Primer día de buceo en las Perhentian

El relato comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur

El día comenzó como siempre a las seis y pico. Aquí no se oyen gallos pero los malayos gritan también y parece que a esa hora les da más gusto. Salí temprano y aproveché que la conexión del móvil a esa hora era muy buena para contratar mi última noche de hotel en Kuala Lumpur. Después fui al club de buceo y llegué el primero. Parece que el concepto de la hora es muy relativo y dijeron a las ocho pero el último llegó a las ocho y veinte. Por la mañana teníamos un grupo grande con ocho buceadores y vinieron cuatro maestros de buceo. Yo estaba en un grupo de tres ya que el cuarto buceador quería hacer fotografía de macro y por eso venía otro maestro de buceo para acompañarlo. El otro grupo era de cuatro y el maestro de buceo adicional es porque saben que hay gente que se bebe y mea el aire y para no joder la inmersión al resto, esos se los llevan a superficie. Nuestro destino eran las Tres rocas o T3, creo que en la lengua local es el Tenembe Tiga. Se supone que es un sitio muy famoso y yo lo había pedido cuando contacté con ellos por correo. Me dijeron que en esta temporada, que comenzó en abril, es la primera vez que iban allí y por eso el grupo era tan numeroso. Se tarda unos veinte minutos en llegar, en barca y aquí, al contrario que en Indonesia o el tipo de buceo que hice en Tailandia, tú llevas tu equipo a la barca ya montado, con lo que algo trabajamos. Al llegar saltamos al agua y descendimos. No había corriente pero al principio la visibilidad no era muy buena. Son tres rocas enormes y por debajo de la superficie hay alguna más y entre ellas hay un montón de vida, pero muy pocos corales. Vimos una tortuga e incluso un pez ballesta protegiendo su nido. Cuando llevábamos treinta minutos, uno de los otros dos ya se había bebido el aire y lo mandaron para arriba. Además, al parecer, la enorme profundidad, que no llegaba a los veinte metros, le había provocado narcolepsia o quizás fue la trompa que seguro que se cogió la noche anterior. Yo a esas alturas iba sobradísimo de aire El segundo colega nos duró cinco minutos más antes de decir que estaba bajo en aire. El maestro de buceo lo mandó a superficie siguiendo una línea con boya y sabiendo que en el extremo estaba nuestro barco y después me hizo señas para que lo siguiera y divertirnos. Entre las rocas enormes hay un montón de pasadizos, como cuevas abiertas por ambos extremos y nos dedicamos a recorrer varias de ellas. Salimos a la hora porque esta gente hace inmersiones de ese tiempo o 50 bares de presión en el tanque pero yo aún tenía 90 bares y seguramente podría haber buceado veinte minutos más. No es culpa mía si soy tan bueno haciendo esto.

Regresamos a puerto y aproveché para ir a desayunar y cuando les dije a los del complejo que me iba, me ofrecieron la misma habitación por dos noches más con un treinta por ciento de descuento.

Tras el desayuno volví al club de buceo porque nos íbamos a hacer una inmersión doble, haciendo la parada de descanso en el barco. Fuimos a un lugar cercano llamado Kerma Darat y esta vez era un grupo pequeño con cuatro buceadores y un maestro de buceo. La zona no es muy profunda y el final de la inmersión es en el lugar en el que comenzamos la siguiente. Nos lanzamos al agua, descendemos y uno se queda arriba. Después de unos minutos lo mandaron al barco, al parecer o tiene miedo, o tiene cuento. Quedábamos tres. En la zona tuvimos un encuentro con una tortuga muy bonito y además vimos multitud de corales y bancos de peces, sobre todo de crías pequeñas. Al salir me enteré que el que se quedó atrás es el hijo de uno de los que venían conmigo, con lo que tiene toda la pinta que el padre quiere imponerle su afición al hijo y éste lo que prefiere es un curso de corte y confección y una buena máquina de coser para hacerse sus trajes para la gala Drag-Queen del carnaval de las Palmas de Gran Canaria.

Hicimos la parada de descanso frente a la playa conocida como D’Lagoon y el mismo nombre tiene la zona en la que bajamos. En este caso la profundidad máxima fue de once metros y medio. El hijo se volvió a tirar al agua, bajó con nosotros pero cuando llevaba un minuto debajo del agua le entró pánico o así y tuvo que subir. El padre se creerá un experto pero a media inmersión yo creo que no veía nada porque tenía el cristal de las gafas totalmente empañado y para mí que no tiene ni puta idea de como limpiarlo o le da miedo hacerlo. Esta inmersión fue más espectacular porque la zona tiene unos corales fabulosos y con la luz del sol, al haber tan poca profundidad, aquello se veía con mucho glamour. Vimos un montón de barracudas y muchas gambas pequeñitas y otros bichos minúsculos. Los corales me fascinaron. Salimos casi a la hora. En esta segunda inmersión solo fuimos dos ya que el otro chamo que se tiró en la primera al parecer no quería hacer la segunda. El colega se despistó y su camisa cayó al agua, yo la vi en el fondo bajo el barco, la recogí y se la devolví al subir.

Volvimos a la bahía de coral, me apuntaron las inmersiones en mi cuaderno de bitácora de buceo y después me quedé por allí charlando un rato antes de enfilar mi habitación, pillar la toballa e irme a la playa. Esta vez no se veía una gran puesta de sol así que pasé de la misma y fui a cenar al mismo antro del día anterior. Tras eso me piré al cuarto para escribir esto e intentar ver un par de episodios antes de caer dormido. Así van a ser todos los días en este lugar, más bien tranquilos.

El relato continúa en Buceando en el arrecife secreto y en el pecio del azúcar

9 respuesta a “Primer día de buceo en las Perhentian”

  1. La fotografía macro es de cosas pequeñitas o incluso de partes de cosas. Hay algunas en mi álbum de tulipanes y de setas. En el mar, además de los animales grandes, que son los que a mi me molan, hay un montón increíbles que son diminutos y esos son el objeto de fotografía macro, con objetivos que los amplían para que los veas bien. Hay cangrejos diminutos, caballitos de mar pequeñitos y mil bichos más.

  2. Los malayos por tanto se parecen a mis vecinos del piso de aquí, los de abajo, que los hijos de puta deben tener la alarma de gritos conectada para todos los días del año entre las ocho y las nueve. Y los días mágicos que no gritan, pasan el aspirador para los pelos del puto perro (que mira que me encantan los animales, pero a ese en concreto lo ahogaba porque está claro que se parece a sus dueños) siempre antes de las nueve de la mañana, da igual que sea 1 de enero…..

  3. Gracias Sulaco 🙂
    Con vecinos así puede ponerse uno de los nervios y un dia hacer un disparate…
    ¿Y no has probado a hablar con ellos Virtu? Es insoportable…
    Salud

  4. Cuando me mudé, al segundo día estuve a punto de llamar a la policía, pensé que se mataban, pero luego una vecina (no la gritona, otra), me explicó que jamás llegan a las manos, que llevan así 30 años, se mandan a la mierda, se insultan, pero no pasan de ahí. A cambio dejo a mi hijo jugar con la pelota, y con una mini-canasta de estas en su habitación. DESEO que vengan a decirme algo. Si llego a usar tacones estaría todo el día bailando por la casa….

  5. Y además que les digo? “no discutais?” psss…. le solté en una reunión de vecinos a la mujer “no levantes la voz, que nosotros no somos tu marido” y otro día en el ascensor le pregunté por el tratamiento que estaba haciendo. Se quedó sorprendida de que lo supiera, así que le dije que claro, ciertos volúmenes de voz tan temprano, es como si estuviesen en mi casa…. detalles así… menos mal que estoy mirando para mudarme…

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