empieza a gritar desde arriba:

Yoni toso guá, arimatasaná jodéé‘ me giro espantado hacia la fuente de los gritos y veo una china gritándome y apunto de llorar. [Nota del autor: desgraciados, no me ofendáis y volved a leer la frase con voz de pito, entonación melodramática,y bien alto, que se os oiga clarito].

Yoni toso guá‘, ‘Yoni arimatasanááá‘ aquella seguía gritándome desde la entrada a la terraza del apartamento del primer piso. Yo la miraba espantado, sujetando mi bicicleta y sin saber como reaccionar. En eso que la mujer se dio cuenta de quien era y conmutó lentamente al idioma inglés [que vosotros leeréis en español]: ‘Hola, tu debes ser el español del segundo piso. Soy la amiga de tu vecina. Es que llevo una hora tocando el timbre y nadie me abre y ??‘ en ese momento asomó el hocico el chino que me seguía y se estalló la bomba en Havenstraat. A la china se le torció la cara y comenzó a gritar de nuevo: ‘Yoni toso guá, yoni arimatasanáá, jodeeeellll’. Aquella movía las manos y le gritaba al otro que asistía estoicamente a la confrontación.

Quiero dedicar unas líneas a la descripción metafísica del individuo porque ahora que lo tenía a tiro pude observarlo bien a gusto. El chino era bien negro (o morado). Gracias a mi cultura internacional y a mis tratos con mi amigo de la región sé de muy buena tinta que en ese país la pureza de la sangre se mide por lo pálido que eres y este hijoputa era más impuro que Yola Berrocal en un coro de vírgenes. Gracias a Dios en Europa no nos medimos con ese estándar, porque Yo que acabo de volver de España más negro que un tizón debo ser también un sangre-sucia. El bastardo asiático iba vestido únicamente con lo que parecía unos gallumbos enterizos de manga larga, uno de esos calzoncillos que se ven en las películas del oeste y que cubren desde los puños hasta los tobillos. El super-calzoncillo inicialmente había sido blanco, pero tras años de uso, abuso y descuido por parte de su propietario, había adquirido un tono amarillento propio de quien no usa el ?Blanco Nuclear?? para combatir la suciedad en las prendas blancas. El detalle que me llamó la atención y por el que recordaré toda la vida este día fue porque a la altura del pubis la susodicha prenda tenía un roto del que salía algo que intuyo era medio huevo, o quizás uno completo, con sus pelillos y todo. Yo me quedé fascinado mirando aquel fulano enseñando el mondongo mientras la china continuaba tocando la banda sonora por encima nuestro con lo que intuyo eran terribles insultos al menda. Salí de mi estupor cuando la china nos lanzó el abrigo que llevaba y amenazó con tirarnos los zapatos. En ese momento decidí que mejor me ponía bajo techo y me fijé que el colega estaba descalzo y que tenía las uñas más negras que he visto en mi vida, gordas y retorcidas. Ese tío no se corta las uñas ni con un alicate. Vamos que debía ser malabarista porque se sube a un cable y no se cae con semejantes carámbanos en los pies.

La mujer había descendido las escaleras y arremetió contra el colega, pegándole golpes mientras continuaba con la cantinela [venga todos a coro:] ‘Yoni toso guá, yoni arimatasanáá, jodeeeellll‘. Ahora que estábamos cerca, comenzó a alternar la canción con explicaciones en inglés para mí, aunque seguía regalándole mandoblazos al que portaba el huevo al aire. De las explicaciones saqué en claro que se pensó que le había pasado algo al hombre porque no respondía cuando ella llamaba al timbre, y que se puso histérica porque no tenía otra llave y no podía entrar en la casa. El mazazo se lo di Yo cuando le dije que la razón de que no la oyese es bien sencilla: El timbre no funciona y nunca ha funcionado (al menos en los tres años que llevo viviendo allí), así que me sorprendería enormemente que el hombre bajase a abrir la puerta sin escuchar nada. Aclarado el lío, decidí poner pies en polvorosa antes de que se volviera a desmadrar la cosa.