Pesadillas logísticas

Por circunstancias de la vida que escapan a mi control, al final las escapadas de este otoño han sido cuatro y agrupadas en dos tandas con dos semanas consecutivas cada una. Eso lo convierte en una pesadilla porque me obliga a concentrar mil y una tareas en un espacio muy corto de tiempo, mantener la vida social e ir al cine, si es que puedo. La semana pasada, con la visita a Roma de jueves por la noche a domingo, solo pude ir al cine un día y el resto del tiempo lo pasé entre dramas y catástrofes. Coincidió también con la migración desde el mac mini a un PéCé que ha sido de todo menos simple, con las clases de italiano y con un pico en el trabajo que por supuesto resuelvo en las ocho horas que me pagan porque yo no le regalo un minuto extra a la empresa. Esta semana, el PéCé y lo que le rodea ya se están estabilizando y he conseguido complicarme la vida con una endiablada programación cinematográfica sobre el trabajo. Saliendo para Lisboa el viernes por la tarde, antes de ese momento si todo sale como está planeado habré visto seis películas durante cuatro días de la semana y habré pasado muy poco tiempo en mi casa. Para cuando regrese el domingo por la noche, día en el que se esperan nevadas, si consigo llegar a mi casa, el lunes estaré más muerto que vivo y sin tiempo a recuperarme porque la semana que viene tengo ya reservadas entradas para los cuatro primeros días de la semana. Lo único bueno de todo esto es que gracias a las semanas en las que estuve cocinando y congelando, no tengo ningún problema para cenar. El lunes cené una garbanzada, el martes alubias con chorizo, hoy cuando vuelva a mi casa por la noche, ya que del trabajo me voy directo al cine y desde allí directo a clase de italiano. Las dos excursiones del viaje a Roma las decidí prácticamente en la mañana del día que volaba y con Lisboa vamos más o menos por el mismo camino, aunque en este caso ya más o menos se que un día quiero ir al Palacio de Queluz y si comprimo el tiempo y llego pronto, seguir hacia Cascais y dejar para el domingo otra excursión a otro villorrio en las afueras de Lisboa llamado Obidos y que seguro que Virtuditas y Genín conocen pero lo mantienen en secreto por esa maldad tan grande que tienen los que se sientan en coches con frecuencia.

En fin, que esto seguirá funcionando con el piloto automático otra semana más hasta que comience a complicarme preparándolo todo para las navidades, que será la pesadilla que arranca la semana que viene.

4 opiniones en “Pesadillas logísticas”

  1. Pues Obidos no lo conozco, Cascais y Estoril me gustaron mucho.
    Bonitas playas y mucho encanto.

  2. Estoril no lo consideré porque en invierno lo de ir a la playa no le veo la gracia con temperaturas alrededor de diez grados.

    Genín, me asignaron asientos de pasillo en ambos vuelos así que ni despegue ni aterrizaje.

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