Recordando a los caídos en guerras

El cuatro de mayo en los Países Bajos es el Nationale Dodenherdenking, el día que se recuerda a todos los civiles y militares neerlandeses que han muerto en guerras o en misiones de paz desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ya hablé un poco de esto en la anotación Bevrijdingsdag hace unos añitos. A las ocho de la noche, el transporte público, el tráfico, las televisiones y radios y por lo general todos los ciudadanos, guardan dos minutos de silencio recordando a esas personas. En Amsterdam, el rey guarda el silencio en el Dam y después pone una corona de flores en el monumento que hay en el lugar. Ese día, las banderas en todos los edificios públicos se ponen a partir de las seis de la tarde a media asta y muchísima gente por todo el país las pone también en sus casas.

Este año coincidió que estaba en Amsterdam ese día y que iba a ir al cine a ver una película. Un rato antes de las ocho pasó una manifestación silenciosa por la puerta del cine, cerca del mercado de las flores.

Eran mayormente profesores y se dirigían al DAM. Ese día hay varios grupos que acuden a ese lugar en grupo y lo hacen en marchas silenciosas, una forma de mostrar respeto que se usa mucho en este país y que por ejemplo, cuando se comete un crimen en algún lugar, se suelen organizar marchas de este tipo.

En el cine, exactamente a las ocho, cerraron las taquillas, cerró el bar del cine y durante dos minutos nadie trabajó. Yo estaba en la puerta de una sala que estaban limpiando y los empleados se fueron, permanecieron dos minutos todos juntos en un rincón del cine y pasado ese tiempo regresaron y continuaron con su trabajo.

Al día siguiente, el cinco de mayo, se celebra la liberación del país en la Segunda Guerra Mundial, aunque es una festividad algo extraña ya que no es un día de fiesta oficial y parece que solo lo tienen los empleados públicos, los empleados de banca y los profesores.

2 respuesta a “Recordando a los caídos en guerras”

  1. Me parece una forma bonita de recordar a los caidos. Ay, qué recuerdos esa zona del mercado de las flores y qué figurilla más linda me compré en un chino que hay allí, me hubiera comprado cinco o seis japonesas distintas.

Comentarios cerrados.