Pa’trás y Pa’lante

Hay gente que tiene una visión limitada de su trabajo o tiene la suerte de estar empotrada dentro de un grupo sin contacto con otros y por eso no son conscientes que en el trabajo hay continuas guerras entre grupos básicamente por poder, el empujar todos juntos y apechugar está muy bien en teoría pero la práctica dice que cada diva tira para su lado e impide que su grupo se salga de ese camino. Si usamos algunos conceptos que todos aprendimos en la maravillosa novela Dune de Frank Herbert, libro que sencillamente no puedo creer que exista un ser humano que no lo ha leído y se ha emocionado hasta las chacras, en ese libro teníamos la Casa Atreides y la Casa Harkonnen, ambas por supuesto obedientes a los emperadores Padishah. Digamos que yo pertenezco a la Casa Atreides, los buenos de la película, los que tenemos que sufrir mucho o muchísimo y ganar siempre al final para que la peli mole mazo. Una de las cosas que yo hago es un procesillo que durante más de una década estuvo fuera de control. Es crítico para la supervivencia del Imperio, es vital que no se atasque y sin embargo, es el campo de batalla preferido para las guerras entre los Atreides y los Harkonnen. Cuando me lo asignaron, aprendí todo lo que hay que saber sobre los Harkonnen, me mezclé con ellos, los estudié, aprendí y creé relaciones que transcendieran a las políticas de las Casas. Con sutiles cambios difíciles de detectar para los más despistados, fui alterando el proceso en ambos lados, en la Casa Atreides y en la Casa Harkonnen. De ser el lugar de las batallas se convirtió en una máquina eficiente y puntual que cada primer lunes de trimestre lanza una versión mayor y los otros primeros lunes una menor. En la Casa Atreides, con mis colegas de oficina abierta practiqué un condicionamiento clásico, zanahoria y palo. La primera vez que uno se pasaba por el forro el proceso le reía la gracia y le daba un toque de atención y con la segunda, detengo el proceso y anuncio a todos los afectados dentro del grupo que gracias a la enorme bondad de su colega, todos se verán afectados por el retraso, todos pagarán por la cagada. Esto se hace públicamente y en un correo épico, con muchos colores, letras enormes, cosas en negrita y subrayadas y con media empresa recibiéndolo. Es escarnio público, una humillación entre sus pares, que se cabrean con él o con ella y lo convierten en el blanco de su rabia. Funcionó como mano de santo, la gente comenzó a prestar atención a las fechas asignadas para entregar lo que necesitábamos y los jefes de los capullos que se creían con licencia para joder al prójimo los castigaron en la expulsión de sus asuntos de la versión que estábamos preparando y la reasignación en una posterior, con al menos tres meses de retraso en sus planes. La Casa Atreides pasó del caos más absoluto a la belleza de las notas musicales arrejuntadas para una gran sinfonía. En el otro extremo de la cuerda, en la Casa Harkonnen, mi estrategia fue la manipulación, cambiarlos sin que se enteren y hacer que ellos se crean los autores de las mejoras.

Y así llegamos al presente. De repente, uno de los procesos más críticos para el Emporio funcionaba como una perfecta máquina engrasada y mi jefa decide comenzar una guerra entre las dos Casas porque los Harkonnen la están jodiendo por otra parte y en venganza, le dice a todos que con efecto inmediato, yo ya no estoy en control del procesillo y que cada palo aguante su vela. No era mi guerra, era la suya y de un instante para otro me convertí en eso que llaman daños colaterales. A su espalda, mostré mi desacuerdo con tremenda injusticia a la Casa Harkonnen y a gente en lo alto de la Casa Atreides. Entre jefillos organizaron una reunión para discutir los cambios y su impacto en el Emporio. Mientras tanto, se dio la orden de que siguiera dirigiendo el procesillo como siempre. La reunión se retrasó un par de veces, pasaron las semanas y ayer por la tarde se sentaron todos juntos a discutir, con mi jefa. Se me había olvidado totalmente que era ese día y la semana anterior ya mandaba mensajes a todos preparando el camino para que al menos continúe funcionando hasta marzo. Tras la reunión, ella salió caliente como un macho, expresión canaria que significa que estaba cabreadísima o eso que en la intimidad llamamos emputada. Se sentó conmigo y me dijo que con efecto super-hiper-mega-inmediato, me hacían totalmente responsable del proceso y con autoridad total sobre el mismo (algo bueno) y que tendría además que realizar otros trabajos que no me corresponden (y el algo malo que no podía faltar). Esta mañana hablaba con su equivalente en la Casa Harkonnen y le contaba la versión que yo recibí y me confirmó que sigo al mando del proceso, que tanto la Casa Atreides como la Harkonnen reconocen que hay suficientes campos de batalla entre ellos y que el Emperador nunca está contento cuando le tocan el procesillo y además me dijo que me olvidara de lo de las tareas que no me corresponden, que eso es una trola de ella y que no lo tendré que hacer, que la mujer está como una jaira, otra expresión canaria para decir que alguien está como una cabra. Le salió el tiro por la culata, no logró vengarse por lo que quiera que le han hecho los Harkonnen y ahora encima, mi pequeño reino es oficialmente intocable.

En estos juegos siempre hay que anticiparse al enemigo y como yo lo tengo en mi casa, ya estoy levantando las trincheras pero a mi espalda, que es por donde vendrá el ataque.

4 opiniones en “Pa’trás y Pa’lante”

  1. Ay, madre, con lo bien que se está sin tener que aguantar a tanto memo en el trabajo. Todo sea por la pasta.

  2. Mi jefa no contaba conque me defenderían desde ambas Casas. Seguro que toda la leche que tenía en los tetones esta semana se le ha cortado con el tremendo disgusto que se llevó.

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