Paseando por el centro de Yangon

El relato del viaje a Birmania y Tailandia del 2011 comenzó en la anotación De Utrecht a Bangkok pasando por Hilversum y Amsterdam

Siempre que viajo a Asia de vacaciones acabo pegándome unos madrugones de escándalo, en parte para aprovechar el día y en parte para evitar en la medida de lo posible el momento en el que pega la caló. Mi primer día en Yangon arrancó a las siete de la mañana, con una ducha y un desayuno occidental en el que había mucha fruta fresca y mucho zumo. Después cambié 20 dólares en la pensión (o eso que ahora llamamos boutique hotel) y me pidieron un taxi para llevarme al centro de la ciudad. Las carreteras eran una mezcla de vías deterioradas y zonas perfectas para rodar una película con muchas minas de guerra. Los coches eran desechos que vivieron mejores épocas hace dos décadas y los últimos modelos en el mercado.

El taxista me llevó hasta el Hotel Central y allí entré para cambiar dinero. Lo rodean todo de misticismo así que me indicaron el precio al que te daban la moneda local, les di los billetes, los contaron, los volvieron a contar, una segunda persona los contó, me preguntaron por la cantidad que les di y finalmente juntaron una pella de billetes del monopoly local y me los dieron. El puto fajo era tan abultado que no me entraba en la cartera así que los tuve que llevar en el bolsillo de la bolsa de la cámara.

Salí de allí y me acerqué a Sule Paya, una Pagoda situada en la rotonda central de la ciudad con mas de 2000 años y que equivale al kilometro cero de España. A su alrededor hay varios edificios del gobierno y para cruzar los cuatro carriles de trafico básicamente hay que correr y torear coches y motos. El chantaje para turistas es de 2 dólares y te ponen una pegatina en la camiseta que tienes que devolver al acabar y que vuelven a usar. Hice fotos, miré los distintos Bhudas, la gente rezando, la estupa central cubierta en oro y en un momento dado me senté a descansar y mirar las fotos. Ahí fue cuando se cruzó en mi camino Charles, el cual tendrá su propia anotación contando su historia. Aunque planifico, siempre dejo espacio para estos pequeños milagros y acabé pasando la mañana con Charles y visitando el edificio de la Cruz Roja. El me indicó varios sitios a los que debería ir a comer y otros que no debía perderme y para cuando nuestros caminos se separaron, éramos amigos de toda una vida condensada en 3 horas. Cada vez que viajo a Asia solo todo el mundo se lleva las manos a la cabeza y se compadecen. Yo siempre me cruzo con gente increíble allí a donde voy. Crucé otra calle de trafico brutal y caminé por lo que hace décadas eran las vías del tren hacia la Pagoda Botataung, en la que se dice que hay algún pelo del mismísimo Bhuda y de la que se cuenta que en su momento albergó OCHO PELOS del colega. Te lo digo y te lo repito, si Bhuda llega a tener el ADN de la Pé, solo con afeitarle el bigote tienen tres pelos por Pagoda y si añades cabeza, sobacos (que son como el bigote de Arrocet) y el felpudo, hoy en día lo de las reliquias estaría muy devaluado. En fin, que regreso al relato y tras la visita al lugar me acerqué al muelle que había por detrás. La gente flipaba porque había ido al lugar y porque me interesaba el muelle, el río y los barcos. Aún fliparon más cuando regresé andando ya que esta gente es muy de coger taxis y autobuses.

Como estaba cerca del lugar en el que cruzan los barcos, decidí cruzar al otro lado, algo que tenia previsto para el día siguiente. Fui al Jetty de la calle Pasodan y toda la gente gritando y dando indicaciones y especialmente un grupo de niños. Me llevaron a un cuarto especial en el que me hicieron los billetes de ida y vuelta, con mi nombre y el numero de mi visa y trataron de dar pompa y esplendor al hecho de que un turista se quisiera subir en esos barcos desconchados y que de cuando en cuando se hunden y se ahogan unos cientos. El problema es que entre los seis bolígrafos que tenían no lograron que ninguno escribiera y al final alguien les tuvo que prestar uno. España para esta gente es Madrid y Barcelona. Uno de los funcionarios tenia una de las encías y dientes más asquerosos que he visto en mi vida, completamente cubiertos de sangre. Yo no podía quitarle la vista a aquellos desechos. Los chiquillos intentaron venderme postales, viajes en trishaw, hacer de guías o simplemente mendigar pero no les funcionó nada. Mi amiga la Chinita me ha entrenado perfectamente para este tipo de situaciones y no pico. Uno de los chiquillos ya tenia los dientes como para tirarlos. Después me enterré que mascan algún tipo de mejunje y por eso se les ponen los dientes y las encías rojos. Aun así, no he visto dentaduras tan estropeadas en toda mi vida. Hasta en Camboya la gente tenia mejores dientes.

Al final el tío que controla la entrada y al que desconozco si la gente le paga por subir no sabia que hacer con mis billetes y no cogió el de ida. El transbordador llegó cargadisimo de gente y todos chocamos en la pasarela de acceso ya que no hay orden. Nos subimos y cogí un buen puesto para hacer unas fotos. Los chiquillos se me pegaron como ladillas e intentaron venderme frutas, cigarrillos y todo lo que había a mano. El viaje de lado a lado del río Yangon toma diez minutos y al bajarnos se repitió el mismo caos pero peor porque en esta parte la gente intentaba subir cuando aun no nos habíamos bajado. Mi plan era solo ir y volver y como no sabia si tenia que darle el billete a alguien salí, se lo enseñé al tipo de la puerta del muelle y este me mandó de vuelta sin coger el billete. Por lo que ponía en la guía que tengo, si me apetece rascarme los güevos en el pantalán durante un rato, se esperan por mi. En el recorrido de vuelta hice fotos del otro lado y solo quedaba un chiquillo dándome la vara e intentando someterme. Fracasó. Llegamos al punto de partida, salí y me fundí con la marabunta de camino a la ciudad. Creo que por otra parte de la misma hay algún puente sobre el río.

Entré en la oficina de Correos y aluciné. Tienen tiras de empleados y cada uno hace una tarea muy determinada: uno pone el sello, otro lo comprueba, otro revisa que el valor es el adecuado y así hasta el infinito. Mi favorito era el tipo de la sección de paquetes que los sellaba con cera y un sello especial.

Vi por fuera el edificio de la Autoridad Portuaria, muy de estilo colonial y también la Corte de Justicia, el cual hasta hace un par de años estaba vedado y no te podías acercar. El Banco Central de Myanmar está por allí pero tiene una pinta tan cochambrosa que dudo que exista un solo ratero en el universo interesado en entrar al mismo. Pasé junto a los jardines Mahabandoola pero pasé de pagar solo para ver un pequeño obelisco. Volví a la rotonda de Sule Paya (Paya = Pagoda) e hice fotos del ayuntamiento, el cual estaba como en obras y también de la oficina de Inmigración, edificio que cuando se hizo hace varias décadas llegó a ser una de las tiendas mas grandes de Asia pero que ahora parece que lo bombardearon antes de ayer.

Desde allí me perdí por el barrio chino y aluciné con los puestos callejeros y las cosas supuestamente comestibles que se venden en los mismos,

Como el relato se alarga demasiado, lo corto aquí y sigo otro día …

El relato continúa en La tarde de Shwedagon Paya

6 respuesta a “Paseando por el centro de Yangon”

  1. Yo que he viajado contigo puedo jurar que tus relatos son casi una foto en palabras, todo lo que describes es paso a paso. Asi que es viajar contigo de alguna forma siempre, al leerte.
    Un beso.

  2. No veas lo que les esperas. Se van a jarta (con tilde que no puedo poner). Lo tengo todo escrito hasta el dia de ayer y ahora mismo me pongo y escribo lo de hoy, que aqui el dia ya acaba. Magnana (o el dia despues de hoy que no tengo la letra esa que va despues de la n) salgo para Yangon, la capital y Dios mediante y por la gloria de Chanquete pillo Wifi y empeto en la bitacora como quince anotaciones y ya tengo la vida casi resuelta hasta mediados de julio.

  3. A proposito, en la version editada que no he podido actualizar, lo de los dientes se explica un poco. Aunque tienen unas dentaduras de pena, mastican algo que genera el rojo ese asqueroso y que despues escupen con unos lapos que te ponen los pelos de punta. Con suerte el viernes estara la version corregida y con mala suerta habra que esperar al domingo.

  4. Pues nada seguiremos esperando los relatos de tus aventuras, y también las fotos.

    Es curiosa la correlación que existe entre los países pobres y la complejidad de sus sistemas burocráticos. A más pobre más compleja la burocracia.

  5. Si, eso da cancha libre a los corruptos. Asi ves que en Venezuela hasta por sacarte el pasaporte quieren cobrarte para que no tengas que pasar por el proceso tan tedioso que implica….

    Lo de Penelope y su bigote, escuche en estos dias que dijo que ella pedia expresamente que le acentuaran con maquillaje un bigote que segun ella no tenia para parecer mas fea y real en las peliculas jajajajaa mira la excusa que pone para cuando sus fans le vean el bigote que le dio DIOS.

    Jajaja.
    Un beso.

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