Planta 33 – capítulo decimocuarto

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Entró en la sala con prisa y únicamente se detuvo cuando se encontraron cara a cara. Lo llamaron minutos antes pero por suerte aún estaba en la oficina y pudo llegar rápidamente. Estaban en uno de los edificios anexos a la Basílica de San Pedro, en el sótano y desde allí se controlaba toda la seguridad del complejo mediante un entramado de cámaras y sensores conectados al sistema. Una empresa de seguridad privada era la que se encargaba de patrullar y comprobar las alarmas y solo cuando se verificaban entraba en juego la Guardia Vaticana. Reciben el pomposo nombre de Servicio Vaticano de Seguridad y ellos eran los que habían avisado. En los monitores se podía ver todo lo que estaba sucediendo en ese momento en el perímetro del pequeño país.

? Cuénteme que ha pasado – dijo sin mostrar ninguna preocupación en su tono de voz.
? Esta tarde, justo antes del cierre, dos jóvenes subieron a la Cúpula de la Basílica. Las cámaras registraron su subida pero nunca bajaron. Han desaparecido. Es como si se las hubiera tragado la tierra. Lo último que sabemos de ellas es que cerca de las cinco estaban arriba en el mirador y cuando subió el vigilante para mirar y pedirles que bajaran no encontró a nadie ? dijo el vigilante que parecía estar al mando.
? ¿Se sabe quienes eran? ¿Están seguros de que desaparecieron? ¿No habrán bajado despistando las cámaras? ? preguntó. Su trabajo era conseguir respuestas y la única forma de hacerlo es haciendo las preguntas adecuadas.
? No. Es imposible. Tanto la subida como la bajada están monitorizadas y no hay manera que esquiven nuestras cámaras. Están en puntos que no tienen ángulos muertos. Han desaparecido, así de sencillo ? confirmo el vigilante.
? ¿Subió alguien más?
? No. Estaban solas. Fueron las últimas en subir a la Cúpula. El vigilante de la entrada las recuerda. Dos chicas, jóvenes, hablaban entre ellas y antes de comprar la entrada preguntaron si era posible porque la hora del cierre estaba muy cercana. Las cámaras las muestran subiendo, hablando entre ellas. No sabemos lo que dicen porque no tenemos audio pero no parecían particularmente preocupadas y ni siquiera se pararon a descansar. Llegaron arriba sin más problemas. ? informó.
? De acuerdo. Además de revisar las cintas habrán hecho algo más imagino ? dijo con un tono algo irónico.
? Sí. Hemos rastreado completamente las escaleras, simultáneamente la subida y la bajada y hemos mirado alrededor de la cúpula. También en los tejados de los alrededores. Hemos buscado trozos de ropa o marcas de algún tipo que muestren que alguien estuvo allí pero no hay nada. Su rastro se pierde en la última cámara y no parece que hayan saltado desde allí ? dijo el hombre un tanto molesto.
? ¿Está la Policía Italiana informada?
? Sí. Como sabe trabajamos con ellos. Han mirado en sus sistemas pero aún no hay ninguna denuncia por personas desaparecidas. Es muy pronto y seguramente eran turistas. Pueden pasar días hasta que la recibamos ? Se miraban mientras hablaban estudiando los gestos de su adversario. Aunque trabajaban en el mismo lugar eso no quería decir que fueran amigos y ambos recelaban del otro. A unos les tocaba lidiar con los problemas y resolverlos mientras los otros hablaban con la Curia Romana y salían en las fotos con sus vistosos trajes.
? Está bien. Manténganme informado. Hasta que no haya una denuncia quiero que mantengan esto en secreto. Igual no ha pasado nada. Quiero que revisen todas las cámaras por si alguien las ha manipulado. Ya sé que es prácticamente imposible pero no quiero errores. Tenemos que estar seguros de lo que ha pasado ? dijo en un tono que implicaba una orden.
? Pero ??
? No hay peros. Limítense a descubrir lo que ha pasado y resolver el enigma ? dijo mientras se daba la vuelta para marcharse.

Lo vieron irse rápidamente, sin mirar atrás, con la misma prisa con la que había llegado. Se miraron entre ellos y volvieron a fijar la vista en las pantallas. Tendrían que revisarlo todo de nuevo y buscar algún error porque tenía que ser eso.