Paseando, comiendo y bebiendo por Munich

El relato comenzó en Regresando a Munich

El sábado nos levantamos a las nueve de la mañana haciendo un Virtuditas total ya que ambos conocíamos la ciudad. Pese a que temía que la resaca sería épica y legendaria, estaba más o menos fresco, algo que hay que agradecer a las excelentes cervezas alemanas. Después del desayuno nos lanzamos a la calle y caminamos sin rumbo fijo por el centro de la ciudad. Curioseamos en St. Michael Kirche para ver si identificábamos al presunto tocador de niños y charlando despreocupadamente llegamos frente al Neues Rathaus:

Frente al Neues Rathaus en Munich

Dimos un par de vueltas por la zona haciendo tiempo, visitamos el punto de información turística y esperamos a que fueran las once de la mañana para ver el carillón en marcha, algo que solo sucede el sábado y el domingo a las once y las doce. En el fabuloso y fantástico vídeo anterior se puede ver a la gente esperando y el edificio. Ese vídeo lo hice con la micro-nano cámara de cincuenta leuros que me compré para llevarme a Asia y meter debajo del fondo marino del agua del mar, aunque últimamente va conmigo a todos lados y es muy apañada.

Glockenspiel del Neues Rathaus en Munich

Lo que sucedió después fue lo que se puede ver en el vídeo anterior y en este caso tenemos el terrorífico sonido original. La coña esa dura como tres o cuatro minutos en total, es un desespero y por eso el vídeo está requete-cortado y editado para ver que se oye algo y se mueven cosas, primero en un piso de la torre y después en el otro. En este caso, usé mi cámara de fotos con ese objetivo que consigue todos los meses ser la foto más popular del mes en mi flickr e hice el vídeo con la misma aunque con el peso de la cámara y el objetivo, pronto me cansé.

Resultó que lo que los alemanes hacen después de eso es empezar a beber y a comer y en la misma plaza está el Donisl, famoso por sus salchichas blancas que hay que comer antes del mediodía o eso marcaba la tradición antes de que se inventaran las neveras y los conservantes.

Weisswurst

Nos jincamos cada uno dos salchichas de esas con un pretzel y una mostaza dulce que estaba del quince y hasta del dieciséis y que la próxima vez que hagan la semana alemana en el Lidl, como la vendan voy a aprovisionar para sobrevivir seis meses por lo menos.

Callejeamos un montón visitando lugares en los que ya había estado la vez anterior, riéndonos de la gente y disfrutando de la ciudad en temporada baja. Mi amigo nunca había visitado la Asamkirche así que se la enseñé y flipó en colores y tres o cuatro dimensiones. Estuvimos en un mercado y en un montón de lugares y finalmente fuimos en metro a la zona olímpica.

Olympiapark Mu?nchen

Allí subimos al pirulí olímpico y tenemos otro documento único para alucinar. En el vídeo hay dos segmentos. Al principio tenemos la vista desde el pirulí, llamado Olympiaturm, se puede ver debajo uno de los estadios olímpicos y el parque y a lo lejos la ciudad. Después y por medios mágicos, el punto de vista cambia y estamos en la parte más alta del parque, también mirando hacia el estadio y la ciudad. Es en esa segunda parte cuando me acerco a un julay que hace fotos y que resulta ser mi amigo alemán con lo que hay un documento estremecedor y terrorífico de un alemán en su medio ambiente natural.

Olympiaturm

Desde el nivel del suelo le hice una foto al Olympiaturm para que quede constancia del lugar al que subimos, por suerte en ascensor a una velocidad de siete metros por segundo.

BMW en Munich

Desde el Olympiaturm también hice la foto anterior del complejo de la BeMeTa o la compañía BMW para aquellos que no fueron privilegiados con su nacimiento en las Canarias. Los más asiduos recordarán las fotos que hice del edificio en el relato de mi primer viaje a la zona.

Caminamos un montón por la zona y cuando nos cansamos, regresamos al centro y fuimos directos al Hofbräuhaus en la segunda y espero que no la última visita en mi vida. Por supuesto, en un sitio así, uno va a privar:

Hofbräu Original

Como quien no quiere la cosa nos bajamos dos litros de cerveza y ni recuerdo la de veces que fui a mear. Optamos por no comer porque había un partido de fútbol que mi amigo quería ver y puesto que conocíamos un bar de fans, queríamos verlo allí.

Hofbra?uhaus Mu?nchen

Claro, este es el mejor blog sin premios en castellano y por eso tenemos cosillas como el vídeo anterior, estremecedora escena cuando dejábamos el local con el sonido original y en el que se puede ver una de las múltiples salas del Hofbräuhaus petadísima de gente y algunos hasta me saludan. Cuando entramos había una banda típica tocando algo que al parecer era música pero no se me ocurrió grabarlo y cuando nos fuimos ya hacía como una hora que habían acabado. la camarera que nos atendió se merece su propia categoría y blog propio pero no le hice foto, algo que lamentaré los próximos diez o quince minutos. Tenía lo que solo se puede definir como dos tetas como dos carretas y una especie de corsé que se las ponía a la altura de la mandíbula. Ella además usaba el corsé y las tetas para llevar las facturas y con los dos brazotes que portaba, llevaba sin que se le cambara la peluca hasta doce cervezas de un litro con su vaso pesadísimo de un solo tirón. Esa te arrea un moquetazo y te empotra contra una pared de hormigón y ni suda. Vamos, a ver si hay presunto tocador de mierda que tiene los cojones para ir a la chavala y rozarla.

Viendo un partido del FC Bayern Mu?nchen en un bar de fans en Munich

Dije que fuimos a ver el fútbol y por supuesto, hay un documento que podría ser parte de una película de terror y que por si no os aparece, el vídeo está aquí. Son dos segmentos encadenados con el sonido ambiente grabados durante el partido. Había un montón de frikis espectaculares en el local y el alcohol circulaba en cantidades escandalosas. Está claro que Mahoma o el capullo de su Dios entra en el bar y ambos caen muertos al instante del disgusto tan grande que se llevan. Desconozco lo que bebí pero vamos, añade otros dos litros a la cuenta, quizás dos y medio.

Al acabar el partido y vaciar las vejigas, fuimos a cenar y seguir bebiendo al Weisses Bräuhaus, uno en el que no había estado la vez anterior y que forma parte del grupo de cervecerías con tienda propia en el Oktoberfest.

Schneider Weisse

Estaba lleno hasta la bandera y en la puerta controlaban la capacidad y como en todas las cervecerías de la ciudad, compartes mesa y nos acoplaron en una en la que en un extremo había una pareja de mediana edad y una joven y por el otro lado otra pareja ya más pasadita. Para no perder el ritmo inmediatamente comencé a beber Schneider Weisse, una auténtica delicia.

Portion Schweinshaxe en la Weisses Bräuhaus

Para cenar elegí una Portion Schweinshaxe que era un trozo enorme de carne de cochino con hueso y todo y bañada en salsa y con una bola que parece una papa pero que es como gelatinosa. Cuando uno lleva los litros de cerveza que yo llevaba, lo de hacer la foto es un milagro y que a nadie le extrañe que no saliera enfocada. Ni siquiera el julandrón presidente de la empresa de la manzana mordida hace fotos enfocadas con su dispositivo mágico y maravilloso y yo lo que tengo es un teléfono güindous de cien leuros para los pobres.

Después de encochinarme en la Weisses Bräuhaus

Para que ni mi madre ni otras lenguarazas que comentan por aquí digan nada, mi cerebro en modo automático fue capaz de disparar la cámara para tener constancia de que lo único que quedó en el plato fueron los cubiertos y el hueso. Resultó que la pareja con la joven eran de la misma zona que mi amigo, de los alrededores del lago Constanza y conocían a uno de sus compañeros de trabajo así que terminamos hablando y bebiendo con ellos hasta la medianoche. Desde allí regresamos como buenamente pudimos al hotel, con mi amigo muchísimo más pasado que yo y seguimos hasta casi las dos y media de la mañana bebiendo en el bar del hotel. Probablemente he batido mi récord de ingestión de alcohol en un periodo de veinticuatro horas y dudo mucho que supere esa marca en toda mi vida. Mi amigo estaba mucho peor que yo.

El relato termina en El Deutsches Museum y regresando a casa

16 opiniones en “Paseando, comiendo y bebiendo por Munich”

  1. jajajajaja Pero que te quiten lo bailao…
    Me da la impresión que zampaste toda esa carne inundada en salsa sin pan de pueblo… 🙁
    Salud

  2. Si a todo el líquido y el cochino tengo que añadir miga de pan absorbente, muero allí mismo. El pan absorbe la cerveza y tardas más en mearla. Mejor que pase por el sistema lo más rápido posible y así minimizar el esfuerzo.

  3. Joé tío, qué barbaridad de cerveza bebisteis. Así están las últimas fotos de las comidas, borrosas perdías.

  4. También es culpa del teléfono que 1. No tiene flash y en lugares poco iluminados como restaurantes hace lo que buenamente puede y 2. No tiene cámara delantera con lo que te ahorras los selfies.

  5. Personalmente “Rathaus” me sigue sonando a “casa de ratas” y eso me echa mucho para atrás. Vaya fin de semana alcohólico que te pegaste.

  6. Ah! y serán una delicia y todo lo que tú quieras, pero esas salchichas blancas tienen una pinta asquerosa que flipas. Se parece a algo que no voy a describir pero que veo en quirófanos, con eso ya lo digo todo.
    La carne esa desenfocada ya tenía mejor pinta.

  7. Yo también pensaba como tú hasta que las probé con su mostaza dulce. Eso sí, teniendo en cuenta que la carne no es blanca salvo la grasa, el contenido de las salchichas es muy sospechoso

  8. Pues en Lidl, al menos aquí tienen siempre las salchichas, un pack de 5 con tres sobres de mostaza dulce que está del 16.

  9. Si aquí vendieran la mostaza, me inflaría a comprar. Por suerte sí que consigo una salsa de mostaza y eneldo que solo venden en una cadena de supermercados holandeses y que es mi golosina favorita. Creo que ahora mismo hay 3 botes en la nevera y siempre que paso por ese supermercado específico y la veo, compro uno por-si-acaso.

  10. En al campo compre una mostaza de bavaria que está muy buena, no tan buena como la de los sobres de Lidl pero da el pego.

Comentarios cerrados.