Samuráis, amigos y otras sandeces

Este fin de semana pasado ha sido bastante tranquilo.
El viernes volví a ver El último Samurái. Desde aquí os lo digo y os lo vuelvo a repetir. No deberíais perderos esa película. Es magistral. Tan llena de japoneses. Aún estoy pletórico y mantengo mi deseo de aprender esa lengua. Tiene que ser genial insultar en japonés si sólo para pedir perdón hay que dar esos gritos. Una tarde de estas me pondré a estudiar los cursos que he conseguido. Quien sabe, igual acabo viviendo en el país del sol naciente. Vi la película con mi amigo Turco y su hermana, que ha venido a estudiar a Holanda a unos meses. Es rubia como él, así que de turca tiene poco (al menos visualmente)
Una de las pocas ventajas del cine en Holanda es que cuando ves una película larga, como hay intermedio, puedes re-aprovisionarte de cerveza. Es un gusto el poder mear a la mitad de la película y comprarte dos cervezas más para la segunda parte. Eso en España aún no sucede, pero confío en que pronto alcancemos al primer mundo, que si esta gente tan avanzada sigue teniendo intermedios por algo será.
El sábado me entró la neura y reinstalé todo mi PC. Reorganicé mi disco duro y por primera vez en mi vida, he hecho una imagen para tener un punto de partida rápido al que volver en caso de problemas. Eso me tomó solo unas 13 horas. 😀
Me he dado cuenta que con la edad me estoy volviendo más y más a favor del software libre. Si miráis en mi PC veréis que el 90% de las aplicaciones son gratuitas. Ya hace tiempo que dije adiós al Outlook (reemplazado por el Mozilla ThunderBird), al Explorer (Mozilla FireFox), al ACDSee (IrfanView) y al Office (OpenOffice).
El domingo me lo pasé en Eindhoven con los amigos. Mira que es fea esa ciudad, pero en fin, algunos de los mejores restaurantes chinos del país están ahí y tenemos que sacrificarnos e ir a comer. Aprovechamos para jugar al Carcasonne y repartirnos regalos. Desde hace dos años tenemos una competición para ver quien trae el regalo más estúpido a los otros durante sus vacaciones. Yo volví muy orgulloso estas navidades pensando que lo había conseguido: una especie de recipiente de cerámica decorado con pintaderas canarias y una vela dentro. Absolutamente inútil y deleznable. Me sentía totalmente seguro de mi victoria hasta que el puto Chino sacó su regalo: un set de manicura horroroso. La rabia me comía por dentro porque hay que reconocer que su regalo es más inútil que el mío (y aún más feo). No sé como lo hace el cabrón pero siempre lo consigue. El año pasado fue el peine de madera que da buenas vibraciones al pelo, y el anterior el conjunto de armas chinas en miniatura enmarcados en un cartón amarillo. Para el año que viene creo que les traeré las pegatinas del perro de GRAN CAN y veremos quien gana.

La vida tranquila

Cada mañana cuando voy al trabajo con la bicicleta paso enfrente de un pequeño lago en el que pasan el invierno (y el verano) un numeroso grupo de gansos y patos. Todos ellos, sobre las 9 de la mañana, se ponen en movimiento para buscar comida. A pesar de que la gente les lleva, parece que no es suficiente y optan por cruzar la calle y mendigar por las casas de los alrededores.
El primero se acerca a la carretera, que es el anillo de circunvalación interior de la ciudad, mira y se lanza hacia el otro extremo. Inmediatamente le siguen los otros en fila india, patos y gansos mezclados.
Los coches se ven forzados a detenerse mientras este grupo de habitantes locales pasea a sus anchas en busca de comida. Se acercan a las casas y cuando están en la puerta montan tremendo alboroto para asegurarse de que el dueño sale al jardín y les da algo de comer. Cuando acaban con una casa, van a la siguiente.
Su felicidad sólo se ve truncada por los gatos, esos felinos malvados que sienten cierto placer perverso atacando a estas aves. El gato se acerca sigiloso, escondiéndose y cuando anda cerca se coloca en posición de salto. Por suerte para los patos y por desgracia para los gatos, estos los ven siempre venir y salen gritando como locos de vuelta al lago, corriendo sin fijarse en el tráfico.
Todos los años tenemos alguna baja en el grupo, algún pato o ganso es atropellado por este motivo. Hoy ha sucedido. Resulta siempre triste pasar y ver que uno de los miembros del grupo no acudirá mañana a buscar comida al otro lado de la calle, no gritará más, no cortará el tráfico de nuevo.

Hoy ha sucedido. Me ha llegado una carta desde España del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Me he quedado sobrecogido. Hasta he pensado el darles mi voto. Su lema para esta campaña parece ser soluciones ahora. Suena bien. Hasta parece que se van a ocupar de mí, pobre desgraciado exiliado.
Os aconsejo que leáis los párrafos siguientes escuchando la banda sonora de J.F.K., en concreto la parte en la que Kevin Costner de Jesús salvaba al universo mundial de todo, casi al final. En su carta/programa dice:

El Partido Socialista tiene una gran sensibilidad hacia la situación de los españoles que residen en otros países. Por ello me h ocupado de que se preste una atención singular a este tema en nuestro programa de gobierno.
– Aprobar un estatuto de los ciudadanos españoles en el mundo que sirva como marco legal para todos nuestros residentes en el exterior.
– Extender las pensiones para los mayores de 65 años que carezcan de recursos.
– Extender la cobertura sanitaria para todos los españoles que la precisen.
– Llevar clases de lengua y cultura española a todos los lugares donde residan españoles.
– Ampliar y facilitar el acceso a la nacionalidad.
– Reforzar la representación de los españoles en el exterior.

Me sentiría orgulloso de defender los intereses de mi país desde la presidencia de gobierno con el apoyo de mis conciudadanos que viven fuera de España. Para ello le pido un voto de confianza, en la seguridad de que entre todos lograremos que España sea cada vez mejor.

Como se os ha quedado el cuerpo. Seguro que como a mí. Si lo entiendo correctamente, me puedo ahorrar el seguro médico y el plan de pensiones en Holanda, y vuelvo a España de viejo y me lo pagan todos. Y encima me vuelven a enseñar mi idioma y me facilitan el acceso a mi propia nacionalidad. Esto es la polla. Lo más.

Por fin he acabado – Distorsiones 2.0 está en la red

Me ha costado lo mío, pero por fin he acabado la nueva versión del Web. Como veis, parece más “lujosa” que la anterior.
Este fin de semana le he dedicado muchísimas horas a esto. Ha ayudado el hecho de que esté granizando todo el tiempo, y no es muy agradable el salir a la calle a recibir pedradas. 😆
Anoche mientras granizaba pasaron unos chicos en bicicleta por delante de mi casa. Uno llevaba la bici y el otro iba de paquete. De repente, zás! el que va detrás se cae de la bici y se da una hostia del quince. Se queda tirado en el suelo y su amigo que no se ha dado cuenta, sigue pedaleando como un descosido. Una gente que lo ve lo llama y se detiene.
Vuelve hacia atrás con toda su pachorra del mundo y el otro mientras tanto, tirado en el suelo, como inconsciente. Lo intenta levantar a golpe de hostias, y cuando el tío se levanta, está borracho como una cuba y no se podía ni tener en pie.
Empieza a potar en la calle contra el escaparate de una oficina, que habrá que ver la gracia que les hace a esos el lunes cuando lleguen al trabajo el lamparón que les ha dejado en la ventana. La gente que había llamado al amigo le recrimina, pero a este se la trae al fresco, vuelve a subir al pobre desgraciado en la parte de atrás de la bici y arranca mientras las piedras continúan cayendo.