Pollita y pollote

Cuando estuve en el estadio Panathinaikó en Atenas, por supuesto que admiré el despliegue de mármol y esas escaleras mortales de necesidad por las que suben los espectadores y con algo de suerte se matan y su ubicación y la supuesta historia que tiene el recinto. Pero también me fijé en otra cosilla que parece pasar desapercibida por el populacho y todas esas bitácoras petadas de premios. En el lado de la curva hay unas esculturas que son dos chamos en su versión más básica. Si por un momento nos ponemos las GafaPasta sin cristales para filosofar y nos preguntamos ¿qué es un julay? la respuesta nos la dio el escultor de la estatua que compone las dos fotos que vienen a continuación, ya que es la misma escultura vista desde lados opuestos. Un julay en su versión más mínima es cara y polla y no hace falta más para identificarnos. Si ves el rabo y la cara, ya lo has visto todo y esta verdad tan absoluta es la que hace que nosotros no entendamos a las pavas, ya que ellas parecen mirar mucho más allá y se calientan como burras con un tipo que se quita la camiseta y sigue en vaqueros y bebe un refresco petado de azúcar y a nosotros nos la suda la ropa que se quiera poner la pava y lo único que pedimos es no huir asustados y gritando con una cara horrenda y que tenga hachazo. En la vieja Grecia, como los escultores eran chamos, esto quedó reflejado en la estatua que yo he bautizado como pollita y pollote.

Mirando hacia el público que está en la grada curva del Panathinaikó tenemos a un joven con pollita, como ya he demostrado, tenemos toda la información necesaria para definirlo, le vemos la jeta y la pipeta. Todo más o menos normalito:

Pollita en el estadio Panathinaikó

Es la otra parte de la estatua la interesante porque también nos demuestra que desde siempre los viciosillos son los puretas, que de esas aguas debieron beber los presuntos tocadores que trabajan para la organización religiosa que ignoró nuestro derecho a tener pecado y pescado original y nos obligó a ir a un cielo en el que no queremos estar. En el otro lado y mirando hacia la zona abierta del estadio o hacia la pista por la que compiten los atletas tenemos a un pureta con el pollote empalmado, que hasta ha roto el mármol de lo dura que se le ha puesto, seguramente mirando a todos esos jóvenes atletas sin ropa o con muy poca:

Pollote en el estadio Panathinaikó

Y al unir ambos lados, como caras de moneda, tenemos la obra pollita y pollote:

Pollita en el estadio PanathinaikóPollote en el estadio Panathinaikó

3 opiniones en “Pollita y pollote”

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